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lunes, 17 de junio de 2013

RASHOMON EN EL CINE CLUB DOS MIRADAS

En otra función dedicada al cine del gran Akira Kurosawa, el Cine Club "Dos Miradas" dependiente de la Biblioteca Alberdi, exhibirá "Rashomon" del autor japonés Ryūnosuke Akutagawa, quien a través de dos cuentos "En el bosque" y "Raashomon", mas la pericia cinematográfica de Kurosawa, quien los adapta con una maestría inigualable, se interna en los vericuetos narrativos de un cuento en clave policial con rasgos de investigación psicológica que, además, describe un Japón medieval complejo y conflictivo.





“Rashomon”, del director japonés Akira Kurosawa, será la tercera y última película que se proyecte en el ciclo “El cine de Akira Kurosawa” que se encuentra organi-zando el Cine Club “Dos Miradas” en la Biblioteca Juan B. Alberdi y el auspicio de Seguros Rivadavia en el segundo trimestre dde 2013.


Ficha técnica:
Fecha de estreno inicial: 25 de agosto de 1950
Director: Akira Kurosawa
Fotografía: Kazuo Miyagawa
Historia creada por: Ryūnosuke Akutagawa
Reparto: Toshirō Mifune, Takashi Shimura, Machiko Kyō, y sigue
Guion: Shinobu Hashimoto, Akira Kurosawa
Recibió el Oscar a la mejor película extranjera en 1951. Y el León de Oro en 1950.






Dos cuentos concebidos por Ryunosuke Akutagawa se fusionan magistralmente en 1950 en esta obra maestra de Akira Kurosawa, "Rashomon", un cuadro destinado a ser clasificado eternamente junto a las mejores películas de todos los tiempos. Al igual que "12 Angry Men" (Doce hombres en pugna), es el tipo de relato cuya moral, universalmente relevante, puede ser adaptado innumerables veces, y aún conservan su poder en su totalidad.
La historia transcurre en el Japón del siglo XII, cuando, bajo el portal de un antiguo templo llamado Rashomon se refugian, durante una intensa lluvia, tres hombres y relatan acontecimientos transcurridos, no hace mucho tiempo, en el bosque donde se cometió un asesinato y una mujer fue violada. Kurosawa narra las distintas versiones de lo sucedido, mientras describe los aspectos psicológicos y morales de los personajes, y del hecho, a la vez que muestra la época medieval de un país tan peculiar donde prevalece el egoísmo y la desconfianza.
Aunque "Rashomon" podría ser considerado un relato imbuido de cierta amoralidad, ya que constituye un crimen horrendo tomado de diferentes ángulos, son las revelaciones que se producen a través de las perspectivas siempre cambiantes lo que permite a los jueces (y a los espectadores) encontrar la iluminación. Algunos críticos lo ven como una versión inteligente y convincente del cuento clásico que evoca la majestuosidad visual de Kurosawa en sus composiciones pictóricas.
Rashomon es el nombre de la entrada a la ciudad de Kyoto, y describe el ambiente medieval de la película que llevó al director Akira Kurosawa al reconocimiento internacional. El concepto de que el narrador no fiable existe, en lo que respecta a la verdadera naturaleza de la verdad, no fue apreciado por los seguidores de Kurosawa, ni tampoco su introducción de la cobertura multicámara. Es la sólida concepción de la forma de narrar en la adaptación de estos cuentos lo que evoca la maestría del realizador y el manejo prístino de sus valores y aspectos cinematográficos.
Diseccionar la historia en sus múltiples perspectivas, someterla a consideraciones culturales, psicológicas y morales, a pesar de que transcurre en el medioevo japonés, le da una relevancia contemporánea de indudable valor, lo que aumenta aún más su compromiso con la realidad y el mundo de postguerra.
Considerado también un thriller psicológico revolucionó el lenguaje cinematográfico e introdujo una nueva estrella con el nombre de Toshiro Mifune al cine del mundo occidental.


La proyección de “Rashomon” de Akira Kurosawa, en la Biblioteca Alberdi será el 22 de junio a las 18 hs. y entrada liberada.

http://cineclubdosmiradas.blogspot.com.ar/2013/06/rashomon-cuatro-hombres-en-pugna.html


Héctor Correa

Punta Alta, junio de 2013

jueves, 6 de junio de 2013

DERSU UZALA. LA NATURALEZA Y LA PEQUEÑEZ DEL HOMBRE

DERSU UZALA




"DERSU UZALA", DEL DIRECTOR JAPONÉS AKIRA KUROSAWA, ES LA SEGUNDA PELÍCULA QUE SE PROYECTARÁ EN EL CICLO "EL CINE DE AKIRA KUROSAWA" QUE ESTÁ ORGANIZANDO EL CINE CLUB “DOS MIRADAS” EN LA BIBLIOTECA JUAN B. ALBERDI EN EL SEGUNDO TRIMESTRE DE 2013.


