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martes, 18 de noviembre de 2014

EL CINE Y LA INDUSTRIA CULTURAL AMERICANA



Cineastas internacionales alertan de la 'colonización' de la industria cultural americana





Los directores Camilo Cavalcante, de Brasil; Alexandre Powelz de Alemania; y el actor franco-argelino Nabil Asli, han explicado las dificultades para sacar adelante una película "de autor"

Cineastas de Brasil Argelia y Alemania, competidores de la sección oficial del Festivas de Cine Independiente de Ourense (OUFF), han alertado de la "colonización" de las salas de cine a cargo de las series de televisión, además de la ya constatada de las películas americanas, en concreto las del ámbito estadounidense.
En un encuentro con los medios de comunicación, los directores de cine Camilo Cavalcante, de Brasil; Alexandre Powelz de Alemania; y el actor franco-argelino Nabil Asli, han explicado las dificultades para sacar adelante una película "de autor" o de contenido "social" independiente respecto al circuito comercial, sobre todo las económicas y la falta de lugares de exhibición.
En ese sentido, Cavalcante ha detallado que los cineastas independientes se encuentran con que las salas imponen el cine más comercial "en el que ya no sólo hay colonización del cine americano, como siempre, sino el de las series de televisión que la gente quiere ver en cine con los mismos personajes y guión", y según Asli y Powelz, lo mismo ocurre ya en Francia y el Alemania.


Autor: Ziraldo 


PELÍCULAS SIN PÚBLICO
En el caso concreto de Argelia, según ha señalado Asli, hay pocas salas de cine "en general, ni siquiera para el comercial", así que las dificultades de financiación "generalizadas para este tipo de cine, en cualquier parte del mundo", se ven ampliadas por la seguridad de que sólo se podrán ver las películas de temática social en festivales y salas fuera del país.
Por su parte, Cavalcante ha detallado que la película 'La historia de la eternidad' con la que compite en el OUFF tardó 13 años en reunir la financiación necesaria. "Así que sólo hace falta paciencia y persistencia", ha añadido y ha explicado que precisamente en su región, en Pernambunco, hace seis años inició su andadura el concurso anual público Funcultura, para destinar dinero a proyectos cinematográficos "así que resulta algo más fácil" pues se puede concurrir varios años para aspectos diferentes de una película.
En Alemania, según ha apuntado Powelz, el proyecto de su película 'Sin tí' (Ohne dich) hay apoyo en los diferentes estados y "lo complejo es decidir a cuál acudes en busca de financiación porque eso implica que luego tienes que grabar allí". Ha detallado, además, que el proyecto de su primera película, la que compite en el OUFF, surgió en 2009, por lo que consideró "relativamente fácil" conseguir los fondos en su país para una primera película "y además nadie te dice lo que tienes que hacer ni hay presiones en ese aspecto", agregó.
Por su parte, el actor argelino de 'La prueba', Nabil Asli, ha comentado que la financiación de películas en Argelia "es difícil como en todas partes", pero lo peor es la distribución. "Allí no hay salas de cine y cada año pueden hacerse unas mil películas que nadie del país podrá ver así que sólo queda recorrer festivales y ésta que protagonizo ya estuvo en 20, hasta en Líbano o Dubai", ha abundado.
 
