domingo, 5 de agosto de 2012

BATMAN: EL CABALLERO DE LA NOCHE ASCIENDE. UN TEMPLARIO DEL S. XXI


The Dark Knight Rises
Batman: el caballero de la noche asciende


  • Título: “Batman: el caballero de la noche asciende”
  • Dirección: Christopher Nolan
  • Producción: Christopher Nolan, Emma Thomas, Charles Roven
  • Guion: Jonathan Nolan y Christopher Nolan
  • Argumento: Christopher Nolan y David S. Goyer
  • Cómic: Bob Kane
  • Basada en los cómics de Batman, creados por Bob Kane y Bill Finger.
  • Música: Hans Zimmer
  • Fotografía: Wally Pfister
  • Montage: Lee Smith
  • Protagonistas: Christian Bale, Anne Hathaway, Joseph Gordon-Levitt, Tom Hardy, Michael Caine, Gary Oldman, Marion Cotillard, Morgan Freeman
  • País: Estados Unidos
  • Año: 2012
  • Duración: 165 minutos
  • Idioma: Ingles
  • Productora: Legendary Pictures, Syncopy Films, DC Comics
  • Distribución : Warner Bros. Pictures
  • Los otros films del mismo director: Batman Begins (2005) y The Dark Knight (2008)




Varios elementos conceptuales referidos a la historia del legendario Batman ha introducido Christopher Nolan en este último capítulo (Batman: el caballero de la noche asciende), por supuesto, con relación a las otras sagas sobre el hombre murciélago contadas por otros autores, guionistas y realizadores, sin meternos en el comics (creados por Bob Kane y Bill Finger).
Los recursos a los que apeló nos remiten a Borges y lo borgiano, con sus constantes y recurrentes regresos y retornos, la imagen y el ícono mítico del traje al que recurre en forma permanente no sólo como inconmensurable poder, sino como reflejo (espejo) universal de la lucha del hombre por su sentido, no olvidemos el film “Inception” (http://cinenpunta.blogspot.com.ar/2010/12/inception-el-origen-o-el-retorno-de.html ); a la angustia existencial en la que entra Bruce a causa de la tremenda duda sobre su origen y su destino, incertidumbre del hombre que lo tiene todo y puede también perderlo, ya sea por su declinación física como por su depresión cósmica, muy bien marcada y advertida por su valet (Michael Caine), ante la desazón metafísica y su temor a la muerte; y a su costado más débil en lo que atañe a su relación con los sectores más humildes de la sociedad, encarnada por Gatúbela, venida a menos, y preocupada por sacarle a los poderosos para darle a los pobres o a los que nada tienen, lo que legimitiza sus míseras –para Bruce Wayne- traiciones y robos de joyas, como extrañas relaciones con los enemigos más temibles de la civilización que encarna Batman, civilización que es la misma de Bane (llena de odio, rencor, deseo desmedido de venganza, corrupción, traición, defección, ambición sin límites, etc.).


Quizá la angustia de Nolan provenga de esa concepción distópica, que a su vez la traslada al héroe, o a su versión más humana de Bruce, inmerso en un abismo de engaños y desilusiones.
El tema es la violencia. Cómo la pintamos, quiénes la ejercen, dónde se esconde, cómo surge, qué motivaciones le abren el camino, y si el hombre es violento por naturaleza, nace violento o la va adquiriendo mientras crece y madura. El director de la saga ha optado por este camino en apariencia. Digo en apariencia por que Batman tiene que recurrir cada vez más a los efectos especiales (la súper tecnología) de sus recursos para el combate y la lucha, y declinar notoriamente en el uso de sus atuendos, que dan miedo, y apelar más a su presencia en sociedad como el misterioso y poderoso hombre de negocios y de inmensa fortuna (algo maltrecho quizás).
Estos elementos primarios (para el hombre y su esencia) a los que nos lleva Nolan, aún sin querer, le otorgan un sesgo original a la leyenda, en especial en este último capítulo de sus historias, por lo que en apariencia ya no habría más contra quien luchar en este mundo, o bien, el hombre puede esperar nuevas formas de violencia, nuevos enemigos y otras motivaciones para acrecentar la corrupción y el delito. El horizonte de la humanidad, si desaparece Ciudad Gótica (Nueva York), que bien nos describieron algunos autores de ciencia ficción, plena de advertencias pero de nuevas formas de vida, no es muy alentador, y quizá, así, lo pensó, también, el carnicero de Denver.