Japón-URSS, 1975. Director: A. Kurosawa. Productores: Yoichi Matsue y Nikolai Sizov. Guion: Akira Kurosawa y Yuri Nagibin, basado en la novela de Vladimir Arsenyev, "Dersu, okhotnik". Fotografía: Fyodor Dobronravov, Yuri Gantman y Asakazu Nakai, en Color. Música: Isaak Shvarts. Dirección artística: Yuri Raksha. Montaje: Akira Kurosawa y Vladimir Stepanovoi. Duración: 144 min. Intérpretes: Maksim Munzuk (Dersu Uzala), Yuri Solomin (Cap. Vladimir Arseniev), Svetlana Danilchenko (Sra. Arseniev), Dmitri Korshikov (Wowa), Suimenkul Chokmorov (Jan Bao), Vladimir Kremena (Turtwigin), Aleksandr Pyatkov (Olenin).



“Dersu Uzala” es una película tremendamente humana. Cuenta que la gran taiga rusa alberga un viejo cazador quien vive en perfecta comunión con la naturaleza. Sólo la presencia de lo extraño altera el equilibrio esencial de ese entorno donde el árbol y el animal, no sólo constituyen la vida sino también el sentido de la tierra. La pérdida de ese delicado equilibrio es la catástrofe. Sobre este relato la obra de Kurosawa irradia esa esencialidad, nos advierte acerca de los peligros que el progreso irracional y desmedido nos puede traer. Sólo "Dersu, okhotnik", como lo llama el autor de la obra en la que se asienta este relato cinematográfico, o "neneyet" como llaman al cazador de la región, comprende, o mejor, forma parte vital de esa inclemente naturaleza, con la que mantiene un permanente diálogo y aprendizaje. Lo que le permite acercarse a los lugares y a la vida total que es el contexto en el que se desarrolla la historia escrita por  Vladimir Arsenyev, historia llena de una irreprimible emoción por la personalidad de Dersu y su peculiar existencia rodeado de lo que lo identifica y mantiene con vida. Las principales preocupaciones del mundo de Kurosawa están en este film, pero va más allá, se interna en lo humano profundo, en el principio de la existencia, y en la trascendencia de lo natural con un claro sentido ético y moral. Las exploraciones de la taiga realizadas por el explorador ruso Vladimir Arsenyev (1869-1930) fueron la fuente inspiradora para la creación de esta historia y este personaje tan particular, lleno de un sentido de la solidaridad que sólo se compara con el amor a la tierra y a sus habitantes de una las regiones más dificultosas del mundo, desde el punto de vista geográfico. 
“En 1923 publicó su obra más famosa, Dersu Uzala ('El Cazador'), que describe sus experiencias en la frontera de Rusia con China en 1902, junto a un guía que le había acompañado en sus expediciones. En esta obra excepcional, Arseniev narra sus aventuras en el corazón de la taiga y, sobre todo, su relación con este viejo cazador, capaz de dialogar con la naturaleza. La obra fue más tarde adaptada al cine en una de las películas más importantes del maestro japonés Akira Kurosawa, y quizás una de las mejores de la historia del cine, Dersu Uzala. (Texto extraído de www.mcnbiografias.com).”




La proyección de “Dersu Uzala” de Akira Kurosawa, en la Biblioteca Juan B. Alberdi será el sábado 08 de junio a las 18 hs. y la entrada es gratuita.


miércoles, 15 de mayo de 2013

LOS SUEÑOS DE AKIRA KUROSAWA. UN VIAJE HACIA LAS PROFUNDIDADES DEL HOMBRE Y LA TIERRA


Ficha técnica:
Dirección: Akira Kurosawa
Guion: Akira Kurosawa
Música: Shinichirô Ikebe
Fotografía: Takao Saito y Masaharu Ueda
Montaje: Tome Minami
Protagonistas: Akira Terao, Mitsuko Baisho, Toshie Negishi, Mieko Harada, Mitsuno-ri Isaki, Toshihiko Nakano, Yoshitaka Zushi, Hisashi Igawa, Chosuke Ikariya, Chishu Ryu, Martin Scorsese, Masayuki Yui
Datos y cifras
País(es) Japón, Estados Unidos
Año 1990
Duración: 119 min
Idioma(s): Japonés, Francés, Inglés
Compañías: Productora Warner Bros. Pictures, Akira Kurosawa USA


CINE CLUB “DOS MIRADAS”
BIBLIOTECA JUAN B. ALBERDI

Para el día sábado 18, a las 18 horas, se programó la exhibición del largometraje “Los Sueños de Akira Kurosawa”, representativo de la cultura universal y japonesa.  La entrada es libre. 