PODER DE ESCOGER
Por otra parte, los tres cineastas se presentaron para dar a conocer las películas que representaron en el encuentro con los medios de comunicación. Celavante, ha explicado de su película, grabada en una pequeña comunidad de Prenambunco, que es una "tragedia fabulada" sobre los sueños, "en un tiempo en el que el mundo es escéptico y cínico en el que las personas confunden sueños con consumo".
En ese sentido, ha dicho que habla del alma humana y de las relaciones personales de forma franca, directa y honesta a partir de tres mujeres con edades entre los 15 y los 70 años y sus "amores en bruto".
Según el director, su película supone una contradicción pues habla del poder de la mujeres y de su capacidad de decisión "para abrir la puerta a un hombre o no", en un país en el que las mujeres son maltratadas. "Así provoco a la sociedad brasileña, que aún es muy machista", ha apostillado.
Powelz ha centrado su primer largometraje en tres mujeres que se conocen después de haber sufrido alguna pérdida, rodada en Stuttgart, ciudad que le ha recordado a Ourense "porque ambas parecen estar metidas en una olla, y transmiten la sensación de que algo se está cociendo en ellas y a veces se sale para fuera". Sus historias de mujeres muestran, según ha sostenido, que en situaciones dramáticas "ellas tienen más recursos y reacciones más interesantes" que los hombres, que suelen escoger "las reacciones más simples".
Según el cineasta alemán, su país "parece abierto e igualitario" pero en realidad son las mujeres las que tienen que decidir entre tener hijos o trabajar "y tienen que optar por retrasar la maternidad, lo que origina una sociedad envejecida, por esa falta de igualdad".
Por su parte, el actor argelino interpreta a un hombre estéril "tema casi tabú y poco presente en la cinematografía de Argelia, pues se considera a las mujeres las culpables de no poder tener hijos", lo que supone un tema complejo que aún se complica más por el entorno familiar del hombre, cuya esposa era viuda y tenía ya dos hijas, y porque aparece, en otra ciudad, una mujer que dice estar embarazada de él. Asimismo, ha destacado de la película la visualización de un ser humano "en situación de debilidad y sintiéndose solo".
La sección oficial del 19 OUFF cuenta con diez largometrajes en competición, que se suman a las proyecciones de otras secciones como la de documentales, películas inéditas en Ourense, panorama de Galicia, cine y vino y sesiones especiales, durante toda la semana hasta el día 23, en el que la clausura será con la proyección de 'Shimbare', dirigida por Álex Sampayo.

17/11/2014

La Región | Diario de Ourense y su provincia, fundado en 1910.


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viernes, 4 de octubre de 2013

LOS JÓVENES NO VEN PELÍCULAS ARGENTINAS






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Sociedad  |  Viernes, 4 de octubre de 2013

LA MITAD DE LOS CHICOS NO VIO PELÍCULAS ARGENTINAS EN EL CINE EN UN AÑO

Un cine en busca de jóvenes

El dato surge de una encuesta realizada por la Academia del Cine entre jóvenes de todo el país de 16 a 25 años. Los motivos: la falta de difusión, que no son tan entretenidas como las extranjeras y que son “en blanco y negro”.

“No hay tanta variedad como en el cine de otros países”, “no hay cines que pasen argentinas cerca de mi casa”; “las películas son en blanco y negro”. Esos son los argumentos –en algunos casos, prejuicios– de los jóvenes de 16 a 25 años para explicar por qué no van con frecuencia a ver films nacionales, según una encuesta que dio a conocer ayer la Academia de Cine. Los números son preocupantes: en el último año el 50 por ciento no vio ninguna película argentina en el cine y un 20 por ciento, ni siquiera en DVD o en TV. La institución, sin embargo, busca derribar preconceptos y salió a exhibir películas nacionales a públicos jóvenes de todo el país que, sorpresivamente, las recibieron cálidamente e incluso con aplausos.

“Quedé medio horrorizado con eso de que las películas argentinas son ‘en blanco y negro’, me dije ‘¡No saben nada!’. Los chicos dicen que necesitan películas que hablen de ellos. Eso lo que demuestra es desconocimiento, porque hay un montón de películas argentinas sobre jóvenes hechas por jóvenes. Ni se enteran y eso viene por el lado de la difusión. No lo conocen”, analizó el director de la Academia, el cineasta Juan José Campanella, durante la presentación de la encuesta donde compartió un panel con Santiago Mitre, director del film El estudiante, y el productor Axel Kuschevatzky.