La gran ciudad, de los EE.UU., es el escenario, “el paisaje”, donde se desarrollan estos hechos. Lo que hace evidente los resabios que aún quedan, en esta permanente cruzada occidental contra el islam, del S-11, como mensaje y como advertencia de que todavía el peligro persiste, y va a serlo así por mucho tiempo más, seguro. El habitante común es anónimo e ignorado, sólo es una víctima a la que hay que proteger, es el americano medio el sufriente, y las autoridades deben estar atentos a salirle al cruce a tanta peligrosidad. Los aparatos de Batman, los vehículos de Bane, y las fuerzas de seguridad transitan y persiguen al enemigo, por entre edificios altos, impersonales, fríos y distantes, pero que albergan el corazón del poder máximo y absoluto, al que hay que abatir. La escenografía es estrecha y mezquina, sólo nos muestra algo de Wayne, algo del poder financiero, y algo de la tierras ignotas y lejanas de los enemigos, pero sí la vemos poderosa  e imponente desde arriba, por donde la máquina de Batman va transitando y las persecuciones se desarrollan como  en otras odiseas a las que nos tiene acostumbrados Hollywood. Quien conozca la historia del comic bien conoce la importancia de la ciudad con sus grandiosos edificios y el auto norteamericano. No existe el superhéroe sin este escenario, sin estos elementos narrativos propios de la naturaleza de los pulp fiction como género narrativo.
Los míticos personajes de “The Dark Knight Rises”, dejan de ser chatos y planos, ya no se mueven en esferas previsibles, establecidas de antemano como sucede con casi todos los superhéroes; el bien triunfa sobre el mal, y rige esta concepción maniquea todos los órdenes de sus vidas. Pero en este caso, Nolan introduce la duda, aquella que nos enfrenta con nuestro fin y sentido de nuestro paso por el mundo. Esa es la cuestión para Bruce Wayne, y Alfred, su mayordomo, la intuye y lo obliga a realizar un examen de consciencia que incluye un retorno a las tierras de su enemigo, mientras recupera sus fuerzas debilitadas.



Si esta historia, una más dentro del universo que nos presenta Hollywood todos los años colmadas de violencia y efectos especiales horrendos, para niños, adolescentes y adultos, es disparador de psicópatas y asesinos temerosos del incierto destino del país más poderoso del mundo, deberíamos replantear toda la literatura desde el tragedia griega hasta los engendros melodramáticos para niñas adolescentes que nos ha dado la cultura occidental y cristiana, y por supuesto, el cine como heredero y producto de ella. Más, los productos de la cultura de masas, llenos de horror y fanatismo, son un producto casi ineludible de las civilizaciones que alimentan y se alimentan de sus ambiciones hegemónicas y expansionistas. Exactamente todo lo contrario. Es ese círculo vicioso de terror y pánico el que hace que Bruce Wayne, atormentado y debilitado, tenga un Bane como enemigo, brutal enemigo casi inexpugnable, pero como protector y maestro de otro personaje aún más peligroso, la insospechable Talia Al Ghul (Miranda Tate), filántropa y vengativa, toda una contradicción.
Héctor Correa
Punta Alta, agosto de 2012








domingo, 29 de julio de 2012

MONSIEUR LAZHAR. LAS OTRAS FORMAS DE LA VIOLENCIA

Profesor Lazhar



“Queremos que se dedique a enseñar, no a educar a nuestra hija“.

Una madre

(del film “Monsieur Lazhar”)



TÍTULO ORIGINAL: Monsieur Lazhar
AÑO: 2011
DURACIÓN: 94 min.
PAÍS: Canadá
DIRECTOR: Philippe Falardeau
REPARTO: Mohamed Fellag, Sophie Nélisse, Émilien Néron, Marie-Ève Beauregard, Vincent Millard, Seddik Benslimane
GUIÓN: Philippe Falardeau
MÚSICA: Martin Léon
FOTOGRAFÍA: Ronald Plante


Nominada a los OSCAR 2011 en la categoría de Mejor Película de Habla no Inglesa (representando Canadá)
Festival de Locarno 2011: Premio del Público y Premio Variety Piazza Grande votado por críticos cinematográficos.
Seminci 2011: Sección Oficial a competición - Premio de la Crítica y Premio "Miguel Delibes" al Mejor Guión
Premio del Público en el Festival Internacional de Rotterdam 2012
Premio a la "Mejor Película de Canadá" en el Festival de Toronto 2011
6 Premios Genie, que otorga la Academia Canadiense de Cine y Televisión, incluyendo Mejor Película, Mejor Director y Mejor Actor