Esta muestra consistirá en la exhibición, análisis y comentarios, primero de este film, que es una de las tres películas más representativas de la extensa filmografía del gran director: Los Sueños (1990), Dersu Uzala (1975), y Rashomon (1950).

La actividad tiene como objetivos promover la formación de encuentros para el cine, utilizando como herramienta films basados en obras del cine y la literatura universales; acercar a los estudiantes de la disciplinas afínes a las instalaciones del Cine Club de la Biblioteca Alberdi; así como también generar una instancia que estimule las aptitudes críticas de los espectadores frente a los distintos modos de entender la cinematografía como obra de arte.

En cada sesión se darán a conocer algunos elementos, nociones y comentarios en torno a la película. Con este fin, a cada asistente se le hará entrega de la ficha técnica de la película programada, acompañada de una contextualización y de un conjunto de actividades relacionadas con el contenido del filme.

A continuación de la exhibición se desarrollará una discusión crítica en torno a los contenidos de la obra, donde  el público podrá hacer preguntas o exponer sus comentarios.

El Cine Club “Dos Miradas”, es dependiente de la Biblioteca Juan. B. Alberdi de Punta Alta, en el marco de su Programa de Apoyo al Cine Arte en sus salas para la realización de todas sus actividades. 



Héctor Correa
Punta Alta, mayo de 2013

domingo, 20 de marzo de 2011

RAPSODIA EN AGOSTO, el ojo nuclear “Hachi-gatsu no kyōshikyoku”



Según una leyenda japonesa, tu mayor deseo se hará realidad, si construyes mil grullas de papel. La consigna de crear grullas de papel en la lucha por la paz, se remonta a la historia de una de las pequeñas víctimas de la bomba de Hiroshima durante la Segunda Guerra Mundial.
Sadako Sasaki tenía dos años cuando cayó la bomba en Hiroshima, ciudad en la que vivía. Diez  años más tarde (cuando tenía 12 años), como consecuencia de la irradiación que le produjo la bomba de Hiroshima, los médicos le diagnosticaron leucemia. Cuando la pequeña Sadako estaba en el hospital recuperándose de su enfermedad, su amiga Chizucho le explicó la historia de las 1.000  grullas de papel. La historia consiste en que si deseas algo con mucha fuerza y  construyes 1.000 grullas de papel (papiroflexia), los dioses te concederán ese deseo que tanto anhelas.
Es así como Sadako deseó curarse de su terrible enfermedad y para ello se propuso construir por sí misma 1.000 grullas de papel, aunque no logró conseguirlo porque falleció mucho antes de poder acabarlas todas. Murió en octubre de 1955 y sólo había conseguido plegar 644 grullas de papel. Simbólicamente, sus amigos continuaron su misión y completaron las mil grullas, con la esperanza de que se evitaran las guerras en el futuro y se consiguiera la paz entre todos los países del mundo. Tres años más tarde de la muerte de Sadako, los niños de toda la ciudad de Hiroshima le dedicaron una estatua de ella con una grulla en su mano. La estatua está en el  Parque de la Paz de Hiroshima.
Cada año, para el 6 de agosto, Día de la Paz, llegan miles de grullas de papel a Hiroshima desde todos los lugares del planeta. Los niños de la ciudad cuelgan las grullas en el monumento de Sadako, con la esperanza de transmitir este mensaje a todo el mundo.

En estos días, como consecuencia del Terremoto de Japón, muchísimas personas y asociaciones de todos los lugares del mundo se han propuesto construir grullas de papel con la finalidad de enviarlas a Japón. En Japón hay personas encargadas de recoger estas grullas que la gente envía anónimamente y colocarlas en los distintos templos del país, con el deseo de que Japón pueda salir de la pesadilla  que está viviendo y que la vida, la salud, la esperanza y la prosperidad se restablezcan de nuevo en sus vidas.

Una japonesa residente en Madrid ha recuperado la leyenda japonesa de las mil grullas de papel para pedir a los internautas que se unan a esta iniciativa de abrazo y ánimo a Japón que simboliza la paz.