El sondeo se realizó entre 1500 jóvenes de 16 a 25 años que participaron de la exhibición de películas argentinas entre noviembre de 2012 y julio de 2013, en las ciudades de Buenos Aires, Mendoza, Rosario, Córdoba y Ushuaia. A través de la iniciativa “Los jóvenes y el cine nacional”, los jóvenes asistieron a funciones de Un cuento chino, Infancia clandestina, Días de vinilo, La suerte en tus manos, Vino para robar y El estudiante con la presencia de los respectivos directores.

Los datos del relevamiento son duros en todo sentido. El 50 por ciento no vio ninguna película argentina en el cine en el último año y un 20 por ciento no vio films argentinos por ningún medio (cine, TV, web). Si no fuera por la TV este porcentaje sería más del doble (45 por ciento).

Entre los principales motivos por los cuales no ven cine nacional, figura que “no los atrapa” (90 por ciento), “no los entretiene” (85 por ciento) y que “no se enteran del estreno” (80 por ciento). Además, otros motivos señalan que las películas “son muy iguales” (45 por ciento), “no hay tanta variedad como el cine de otros países” (20), “no hay cines que pasen argentinas cerca de la casa” (20), “no encuentran alguien que los acompañe” y “las películas son en blanco y negro” (1,5).

Al respecto, Santiago Mitre destacó que hoy el cine nacional “tiene una mejor producción y es más valorado”: “Si esta encuesta se hubiera hecho en 1994 hubiera dado peor”. En tanto, Axel Kuschevatzky señaló que más adelante habría que analizar el impacto de los estrenos del mes de julio en adelante (Metegol, Corazón de León, Séptimo y Wakolda) ya que en el primer semestre del año el cine nacional había convocado a un millón y medio de espectadores y a esta altura de octubre ya ascendió a los 6 millones, mientras que en septiembre cuatro películas argentinas lideraron la taquilla.

En cuanto a la difusión, Campanella sostuvo que algunos directores pueden tener parte de la culpa pero que el apoyo de la TV es fundamental para que una película sea vista. “Yo, a comienzos de mi carrera no concebía el lanzamiento como parte de mi trabajo y pensaba que hacer el poster era un trabajo no creativo, pero hay creatividad en hacer la campaña, el trailer, el poster. Eso es quizás una deuda de nuestro lado. Por otro lado, la TV de aire sigue siendo importante: todas las películas más vistas de este año tuvieron apoyo de la TV.”

En este punto, los jóvenes coinciden. Consultados acerca de qué necesita el cine nacional, respondieron en primer lugar que más publicidad y difusión cuando las películas se estrenan (90 por ciento), seguido de que el argumento atrape (80) y que sea más divertido (80). Una respuesta suelta indicó: “Que se le vaya la mala fama porque últimamente está mejorando mucho”.

“La preocupación de la Academia es qué pasa con películas muy buenas como Infancia clandestina, Días de vinilo o El estudiante, por qué se quedan en los 100 mil espectadores. En las funciones con los pibes, éstos aplaudían y las festejaban cuando jamás las hubieran ido a ver al cine. Hay rechazo pero, una vez que se supera, la película argentina le gana al tanque estadounidense. Hay que analizar la fuente del prejuicio. Ver cine argentino parece como comprar un auto usado, lo tienen que probar 10 personas como para que uno se convenza. Con la estadounidense pasa todo lo contrario: si está Jennifer Aniston y se ve en el trailer que es mala se la va a ver igual”, opinó Campanella.

“Estamos tratando de quebrar el prejuicio de que el cine argentino es aburrido, malo, no en el sentido de mala factura sino aburrido por una cuestión de ritmo y de que siempre fue así –concluyó el laureado director–. Ahora estamos con un plan de restauración de cine clásico argentino bueno y popular. Logramos la Ley de Mecenazgo hace un año y conseguimos el dinero, ya que se trata de un proyecto de un millón y medio de pesos para tener el software y el hardware necesario para arreglar imagen y sonido y poder hacer exhibiciones por los barrios, los cines de la ciudad, el espacio Incaa, Internet, como sea y generar debates.”