Tres films, últimamente, han incursionado en la temática educativa dentro de las aulas, o al menos relacionados con la vida interior de instituciones o establecimientos formativos de niños y adolescentes. Dos de ellas, se detienen en las relaciones alumno-profesor, “Entre les murs” (El aula o Entre los muros) de Laurent Cantet del 2008, de origen francés, y ésta de la que estamos hablando, “Monsieur Lazhar” (Profesor Lazhar) de Philippe Falardeau, adaptación de una obra de teatro “Bachir Lazhar” de Évelyne de la Chenelière, de origen canadiense. La tercera es una película de Roman Polanski, “Carnage” (Un dios salvaje) (2011) en la que, desde afuera de los muros, muestra la irracional y desmesurada reacción de cuatro padres ante la escaramuza de dos alumnos que termina con la pérdida de un diente en uno de ellos. Todas tienen aristas comunes y no hacen más que describir el estado de desconexión y distanciamiento que a veces se observa en la institución educativa (incluso los padres), especialmente frente a acontecimientos que sobrepasan lo cotidiano y rutinario de la actividad pedagógica.



En apariencia el suicidio (como acto cruel, cruento, horrendo e inaceptable) dentro de un aula, o de un establecimiento, más cuando es descubierto y observado por un pequeño alumno, y cuando está involucrado con el sujeto, puede ser manejado cinematográficamente de dos maneras. Por un lado es un hecho de un volumen dramático de mucho impacto en los educandos y en los educadores, según el pasado del suicida. Y por el otro, la irrupción de un tercero, con una historia particular plena de acontecimientos infaustos, con experiencia de una trágica y triste vida como refugiado argelino.  Este es el nudo del film: cómo manejan las autoridades, los profesores semejante acontecimiento frente a los niños. No deja de ser, sea como  sea, un acto violento. Y, como tal, supera, por su naturaleza, cualquier otro suceso inhumano para las pequeñas mentes de la escuela.



La película está ambientada en un colegio de Montreal, Canadá, donde se habla francés. Allí llega el supuesto profesor para cubrir el cargo de maestro dejado vacante por la docente muerta, y allí este argelino de triste, pero desconocido pasado, empieza su fina tarea de desmontar emocionalmente los resabios negativos del funesto acontecimiento. Fino, porque la sencillez, los escabrosos resortes que va tocando, y la sutileza con la que desmonta esa tenebrosa carga en los niños y los docentes, es una obra de excelencia humana y riqueza psíquica y moral, que no se encuentran en ningún ámbito educativo común. Por otro lado, va descubriendo sus extrañas motivaciones que lo llevaron a esa ciudad, a ese colegio y a entablar las profundas relaciones espirituales con el entorno.
El film es todo un ejercicio hondo, conmovedor, inquietante, de profundas raíces emocionales, como amplio y abarcador por los temas que van surgiendo, desde la étnica, el aspecto multicultural, ciertos resabios discriminatorios, las relaciones familiares, hasta los pedagógicos con los que tiene que luchar ante el avance vertiginoso de las nuevas tendencias aún dudosas y que, en algún momento se transforman en barreras difíciles de salvar aún ante el peligro y la ignorancia. Todo un abanico de interrogantes para nosotros, los padres, los educadores y, por supuesto, sus educandos, que son nuestros hijos.
Héctor Correa

Punta Alta, julio de 2012




domingo, 22 de julio de 2012

LA CARNICERÍA DE DENVER

El Economista.es
Domingo, 22 de Julio de 2012

El presidente Calderón pide a EE.UU. "revisar su equivocada legislación" sobre armas