A través de una página web llamada ‘Las 1.000 grullas ‘.  Makiko pide ayuda para completar las mil grullas de papel de las que habla la leyenda. Quien las complete, recibirá un deseo. Y ése, ahora mismo, no es otro que el fin de la amenaza de catástrofe nuclear y la mejor de las suertes para todos los damnificados. La grulla de la paz deja ahora paso a la grulla de la solidaridad, que desde todos los rincones inunda ya las webs con múltiples mensajes de apoyo.

¿Por qué un grulla?

Para los japoneses la grulla es el símbolo de la paz, como para nosotros lo es la paloma blanca. Para los japoneses la grulla además de paz significa salud.

¿Qué es una grulla?

Las grullas son aves de espacios abiertos. Se desplazan dando zancadas con sus largas patas  y recogen semillas e insectos con sus largos picos. Viven en bandadas y muchas de ellas recorren largas distancias para criar. Las distintas variedades de grullas tienen en común que se emparejan de por vida. Son muy fieles.

¿Qué es el origami?

El origami es parte integral de la cultura japonesa desde hace más de 1.000 años .  Su técnica se  basa en el plegado de papel para crear figuras (papiroflexia).

Aquí os dejo un vídeo precioso que ilustra sin palabras la triste historia de Sadako Sasaki. Os animo a verlo porque es realmente conmovedor.


Extraído de PitBox Blog
Leyenda de Sadako Sasaki y las mil grullas de origami. Mil grullas por Japón. Una leyenda para la esperanza.
Publicado el 19 marzo, 2011 por VitaraX


Según Akira Kurosawa la sociedad japonesa olvidó un poco las explosiones nucleares de Hiroshima y Nagasaki, masacre que dio por terminada una de las guerras más crueles que recuerda la humanidad. Las explosiones se produjeron el 6 y el 9 de agosto de 1945, entre ambas el lapso fue de apenas tres días, y la distancia entre las dos ciudades es de aproximadamente 300 km. Las bombas contenían cabezas de uranio-235 y plutonio-239, capaces de derretir todo lo que encontrara a su paso en un radio de 11 km. Una de ellas, la primera, fue denominada Little Boy y la otra, la segunda, Fat Man, por los norteamericanos. Unos años antes prominentes científicos, incluido Albert Einstein, habían mencionado que el material usado era una poderosa fuente de energía, incluso para fabricar bombas, y así fue. No es necesario hablar de víctimas, hoy todavía las estamos viendo. Lo paradójico es que entre las condiciones de la rendición japonesa una de ellas impedía a Japón tener armamento nuclear para lo cual se adoptaron los llamados “tres principios antinucleares”, establecidos precisamente para lograr esto. Pero, y a pesar de esta imposición, el mayor castigo de EE.UU al imperio japonés, antes de la guerra, fue quitarle la provisión de petróleo, lo que sin duda obligó, en el futuro, a que construya 16 centrales nucleares en la isla geológicamente más inestable del planeta.


El cine de Kurosawa, a pesar de haberse nutrido de los grandes maestros de la literatura y el cine occidental por lo menos en el aspecto formal, conceptualmente retoma muchos tópicos relacionados con la cultura y los mitos japoneses. Desde sus primeras obras, pasando por “Vivir”, “Rashomon”, “Yojimbo”, la extraordinaria “Dersu Uzala”, hasta “Los sueños” y “Madadayo”, lo que no podemos negar es la poderosa influencia de ese occidente, y filmó pensando en esos tres componentes: la cultura occidental, la mitología japonesa y la estética del cine universal, especialmente ruso y norteamericano. Esto lo llevó a componer imágenes llenas de aristas tomadas del western, la literatura rusa (Gorki, Dostoievski) e inglesa (Shakespeare), y los peculiares rasgos orientales históricos y hasta religiosos. “Rapsodia en Agosto” vuelve su mirada sobre la sociedad japonesa, incorpora la tragedia bélica y advierte sobre las catastróficas transgresiones del hombre sobre la naturaleza que guarda sus propias e inquebrantables que leyes que debemos respetar para no despertar su ira, sus fuerzas milenarias y su gran poder destructor. Ya en Los Sueños, en el primer cuento, el niño no debió espiar, no debió inmiscuirse, ni apenas mirar, los naturales ritos de los seres que pueblan los bosques, por lo que debe someterse a un duro y mortal castigo por sus propias manos. En medio de sus sueños, en otra historia, la devastación es el final del hombre casualmente por la radiación. Y sobre el final, uno de los más bellos, el anciano le enseña al visitante los bailes rituales funerarios de los habitantes de una pequeña aldea enmarcados por la madre naturaleza, sus rítmicos movimientos y la mística integración ancestral con el entorno. El ojo, inmenso ojo acusador, domina la pantalla, en Rapsodia en Agosto. El hongo nuclear, los vientos tornados en malignos, las fuerzas naturales desatadas, la incomprensión de las generaciones jóvenes, el egocentrismo de una sociedad superoccidentalizada e indiferente, son los elementos contra los que deben luchar los que aún guardan (como la abuela) la memoria de la tragedia atómica. Los mensajes de Kurosawa son claros y no se dirigen con exclusividad a recordar las bombas. Su homenaje está cargado de transparentes advertencias sobre la naturaleza de la transformación cultural, social y económica de un Japón atrapado entre la rígida rutina del hombre medio aún creyente en el viejo stablishment imperial, con su hábitos, sus costumbres ancestrales y su lógica oriental, y un proceso occidentalizador de sometimiento a condiciones impuestas, negocios conservadores de un status quo asentado por limitaciones geopolíticas, y una cada vez más férrea dependencia que mira no hacia oriente precisamente. Kurosawa en cada film, en cada imagen, en cada diálogo, observa esa contradicción y transmite la depresión resignada de una derrota demasiado cara.