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miércoles, 3 de julio de 2013

MONSIEUR LAZHAR. Una pequeña obra maestra

 
 
 
 
 
 
 
"MONSIEUR LAZHAR", DEL DIRECTOR Y ESCRITOR PHILIPPE FALARDEAU, ES OTRA PELÍCULA QUE SE PROYECTARÁ EN EL CICLO "EL TEATRO Y EL CINE”  QUE ESTÁ ORGANIZANDO EL CINE CLUB “DOS MIRADAS” EN LA BIBLIOTECA JUAN B. ALBERDI Y EL AUSPICIO DE SEGUROS RIVADAVIA. JUNTO CON CARNAGE (ROMAN POLANSKI) Y LE PRÉNOM (ALEXANDRE DE LA PATELLIÈRE Y MATTHIEU DELAPORTE), AMBAS YA PROYECTADAS, CONSTITUYEN MAGNÍFICOS EJEMPLOS DE ADAPTACIONES DE OBRAS DE TEATRO AL CINE.
 
Se proyectará en la Biblioteca Alberdi el sábado 06 de julio a las 18 hs.
 
 
 
 
 
“A todos los maestros, a todos los alumnos, y a todos los demás.

Si tuviera cierta maestría en lo que fuera, sería maestra, de música, por ejemplo, o de escuela, o de otra cosa.

Entonces me dedicaría hasta dejarme la voz, porque tendría tantas cosas para enseñar antes de que fuera la hora, hablaría de prisa por miedo de aburrir a los alumnos, intentaría hacer broma, porque me perdonaran por obligarlos a estar sentados.

A veces temblaría ante la idea de tanta responsabilidad, ante la simple idea de poder destrozar para siempre una gran historia de amor entre un niño y el aprendizaje, por poco que me mostrara impaciente, irritable o indiferente. Si, a pesar de todo, una mañana que estuviera cansada, debiera cerrar los ojos ante una herida abierta, si tuviera que romper un sueño o una ambición con mi simple palabra de maestra, no lo superaría.

Otras veces no me vería con corazón ante la enormidad de la tarea, tendría ganas de poner la cabeza sobre la mesa y confesar a los alumnos que no domino nada y mucho menos la situación, y ellos mirarían mi triste espectáculo, con pena e impotencia. Prefiero decirle que sin duda sería una muy ma“A todos los maestros, a todos los alumnos, y a todos los demás.
Si tuviera cierta maestría en lo que fuera, sería maestra, de música, por ejemplo, o de escuela, o de otra cosa.

Entonces me dedicaría hasta dejarme la voz, porque tendría tantas cosas para enseñar antes de que fuera la hora, hablaría de prisa por miedo de aburrir a los alumnos, intentaría hacer broma, porque me perdonaran por obligarlos a estar sentados.

A veces temblaría ante la idea de tanta responsabilidad, ante la simple idea de poder destrozar para siempre una gran historia de amor entre un niño y el aprendizaje, por poco que me mostrara impaciente, irritable o indiferente. Si, a pesar de todo, una mañana que estuviera cansada, debiera cerrar los ojos ante una herida abierta, si tuviera que romper un sueño o una ambición con mi simple palabra de maestra, no lo superaría.

Otras veces no me vería con corazón ante la enormidad de la tarea, tendría ganas de poner la cabeza sobre la mesa y confesar a los alumnos que no domino nada y mucho menos la situación, y ellos mirarían mi triste espectáculo, con pena e impotencia. Prefiero decirle que sin duda sería una muy la maestra, y esta es una de las razones que me han llevado a escribir este tipo de homenaje.
Con toda mi admiración,”

Evelyne de la Chenelière
(Montreal, Quebec, 1975)
 
Evelyne de la Chenelière es autora y actriz. Ha escrito numerosas piezas teatrales que han sido montadas tanto en Quebec como en el extranjero y traducidas a varias lenguas. Sus textos (Desde Fraiser en janvier, Au bout du hilo, Henri & Margaux, Afrodita en 04, la Heritage de Darwin, Bashir Lazhar o Le plan américain, entre otros) muestran que su creación es una meticulosa observación de la naturaleza humana. En 2006 recibió el Prix littéraire du Gouverneur général por la recopilación titulado Désordre público. Evelyne de la Chenelière surgió del Nouveau Théâtre Expérimental, donde colaboró a menudo con el malogrado Jean-Pierre Ronfard. Trabaja regularmente con Daniel Brière.
 