El presidente de México, Felipe Calderón, afirmó que en vista de la matanza de la madrugada del viernes en una sala de cine en Colorado, Estados Unidos debe revisar su "equivocada" legislación sobre armas.
"Por la tragedia de Aurora, Colorado, el Congreso Americano debe revisar su equivocada legislación en materia de armas. Nos daña a todos", escribió Calderón en un mensaje a través de su cuenta de la red social Twitter.
En otro mensaje, el presidente manifestó sus "condolencias al pueblo norteamericano por la tragedia de Aurora, Colorado".
En sus mensajes, Calderón aludió al incidente suscitado la madrugada del viernes en una sala de cine en la población de Aurora, Colorado, donde un individuo abrió fuego contra los asistentes a la exhibición de la película "The Dark Knight Rises", matando a 12 de ellos.
El presunto autor de los disparos, James Holmes, de 24 años, fue detenido y está programado que sea presentado ante un juez el lunes.
Calderón ha hecho numerosos llamados a las autoridades estadounidenses para que revisen las leyes sobre venta de armas con el objetivo de evitar que éstas caigan en manos de grupos criminales en México.
El pasado 16 de febrero, en Ciudad Juárez, el mandatario expuso que la venta "ilimitada" de armas de asalto y de alto poder en el vecino país del norte "ha permitido que los delincuentes tengan acceso a rifles y ametralladoras, granadas, lanzacohetes diseñados para librar guerras entre ejércitos, y que los criminales no han dudado en usar contra civiles desarmados e inocentes".
En esa ocasión refirió que cuando pronunció un discurso ante el Congreso de Estados Unidos en mayo de 2010 expresó un profundo respeto por la Constitución de ese país y dijo entender que el propósito de la Segunda Enmienda "es garantizar a los buenos ciudadanos la capacidad de defenderse, defender a sus familias y a su patria".
Pero añadió que la evidencia señala claramente que "la mayoría de esas armas no van a las manos de ciudadanos honestos, sino que terminan en manos de criminales despiadados".
Luego de develar un cartel con la leyenda "No more weapons!" (¡No más armas!) en el puente internacional que une a Ciudad Juárez con El Paso, Estados Unidos, el presidente mexicano hizo un llamado a la sociedad estadounidense a detener "el inhumano tráfico de armas" que alimenta el poder de fuego de los grupos criminales en México.


domingo, 10 de junio de 2012

LA SEPARACIÓN. Jodaeiye Nader az Simin




Escrita y dirigida por Asghar Farhadi
Reparto: Peyman Moaadi, Leila Hatami, Sareh Bayat, Shahab Hosseini, Sarina Farhadi, Kimia Hosseini, Babak Karimi, Ali-Asghar Shahbazi, Shirin Yazdanbakhsh
Country: Irán
Lenguaje: Persian
También conocida como: A Separation
Locaciones: Teherán, Irán
Productor: Asghar Farhadi
Director de fotografía: Mahmood Kalari
Montaje: Hayedeh Safiyari
Año: 2011

PREMIOS     
2011: Oscar: Mejor película de habla no inglesa. Nominada a Mejor guión original
2011: Festival de Berlín: Oso de Oro a la Mejor película, Mejor actor, Mejor actriz
2011: Globos de Oro: Mejor película de habla no inglesa
2011: National Board of Review: Mejor película extranjera
2011: Premios Cesar: Mejor película extranjera
2011: Critics Choice Awards: Mejor película extranjera
2011: Círculo de críticos de Nueva York: Mejor película extranjera
2011: Independent Spirit Awards: Mejor película extranjera
2011: Satellite Awards: Nominada a Mejor película de habla no inglesa
2011: Asociación de Críticos de Los Angeles: Mejor guión
2011: Premios BAFTA: Nominada a Mejor película de habla no inglesa
2011: Premios Guldbagge (Suecia): Mejor película extranjera
2011: British Independent Film Awards: Mejor película extranjera
2011: Nominada Premios David di Donatello: Mejor película extranjera









Antes había sido el Imperio Persa, hoy es la República Islámica de Irán –también llamada Persia-. Tiene una extensión enorme (1.648.000k2), lo que la ubica entre los mayores países del mundo en cuanto a tamaño. Nuestro país Argentina tiene 2.480.000 km2. Según los últimos datos rebelados tiene una población de 80.000.000 de habitantes, el doble que la nuestra. Teherán es la capital, donde se desarrolla esta historia, la historia de un divorcio. La historia de su religión es bastante compleja, hoy la oficial es el Islam. El tema de la fe y sus rígidos preceptos cruza toda la película, hasta tal punto que los atuendos y las relaciones de familia se translucen permanentemente, lo que significa que están bajo la constante influencia del Corán. Pero no mucho más. En ningún momento el guión hace referencia alguna al carácter religioso de las relaciones interpersonales y a la forma en que funcionan los llamados tribunales públicos a los cuales son sometidos los personajes, ya sea por cuestiones de carácter civil o penal. El film se inicia con la pareja central dialogando de frente con un supuesto juez, quien trata de dirimir el pleito del pedido de divorcio disparando los acontecimientos hacia una decisión consensuada, donde la hija del matrimonio debe tomar la resolución final, lo que inapelable.