En “Rapsodia en Agosto” muestra tres generaciones, sus actitudes y la reacción social frente al holocausto nuclear. La consternación y el vacío de la incomprensión de los más pequeños; la irracionalidad y la indiferencia, o el olvido, de los hijos de las víctimas; y el recuerdo cargado de odio y resignación de los sobrevivientes que ven cómo sus hijos y nietos miran con la distancia del descreído una historia que ya no es de ellos. El paisaje, la tierra, el árbol y la montaña, dejan de constituir elementos llenos de esencialidad, para ser sólo cosas, objetos, desprovistos de vida y entidad. Por supuesto, toda la obra de Kurosawa esta cruzada por esta concepción. En otra nota habíamos hablado de “Dersu Uzala”, quizá la más apropiada y adecuada para establecer su estética a partir de la fundamental y medular relación hombre-naturaleza. Los mundos de Dersu Uzala y la taiga se encuentran y constituyen un solo y esencial ente, síntesis del fundamento existencial de la tierra que pisamos, que no debe ser ni desvirtuada o ultrajada, por el contrario deberá ser protegida y cuidada como lo más valioso y principal.

El cine norteamericano ha realizado algunas películas sobre Hiroshima y Nagasaki, cabe destacar sólo una realmente. Llena de ironía, como no podía ser de otra manera, Kubrick con “Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb” (Dr. Insólito o: Cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba), destaca dos cosas en especial, el espíritu festivo y despreocupado de las autoridades militares y civiles de EE.UU al tomar y llevar a cabo los lanzamientos, y la lógica del norteamericano medio para defender a ultranza el estilo de vida que jamás van a perder, cueste lo que cueste. Por otro lado el francés Alain Resnais, autor de “Hiroshima, mon amour”, film del año 1959, donde, fiel a su trayectoria documentalista y narrador comprometido, transforma en imágenes la novela del mismo nombre de Marguerite Duras, dirigida a penetrar en las conciencias de los protagonistas con todas sus consecuencias de índole existencial que provocó semejante hecatombe con su carga de angustia, dolor, miedo y destrucción.

Mencionar estos films, no necesariamente relacionados con la catástrofe del terremoto y posterior tsunami en Japón, nos hace reflexionar sobre otras consecuencias aún más letales todavía, como las averías en las centrales nucleares y la contaminación radioactiva derivada. Nos hace pensar en la historia del imperio japonés, en su pueblo, en esa pequeña isla superpoblada, en sus avances tecnológicos, en sus guerras, en sus mega ciudades, su peculiar religiosidad llena de mitos y leyendas, sus avances imperialistas y expansionistas, su particular visión del mundo, sus derrotas militares, sus rituales cotidianos, sus extraordinarios avances, su consumismo y su extraña relación con el occidente. Todo sobre una también distintiva geografía, inestable, pero también temida y reverenciada. Conjunción, combinación de poderosos factores que llevaron y la llevan a ser hoy en día uno de los países que más atención produjo en la historia de la humanidad. Tendrá que ser socorrida, tendrá que ser protegida y tendrá que ser estudiada como modelo de soberbia, altivez y valentía, todo al mismo tiempo.