Ficha técnica:
Título: Profesor Lazhar
Dirección: Philippe Falardeau
Producción: Luc Déry, Kim McCraw
 
Guion: Philippe Falardeau
Basada en: “Bachir Lazhar” de Évelyne de la Chenelière
Música: Martin Léon
Fotografía: Ronald Plante
Montaje: Stéphane Lafleur
Protagonistas: Mohamed Fellag, Sophie Nélisse, Émilien Néron, Danielle Proulx, Brigitte Poupart, Jules Philip
Datos y cifras
País: Canadá
Año: 2011
Duración: 94 min.
Idioma: francés
Productora: Micro_Scope

Premios Oscar 2011: candidata a mejor película extrajera
Otros premios
Festival de Locarno 2011 : premio del público y premio de la crítica otorgado por los periodistas de Variety
Festival de Toronto 2011 : mejor película canadiense
Festival Internacional del Cine Francófono de Namur 2011: premio Especial del Jurado y premio del Público
Festival de Cine Internacional en Abitibi-Témiscamingue 2011: gran premio Hydro-Québec y premio Comunicación y Sociedad
Festival de Cine Francófono en Acadia 2011: La vague de coup de cœur
Semana Internacional de Cine de Valladolid 2011: Mejor guion, Premio de la Crítica Internacional y Mención especial Diversidad Cultural
 
 
“Monsieur Lazhar” es una adaptación, realizada por Philippe Falardeau, de la obra de teatro escrita por Evelyne de la Chenelière, una autora canadiense nacida en 1975, titulada “Bashir Lazhar”, nombre del profesor argelino que de pronto irrumpe en la escuela para ocupar el cargo de un docente muerto unos días antes.

Según el jurado del Festival de Cine de Toronto, es "una película que explora la pérdida, el exilio y las verdades que no decimos a nuestros hijos."

Los alumnos del 6º grado aún se encuentran procesando la desaparición de su maestro cuando Bashir, presunto profesor, con métodos propios, asume el duelo tratando de lograr apaciguar el dolor que paraliza a las autoridades y a los chicos. Pero, a su vez, su propio dolor, ya que se encuentra tramitando su calidad de refugiado, emerge de entre ese contexto emocional tan complejo, para encontrar la forma o el modo de encarar semejantes problemáticas.

Tanto la obra de teatro como el film irradian dulzura y comprensión. El profesor realiza un trabajo de profunda elaboración emocional ya que es su propia experiencia la que le va dictando el camino de la transformación hacia los verdaderos vínculos que le permiten sobrellevar su difícil relación con los alumnos y las autoridades de la escuela. Especialmente con los chicos ya que se asienta en la concepción de que la escuela se constituye en un segundo hogar, y la muerte o la desaparición de un docente, aparentemente muy querido, puede resultar una situación de dificultosa resolución como el fallecimiento de un ser querido. En ese sentido Bashir, solo y desprotegido en un país extraño, Quebec, Canadá, debe afrontar un doble desafío y pone a prueba su integridad y su firme resolución frente a tanta adversidad.

Cabe resaltar que la pieza teatral fue concebida para un monólogo, pero el realizador demuestra manejarse con suma soltura y delicadeza con su cámara en ese contexto tan incierto y dudoso como es el aula de pequeños actores tan propicios para la demagogia o el facilismo del “carpe diem” con que otras producciones mostraron en otros ámbitos del cine occidental la relación entre maestro y alumno.
 
El Cine Club “Dos Miradas”, de la Biblioteca Alberdi, exhibirá este film el día 06 de julio a las 18 hs. La entrada es gratuita.
 