El film es un estupendo ejercicio sobre el punto de vista. Los acontecimientos se desarrollan bajo la atenta mirada de la hija, y la cámara de Asghar Farhadi se limita a registrar hechos, acciones y rostros que surgen de una historia cara para los persas, o cualquier país musulmán que se encuentra en la etapa occidentalizadora propuesta por las grandes potencias del mundo -Irán no es otra cosa-, donde el hombre es un hombre musulmán, la esposa es una mujer musulmana y la hija una hija musulmana. O sea que hay que partir de una clara premisa: la niña mira la separación o divorcio de sus padres como una catástrofe que hay que evitar de cualquier modo, el punto de vista del realizador la pone en imágenes dramatizando el contexto, la familia, la justicia, y la cuestión religiosa, sin descuidar a la niña en ningún momento.

Paralelamente es la historia de una decisión crucial. La que en definitiva debe tomar Termeh, verdadera protagonista del film. Así se inicia la película, cuando el juez les advierte que la medida debe ser conjunta, y así termina también, con esa propuesta que de alguna manera debe resolverse. Los ojos de la cámara son los ojos de Termeh, y si el guión fue pergeñado para ser así, el contexto social y religioso de Irán es el contexto de clara transformación de un país de indudable perfil islamita en vías de una controvertible occidentalización donde el cine, entre otras manifestaciones, culturales y religiosas, y, como consecuencia, sociales, cobra un papel incuestionable.




Este es un perfecto ejemplo donde se desarrolla esa lucha entre ortodoxos (conservadores) y progresistas (occidentalistas), y el ámbito de la fe es propicio para manifestaciones duras y rígidas. Las mujeres encabezan ambas posturas, sólo Termeh lidera el dudoso futuro iraní. Aparentemente deberán ser las nuevas generaciones las encargadas de trasponer las fronteras, o bien, construir una sociedad distinta, sin la falsa antinomia de islamismo-occidente, religión o muerte, o alguna otra por el estilo que van surgiendo en el curso de esa desgraciada y milenaria historia.

Es claro que en el film tomar partido por una posición u otra implica un profundo conocimiento de las raíces y características religiosas de la sociedad iraní. En última instancia son las dudas y las incertidumbres las que conducen la historia a callejones sin salida, y dejar un final abierto es una posición no comprometida y correcta políticamente. El film fue premiado en Hollywood, o porque como planteo es inocuo, o como por ser un grito de ayuda está diciéndonos que sólo ellos pueden decidir su futuro, sin la intervención extranjera. El debate lo desarrollará el propio islamismo, en el seno de la comunidad, en el orden religioso y si es necesario en los estrados judiciales.




Teniendo en claro estas consideraciones, el film ostenta un extraño y expectante perfil narrativo, lleno de vericuetos y momentos de mucha tensión dramática, con diálogos muy precisos y justos, y actuaciones medidas y muy controladas, lo que implica una construcción de personajes coherentes y a la vez contradictorios, lo que entraña una relación dialéctica de hondas y ricas claves entre el individuo y la sociedad en que vive.




Impresionante película si tenemos en cuenta el concepto final, o si nos adentramos en la duda que carcome a la niña y a los padres, si buceamos en las aristas de la sociedad iraní, o si nos ponemos en el lugar de los preceptos religiosos que dominan ciertos aspectos profundos del hombre de esas regiones. No debe de ser fácil dar vuelta una cultura milenaria, ni aquí, ni en China ni en la India, y comprender esto nos cuesta, y deberemos tener mucha sabiduría para no contaminar y para no lastimar al hombre de otros lugares, de otros ámbitos y de otras creencias.

Héctor Correa
Punta Alta, junio de 2012






domingo, 3 de junio de 2012

ENCUENTRO DEL CINE CLUB "DOS MIRADAS". FILM: THE READER


Miembros del Cine Club "Dos Miradas", antes de la proyección del film "The Reader", en la Biblioteca Alberdi, el 2 de junio a las 18 hs.