Héctor Correa
Punta Alta, marzo de 2011



domingo, 18 de julio de 2010

ACERCA DEL CINE, LA VIOLENCIA Y LA PERCEPCIÓN


ACERCA DEL CINE, LA VIOLENCIA Y LA PERCEPCIÓN

No hay duda que el cine, como vehículo de expresión, como soporte de concepciones estéticas, como instrumento político, o como simple elaboración de un aspecto de la cultura de masas, ha influido de alguna manera en los modos de percepción que de la violencia han tenido y tienen los espectadores, sus cultores o los creadores del mismo. Por lo tanto existen tantas formas de percibirla como espectadores haya o creadores o cinéfilos. Esto no lo podemos dejar de tener en cuenta a la hora de discernir si es sólo una cuestión de percepción, o es vehículo –el cine como medio- de estímulos generadores de conductas violentas. Desde este último punto de vista no lo vamos a debatir, en cambio nos interesa tenerlo en cuenta por su carácter o significación estética, por su condición de obra plena de belleza, y por la profundidad de sus contenidos, en especial donde la violencia sea el eje narrativo o la sustancia de la historia. Esto nos remite entonces a los realizadores. Cada creador tendrá su propia percepción del hecho violento, del carácter violento, y de toda la historia violenta de acuerdo a cómo se enfrenta a ésta, sus concepciones y su propuesta estética. No existe un film paradigmático que englobe, sintetice y abarque, desde lo temático, toda la violencia del mundo. Por lo tanto la actitud creativa es muy diversa, tiene múltiples aristas y está condicionada a innumerables factores desde lo emocional o psicológico hasta lo social e histórico. Kubrick, Peckinpah, o Kurosawa fueron creadores cuyos contenidos quisieron reflejar de alguna manera el mundo en que vivimos, con toda la carga conceptual y la inteligencia de sus técnicas cinematográficas. Lograron obras magistrales no sólo por la belleza de sus imágenes, sino porque además esas imágenes eran el resultado de una confluencia que daba plena participación a todos los recursos que deben intervenir en la elaboración estética de la obra: la originalidad de la historia, la calidad narrativa y la profusa utilización de las enseñanzas de los grandes creadores.

Y aquí es interesante analizar con un poco más de detenimiento el cine de Akira Kurosawa. Director de origen japonés, fallecido en 1998 y que dejó detrás todas las formas posibles de percepción de la violencia que un realizador haya podido elaborar en toda su obra. Veamos su filmografía, pero con una aclaración o salvedad. Debemos mirarla teniendo en cuenta esa peculiaridad, sus films recorren las formas de la crueldad en nuestra sociedad siguiendo ciertos parámetros que no podemos eludir; y como no podemos incursionar sobre cada película tomaremos algunas de las que tuvimos acceso como referenciales, como hitos estéticos y como puntos de partida conceptuales para enfocar con un poco más de claridad la deconstrucción temática que queremos ilustrar. Kurosawa, como los grandes autores, también vilipendiado por ser permeable a la mejor tradición narrativa y cinematográfica occidental, recorrió la rica historia de su continente y tomó de ella la épica, las grandes luchas y los holocaustos que se produjeron durante esa milenaria confrontación oriente-occidente. No sólo eso, la tragedia del hombre, como individuo, como ser humano, como víctima y sujeto de la historia fue retratada en su filmografía, obras llenas de humanidad, verdaderos cantos a la solidaridad, a la generosidad y su memoria.


 
Es con “Rashomon” de 1950 que consolida la concepción estética más rica en la historia del cine desde “El ciudadano” de Orson Welles (1942), adaptación de dos cuentos de Ryonusuke Akutagawa (1792-1827), “Rashomon” y “En el bosque”, cuenta la misma historia desde cuatro versiones o personajes distintas, con lo cual introduce con maestría el punto de vista, un aspecto de la técnica narrativa, y un aporte, aunque no novedoso, pleno de originalidad y belleza. Pero es en función de esas miradas que la muerte emerge como un aspecto más de la naturaleza de ese modo de vida allá en el medioevo japonés. Con lo cual nos vuelve a mostrar y a ubicar irremediablemente en el centro del hombre con sus temores e inquietudes, pero por sobre todo con la inconsistencia de lo irresoluto y relativo, de la subjetividad condicionada por la injusticia y la cruenta lucha por la supervivencia.