Para más datos ver el siguiente link en este mismo blog:
 
 
Héctor O. Correa
Punta Alta, julio de 2013


viernes, 28 de diciembre de 2012

LA MATANZA EN LA ESCUELA SANDY HOOK O EL CULTO A LAS ARMAS

Progreso Semanal
Published on Saturday, 22 December 2012
Victoria Soto, 27 años, puertoriqueña, cristiana,maestra, puso su vida ante las balas y salvó a 17 niños en la escuela Sandy Hook. ¿La recordaremos?

Por Manuel Alberto Ramy

LA HABANA. Hubo una vez un rey llamado Herodes. Un buen día sus asesores le advirtieron que, según informes, había nacido un niño que sería rey. Temeroso de perder el poder –Ay, el miedo, Ay, el poder–, el tal Herodes ordenó rápidamente pasar a sable a todos los recién nacidos. Realizó una masacre.

Para recordar este trágico suceso, cada 28 de diciembre se conmemora el Día de los Santos Inocentes; en otros países la fechase corre hacia la primavera, época de florecimientos, mariposas y aumento de la libido, según dicen.

Lo importante no es la fecha en el almanaque, sino cómo se recuerda esta tragedia: generalmente con bromas haciendo caer a los amigos y vecinos en simpáticas engañifas para entonces gritarle: ¡Inocente! Y divertirnos.

Nuestra cultura ha convertido el sablazo asesino, la masacre perpetrada contra decenas y decenas de niños, en una festividad graciosa. El humor negro –hasta esta calificación es elocuente–nos viene de lejos y lo practicamos, forma parte de nuestra “civilización”, como la violencia. Somos los sujetos y objetos de una herencia practicada de diversas formas a través de los siglos y con métodos cada vez más exquisitos: las hitlerianas cámaras de gas eran tan refinadas y precisas que hasta contabilizaban el número de personas a matar por metro cúbico de gas y tiempo de ejecución.

Entonces ¿de qué nos sorprendemos cuando alguien toma un arma y asesina fríamente a 20 niños y seis adultos en una escuela? ¿Cuánto dura nuestro estupor al ver las imágenes en la pantalla de los televisores? ¿Hasta la próxima noticia de una reina debelleza? Dentro de tres semanas, ¿cuántos recordaremos el nombre de la maestra que sacrificó su vida para salvar a unos cuantos de suspequeños alumnos? Con 30 segundos de un comercial borramos la heroica entrega por los otros y ni siquiera meditamos cuánto denuestra infancia murió con ellos. Mucho menos nuestra corresponsabilidad en el crimen –calificación edulcorada, pues se define como complicidad.

Violencia y miedo enraizados en nuestras sociedades, especialmente en las opulentas donde como ocurre en EE.UU. hay más de unarma de fuego por cada ciudadano y el derecho a poseerla, consagrado constitucionalmente, es defendido aunque su origen viene de la previsión destinada a dotar a cada ciudadano de la capacidad defensiva, caso que la metrópoli inglesa, recién derrotada, intentase volver por sus fueros. Si bien este es un asunto que debería resolverse –cosa difícil ya que hay otro tipo de armas en poder de la Asociación Nacional del Rifle, que se llama dinero y lobby–, la clave universal no reside en los gatillos, pasa por ellos y proviene de que a escala mundial vivimos –mejor decir morimos—en una sociedad enferma.

Dicen los sicólogos que la adaptación de las personas a la sociedad es síntoma de salud. Tal calificación supongo parte del supuesto de que nuestras sociedades son sanas. ¿Lo son? Revisémonos. Nos adaptamos a tejidos sociales enfermos en los cuales la práctica de los valores y principios éticos predicados son desmentidos cotidianamente por las redes de comunicación y el quehacer de los políticos. Valores por un lado, la vivencia de estos por otro. Somos coherentes con la enfermedad, nos adaptamos a ella, portamos el virus y lo transmitimos. Así venimos desde hace siglos trucidándonos, de modos diferentes, hasta los muy tecnológicos y sofisticados de hoy cuyos daños son definidos como colaterales. ¿Son tales?