Luis Correa y Héctor Correa inician el debate


Lo que hay que saber de "The Reader", por Héctor Correa.


lunes, 21 de mayo de 2012

DER SIEBENTE KONTINENT (EL SÉPTIMO CONTINENTE). UNA TRÁGICA METAMORFOSIS


TÍTULO ORIGINAL: Der siebente Kontinent
AÑO  : 1989
DURACIÓN: 104 min.
PAÍS: Austria
DIRECTOR: Michael Haneke
GUIÓN: Michael Haneke, Johanna Teicht
MÚSICA: Alban Berg
FOTOGRAFÍA: Anton Peschke
REPARTO: Birgit Doll,  Dieter Berner,  Leni Tanzer,  Udo Samel,  Silvia Fenz,  Robert Dietl
PRODUCTORA: Wega Film

Filmografía:

1989 Der siebente Kontinent (El séptimo continente)
1992 Benny's Video (El video de Benny)
1994 71 Fragmente einer Chronologie des Zufalls (71 fragmentos de una cronología del azar)
1995 Der Kopf des Mohren (La cabeza del moro) (guión)
1997 Funny Games
1997 Das Schloß (El castillo)
2000 Código desconocido
2001 La Pianiste (La pianista). Adaptación de la novela La pianista de la autora austriaca Elfriede Jelinek.
2003 El tiempo del lobo
2005 Caché o Escondido
2007 Funny Games, remake realizada en EE.UU.
2009 Das Weiße Band (La cinta blanca).

Premios:

La Pianiste (La pianista): Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes.
Caché (Escondido): Premio al mejor director en el Festival de Cannes y premio a la mejor película y mejor director de los Premios del Cine Europeo 2005.
Das Weiße Band (La cinta blanca): Palma de Oro en el Festival de Cannes. Globo de Oro a la mejor película extranjera.




Este es el primer largometraje de ficción que hizo Michael Haneke luego de pasar por la televisión, el cortometraje y el documental, en el año 1989, cuando cayó el muro de Berlín. De padre alemán y madre austríaca, nació en Múnich el 23 de marzo de 1942. Datos importantes que van a enmarcar un estilo y una forma de pensar el film bien definidos.

La familia compuesta por Anna Schober, Georg Schober, y Evi Schober, viven la rutina diaria sin contratiempos. Todo transcurre con normalidad. El trabajo, el negocio, la escuela. Las imágenes de Haneke apuntan a describir un estado de cosas donde los elementos de uso diario, la alimentación, el transporte, y la relación de la familia con el mundo que los rodea, se desarrollan de acuerdo a la controlada organización de la sociedad en la que viven. Sólo las misivas de Anna a su suegra van un poco más allá y relatan algunos aspectos íntimos que de otra manera el espectador no podría conocer. Cada secuencia, cada acontecimiento destinado a reafirmar la repetición y la monotonía termina con un cuadro en negro. Luego se sucede otra rutina, y la primera parte del film nos invade de hastío y redundancia. Cabe aclarar aquí la transparencia del director, la simpleza narrativa con la que transmite lo que piensa de esa familia y de esa sociedad. Sólo apenas, en unas pocas ocasiones, esta sensación se interrumpe por una imagen surrealista de un mar, sus rocas y su apacible playa. Acto alegórico éste, lleno de connotaciones simbólicas y oníricas.



En “La metamorfosis”, Frank Kafka inicia el cuento así con simpleza, indiferencia y parsimonia:
“Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto. Estaba tumbado sobre su espalda dura, y en forma de caparazón y, al levantar un poco la cabeza, veía un vientre abombado, parduzco, dividido por partes duras en forma de arco, sobre cuya protuberancia apenas podía mantenerse el cobertor, a punto ya de resbalar al suelo.
Sus muchas patas, ridículamente pequeñas en comparación con el resto de su tamaño, le vibraban desamparadas ante los ojos. «¿Qué me ha ocurrido?», pensó. No era un sueño. Su habitación, una auténtica habitación humana, si bien algo pequeña, permanecía tranquila entre las cuatro paredes harto conocidas”…

Las relaciones o influencias de Kafka sobre Haneke son bastante claras. La abúlica, perezosa e indolente descripción que hace de sí mismo el insecto de muchas patitas, autobiográfica, no hay duda, es un retrato no sólo del autor, sino de una estado social, de una forma de degradación en la que se ve envuelto una familia, como en “El Séptimo Continente”, cuando la hija - Evi Schober-, confiesa la mentira de su ceguera, o la patética incomunicación entre ellos. La ausencia de una salida existencial frente al bombardeo material y tecnológico; el desmedido énfasis en el vacío bienestar que le ofrecen los medios de comunicación como la TV, o el lavado del auto, la insatisfacción en todos los órdenes, la falta de sentido de una forma de vida donde el amor es un gran ausente, más las secuelas del Muro de la Vergüenza, la alienación y la enajenación frente al sufrimiento del otro, todos temas abordados por el surrealismo y por supuesto Kafka, determinan un estado de consciencia para Haneke que concluye con la muerte. La muerte de la consciencia individual y social es la transformación en el insecto que no merece vivir. Es repulsivo, sucio y repelente. Su filmografía retorna permanentemente sobre esta imagen ruin y decadente del hombre y la sociedad.