 
Con “Vivir” (1952), la sensibilidad de Kurosawa, la humanidad de sus imágenes relativas al sufrimiento interior por el abandono y la enfermedad, el dilema de la cruel juventud frente a la decadencia y la vejez, y la necesidad de sobreponerse para la redención y el enfrentamiento con el destino para encontrarle sentido a la vida, al vivir, nos deja lo mejor de su obra, mientras continúa su indagación en la interioridad, la diversidad subjetiva o las distintas formas de enfrentarse con la realidad. “Vivir” quizá sea, junto con “Dersu Uzala” (1975) y “Madadayo” (1992), la obra con mayor contenido donde Kurosawa aporta su inmenso caudal de espiritualidad y poesía. Filmada en blanco y negro, el protagonista transita su sufrimiento desde lo laboral, su viudez, su penosa y disfuncional relación con su hijo y nuera, sus pequeñas relaciones personales, su descubrimiento de la irracionalidad del vivir sin un sentido, su enfermedad terminal hasta el velatorio donde sus propios compañeros debaten acerca de su vida y su propia muerte. Todo es transitado con la sensación de que es permanentemente evaluado, juzgado e interpretado. Sus actos, vacíos, sumidos en la oscuridad de los pasillos y los despachos, configuran, sin duda, una vida “sin sentido”, pero sobre el epílogo la deconstrucción, las distintas opiniones vertidas por sus compañeros y amigos sentados apaciblemente durante el funeral van estructurando su perfil y cambiando su imagen. El personaje termina siendo rehecho o reconstruido y recupera el sentido de su vida, o mejor dicho recupera su vida y la razón de su paso por el mundo. El olvido, lo fútil de la existencia, su levedad, es una forma de castigo de los más crueles a los que se puede condenar a un hombre. En “Dersu Uzala”, el cazador chino (Dersu), no sólo está integrado a la naturaleza con la que mantiene un equilibrio, una armonía casi perfecta, sino que además se preocupa por aquellos que desequilibran con actos impropios el entorno natural, y por aquellos que en peligro necesitan ayuda. El hombre con sus actos rompe esa harmonía, violenta ese tácito acuerdo existencial y ocasiona el cataclismo, deshace el acuerdo esencial y pone en peligro su propio mundo. Y va más allá, el triste epílogo es ni más ni menos que una clara advertencia, la muerte de Dersu es la señal más clara de Kurosawa, la ciudad no puede ser parte de esa sustancial fraternidad y mata; como en “Vivir” las víctimas son sacrificios, llamados de atención, inmolaciones para un fin que transciende el hombre. Con “Madadayo” (Not Yet en inglés, o Todavía No en castellano), la espera, el retrasar la muerte, constituye el eje sobre el cual construye una película interesante como profunda. Profunda como manifestación de una cultura y como realización. La pregunta, más que pregunta, la indagación cubierta de una honda aureola de espiritualidad, que anualmente le realizan los alumnos sobre si está listo para morir, y la respuesta subsiguiente madadayo (aún no) que el profesor les replica, se constituye en un particular rito que el japonés utiliza para mostrar que su partida está condicionada a dejar un rastro, un recuerdo, una orientación de su derrotero por este mundo. Y sobre todo, que a pesar de su humilde choza, producto del bombardeo durante la Segunda Guerra Mundial, época en la que transcurre esta historia, todavía está preocupado en sus alumnos y en las pequeñas cosas (el gato) de las que está rodeado. Todo un manifiesto acerca de la especial mirada de Kurosawa que posa sobre esta tierra, peligrosa tierra llena de amenazas y desesperanza, todo originado por el mismo hombre, sin duda.


 
Scorsese, en “Taxi Driver” elabora su obra más importante, como señalamos en otra nota de nuestro blog, acerca de la irracionalidad e inconsciencia del hombre actual frente a esta incontrolable realidad. No pierde de vista ni un segundo a Kurosawa. El carácter épico de su protagonista, la construcción de una imagen semejante al mítico "samurái", su carácter justiciero, la violencia que le va imprimiendo a sus actos, sus bélicos silencios, su ignoto paso por este injusto mundo, los ritos preparatorios y el velar de sus armas que luego oculta entre sus ropas, son características y rasgos que nos remiten al guerrero japonés de "Los siete samuráis" y "Yojimbo", símbolos de una época donde el hombre era hombre en tanto y en cuanto su paso o su presencia implicaba fuerza y poder. Recrear esas condiciones es una claro mensaje hacia la sociedad de hoy, del insensato s. XX y sus devastadoras guerras. La concepción de la sociedad violenta ha tenido una fuerza nunca vista sobre ciertos autores norteamericanos e inclusive franceses e italianos. "Rapsodia en Agosto" y "Los sueños de Kurosawa" han dejado una huella indeleble, no sólo desde el aspecto formal, sino, en especial en cuanto a los contenidos, su tratamiento y destino. En el caso de Scorsese se produce una clara simbiosis cuando Kurosawa lo incorpora a sus "Sueños..." y lo hace deambular por el film en una actitud como asombrada y angustiada a la vez.