Once upon a time…, Hubo una vez. Hoy… ¿Mañana…?

La condición de sociedad y ciudadano saludables pasa por voltearnos al revés. Por la revolución del espíritu y de las estructuras.

Progreso Semanal/ Weekly autoriza la reproducción total o parcial de los artículos de nuestros periodistas siempre y cuando se identifique la fuente y el autor.
 

LA VIOLENCIA ESTA EN NOSOTROS Y EN EL VECINO

Opinión
 
La violencia está en nosotros -23.12.2012 -lanacion.com
 
Domingo 23 de diciembre de 2012|Publicado en edición impresa
 
 
 
La violencia está en nosotros
Por Marcelo Stiletano|LA NACION
Cuenta la prensa de Hollywood que el lunes pasado, 72 horas después de los horrorosos hechos ocurridos en la escuela primariaSandy Hook de Newtown, Connecticut, la máxima autoridad de la Motion Pictures Association of America (MPAA) llamó en persona, uno por uno, a sus propios empleadores, los jefes de los seis grandes estudios de Hollywood.

Se trata de uno de esos casos en que el contenido de esas llamadas resulta tan importante como la identidad de quien las realiza. Las majors de Hollywood dejaron el manejo de sus asuntos institucionales en manos de un político de carrera llamado Christopher Dodd, que había alcanzado la cima de su carrera pasadarepresentando al Partido Demócrata como senador por Connecticut. Dodd nació hace 68 años en Willimantic, una localidad separada por apenas 123 kilómetros de Newtown, cuya existencia se transformó para siempre desde que el viernes 14 un enajenado mató allí a 20 niños y seis adultos.

Es muy probable que, por su origen, el pensamiento de Dodd haya ido mucho más allá de la moderada y cautelosa declaración queinmediatamente después la MPAA dio a conocer. Allí se dice que la entidad acompaña al presidente Barack Obama en su propósito de establecer algún tipo de iniciativa especial y concretapara establecer algún tipo de control en el uso de armas de fuego y puedan evitarse en el futuro hechos tan espantosos e irremediables. "Todos los que participamos en la industria del cine y la televisión queremos brindar nuestra ayuda al remedio que el país necesita y estamos listos para ser parte de un debate nacional sobre el tema", señala el comunicado.

Las cosas se complican un poco porque la MPAA parece plantear la necesidad de poner en marcha una discusión que hace muchísimo tiempo está en marcha y suele quedar por largos períodos inmóvil, en estado latente, hasta que es sacudida y encendida de nuevo por tragedias como la que enlutó desde Newtown a todo Estados Unidos.

Quentin Tarantino, quién menos, se encargó de hacer un poco de memoria. El director de Tiempos violentos y Perros de la calle , reconocido entre otras cosas por su enorme talento para reinventar el concepto mismo de violencia cinematográfica dentro de la cultura pop, enfrentó por un lado la postergación en Los Ángeles del estreno mundial con alfombra roja de su última película, Django sin cadenas (que llega a la Argentina el 31 de enero), pero al mismo tiempo defendió el empleo de la violencia en el relato cinematográfico.

La primera reacción de Hollywood frente a este tipo de hechos es modificar sobre la marcha, para no herir susceptibilidades, lanzamientos, estrenos y estrategias de marketing ligadas a aquellos productos cinematográficos o televisivos de la hora que pudiesen ser asociados de alguna manera con los hechos de violencia. Así ocurrió este mismo año con otro hecho cuyas consecuencias no hicieron más que potenciar la sensibilidad del mundo del entretenimiento y elevar como nunca la intensidad del debate sobre los vínculos entre violencia y showbiz.

¿Quién no recordó frente a los hechos de Newtown lo ocurrido en la noche del 20 de julio, cuando otro desquiciado abrió fuegoindiscriminado sobre el público en medio de la proyección de la última película de Batman en un cine de Aurora, Colorado, matando a 12 personas? Lo primero que hizo Hollywood fue postergar el estreno de Fuerza Antigán ster, uno de los estrenos más fuertes del comienzo de 2013 (llega a la Argentina el 17 de enero con un elenco poderoso: Sean Penn, Ryan Gosling, Josh Brolin, Nick Nolte, Emma Stone), una de cuyas escenas mostraba precisamente la imagen de una masacre realizada a punta de ametralladora dentro de un cine.