Algunos críticos han denominado como “gelidez emocional” la atmósfera o el clima de sus primeros tres films:Der siebente Kontinent” (1989, El séptimo continente), “Benny's Video” (1992, El video de Benny), y “71 Fragmente einer Chronologie des Zufalls” (1994, 71 fragmentos de una cronología del azar), llamada trilogía de la gelidez emocional; me inclino por pensar que esa parálisis psicológica, enajenación, o como quiera llamársele, de todos sus personajes, en toda su filmografía, y en especial  (1997) “Funny Games”, es un punto existencial de máxima concentración, donde va a residir la evolución moral y social del hombre, donde va a terminar toda su degradación y sus pobres esperanzas. Por supuesto va dirigido a conmocionar agresivamente al espectador, a estremecerlo en su última fibra, recurso éste que ya Bertolt Brecht había usado con su técnica teatral del “extrañamiento” que implicaba un alejamiento …”por la que sea posible situar la acción delante de nosotros, en lugar de implicarnos en ella por medios <>.” O sea evita la identificación del actor, corriente sostenida por lo que él llamaba el teatro dramático, en oposición al teatro épico que él proponía. La gelidez de Haneke, de su técnica narrativa está impregnada de enajenación y/o alienación, más como recurso para llegar a sus objetivos que como fin en sí mismo.



Otros autores, tal el caso del español Luis Buñuel, quien filmó profundamente influenciado por el surrealismo kafkiano -recordemos “El perro andaluz”, “Nazarín”, “Viridiana”, “El ángel exterminador”, “Tristana”, o “El discreto encanto de la Burguesía”, etc.-, o bien las obras de las décadas del 60 y el 70 de Michelangelo Antonioni (“El grito”, "La noche", "El eclipse", "Blow-Up, deseo de una mañana de verano", etc.), Jean-Luc Godard (“Sin aliento”, “Made in USA”, “Weekend”, “Yo te saludo, María”, etc.), Alain Resnais (“Noche y niebla”, “Hiroshima, mon amour”, “El año pasado en Marienbad”, etc.) y muchos otros en el marco de la Nouvelle Vague, o el cine italiano post neorrealista, cuando empezaron a surgir propuestas estéticas asentadas en una nueva concepción del cine con relación al hombre y la realidad, todos replantearon los recursos convencionales de la narrativa aristotélica en esa tremenda lucha forma-contenido, fenómeno que produjo un cine formal y conceptualmente decadente como reflejo de un mundo inmerso en una transformación contra el orden establecido y la reivindicación de lo sectores marginales y desposeídos.



Hasta tal punto la narrativa kafkiana llegó a afectar la cuestiones formales y conceptuales del cine europeo. No sólo estos realizadores buscaban desesperadamente nuevas formas narrativas, sino que miraban el cine norteamericano con profunda desconfianza, veían la estética hollywoodense como puro mercantilismo, dentro de una idea expansionista de la cultura estadounidense, y por supuesto, pensaban que los contenidos eran propios de esa postura hegemónica y su forma un soporte estético para llevarlo a cabo.

Haneke no está muy lejos de todo esto, y sus obras denotan esa reacción donde el fenómeno nazi, como hecho no sólo bélico o económico, sino social y cultural ha llegado hasta la médula de la sociedad europea, lo que merece un tratamiento destinado a replantear nuestra visión del fenómeno y a reaccionar de alguna manera, de lo contrario el hombre repetirá la historia, y el holocausto será tan natural como el huracán Katrina en Nueva Orleans.

Héctor Correa
Punta Alta, mayo de 2012




 LANZAMIENTO DEL LIBRO  "EJERCICIOS CRÍTICOS SOBRE CINE" PRELUDIO  "El cine es la música de la luz”Abel Gance "Esta músi...