Woody Allen hace leer “Crimen y Castigo” de Dostoievski al protagonista en “Match Point”, obra donde se indaga la naturaleza y la confusión esencial, mística, del hombre frente a la muerte como trágico destino, irremediable y azaroso. W. Allen traslada a su visión clásica de los actos humanos la épica orientalista de la narrativa y el cine de Kurosawa, así la duda se transforma en azar dentro de la historia y la estructura de los personajes de su obra. Este cine, el de Akira Kurosawa, tiene además otra vertiente que proviene de su profundo conocimiento de la obra de Shakespeare. Por ejemplo, no podemos olvidar el comienzo de "Trono de sangre" donde dos guerreros japoneses se encuentran en un bosque con una bruja que vaticina que uno de ellos se convertirá en rey.

Ambos no dejaron pasar a Kurosawa y muchos han filmado sobre la violencia. Pero muy pocos han indagado acerca de sus causas, sus orígenes o las razones por las cuales existe en el mundo, y sobre todo por qué el cine ha sido y es uno de los géneros artísticos que más ha explorado y explotado ese tema. Desde su nacimiento el llamado séptimo arte introdujo la crueldad humana entre sus principales temáticas, pero quizá este razonamiento sea falso. En realidad el hombre desde que es hombre necesitó trasladar de alguna manera hacia un soporte sus angustias y desvelos ante lo que consideró peligroso, aún dentro de su propio grupo, clan o tribu. La conciencia, su conciencia encontró propicia la actividad o la labor estética como la más adecuada para o bien enmascarar o bien interpretar el riesgo de su entorno o la fiereza de su especie, y por qué no el hambre, la subsistencia o la necesidad de sobrevivir. Bajo esta interpretación reconocemos que el fenómeno cinematográfico se constituyó en la continuidad de la pintura, el baile, la poesía, el maquillaje para la guerra o la literatura en general como medios adecuados para la expresión de esos estados anímicos en las culturas de todos los tiempos. Michael Haneke, y antes Luis Buñuel con "Las Hurdes, tierra sin pan" obra documental sobre las miserias de las medievales aldeas olvidadas de la España pre franquista, o "El resplandor" de Kubrick donde indaga los orígenes inconscientes de la crueldad humana, y "La naranja mecánica" sobre la irresponsabilidad de las instituciones sociales frente a los actos más aberrantes, es quizá el director actual que con más meticulosidad ha encarado la indagación sobre las oscuras razones, ya sean sociales como individuales, del lado brutal e irracional del ser humano, por citar sólo alguna de sus obras recordemos (1997) "Funny Games", espeluznante por su incomprensible historia y por sus personajes, modelos de lo más lejano a psicologías apoyadas en cualquier fundamento justificable.

Muchos otros autores han pretendido crear obras para de alguna manera explicar, o al menos encontrar algún fundamento acerca del por qué de la inexplicable conducta brutal del hombre, especialmente contra el prójimo. Truman Capote le dedica toda una novela -catalogada como una nueva forma de ficción-, en "A sangre fría", luego llevada varias veces a la pantalla, Mel Gibson especialmente en "La pasión de Cristo" y "Apocalypto" se apoya en interpretaciones cuasi-religiosas para mostrar esas conductas, o Clint Eastwood en su fértil y profusa carrera ha tratado de explicarnos la naturaleza étnica-social o místico-religiosa de la violencia esencialmente en su país, su paso por el western, el cine bélico y el policial negro, son claras muestras de su afán por esa indagación.

La violencia ha cruzado de toda forma y de cualquier manera todo el cine desde sus comienzos. Cada autor ha tratado de sumar su aporte, su percepción, con el fin de esclarecer en lo posible este fenómeno. Respetar cada uno de ellos, siempre y cuando advierta y no sea parte del problema, y esté al servicio del hombre, dentro de la permanente e infinita búsqueda de los bello, como en cualquier género artístico, es la obra más fecunda y digna del estudioso del cine, es quizá encontrarle también su verdadero sentido, de lo contrario todo será en vano y le estaremos hablando a las paredes.


Héctor Correa
Punta Alta, julio de 2010

 LANZAMIENTO DEL LIBRO  "EJERCICIOS CRÍTICOS SOBRE CINE" PRELUDIO  "El cine es la música de la luz”Abel Gance "Esta músi...