¿La postergación alteró la idea de fondo? No parece. Hollywood puede reaccionar en un momento y frenar sus impulsos, pero al fin y al cabo lo que se imponen son algunas reglas del entretenimiento y la libertad de sus creadores. "Nunca una crítica social que me hayan lanzado me ha hecho cambiar una sola palabra de mis ideas o de mis guiones", arremetió Tarantino ante una consulta precisa de The Hollywood Reporter.

En la misma línea, algunos medios estadounidenses reprodujeron declaraciones de Martin Kaplan, director del centro de estudios sobre entretenimiento y sociedad de la Universidad del Sur de California. "Lo que escuchamos de la industria es que la violencia siempre fue parte de la historia del espectáculo desde lostiempos de Sófocles, Shakespeare y Edgar Allan Poe. ¿Por qué debería esa industria moderna privarse a sí misma de un elemento que en todos los tiempos resulta esencial para la narración?La violencia produce dinero, pero al mismo tiempo es una herramienta artística. Puede estar en manos inspiradas y también exponerse de un modo gratuito. Pero ¿quién decide cuál es lalínea correcta o la incorrecta? ¿La propia industria? ¿El gobierno? ¿O el público, que es el lugar que según la opinión de Hollywood debería tomar el control?

El debate se extiende. En Italia, el Corriere della Sera reflejó el jueves último un fortísimo debate alrededor de la calificación que recibió la más reciente película del reconocido director francés Patrice Leconte, una curiosa experiencia de animación para jóvenes y adultos titulada en inglés The Suicide Shop . El escenario principal del relato es un local que propone un éxito final para las personas de vida fracasada. Allí tienen a disposición elementos de todo tipo para quitarse la vida. El organismo calificador italiano prohibió la película para menores de 18 años, reservada allí sólo para los títulos de violencia o erotismo extremos, señalando la "ligereza con la que se trata un tema tan delicado como el suicidio, con el riesgo de crear el peligro concreto de que haya actos de imitación por parte del público más joven".

Leconte reaccionó y dijo que sus integrantes "vieron otra película" y no entendieron el mensaje "irónico y grotesco de una película que apunta sobre todo a los chicos y a la idea de que la vida es hermosa". Después fue aún más lejos y sugirió que la sombra de la censura sobrevolaba en Italia sobre su obra.

Como se ve, el debate no reconoce fronteras. Tampoco en la Argentina de nuestras últimas agitadas horas, en las que se discute sobre lo que se muestra o se deja de mostrar en torno de algunos hechos de violencia, aunque en este caso también en el medio entran a jugar en el escamoteo ciertas veladas necesidades políticas. Pero hasta los que en estos días fueron más lejos en Estados Unidos y plantearon revisiones de fondo separan la paja del trigo y se esfuerzan por distinguir lo que es explotación gratuita y lo que surge de analizar el contexto en el cual se dicen ciertas cosas. Allí tal vez encontremos una primera (y esencial) diferencia para tratar de entender un hecho doloroso e irreparable como la tragedia de Newtown, que escapa a cualquier comprensión racional.

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LA RED. MIEDO O IGNORANCIA

Tecnología. viernes, 23 de diciembre de 2012
Ciudadanos en red: señales de un poder transversal que la política no supo ver
PorAriel Torres|LA NACION
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Femicidio: puertas adentro, la violencia eligió a las mujeres
Había sido un largo día en el diario. Había llegado la noche. Había vuelto a casa. Había encendido el televisor. Y había visto a varios políticos declarar que "la convocatoria había sido una sorpresa". Esto fue la noche del 13 de septiembre de 2012, el día en que Internet le dio una bofetada a la clase dirigente argentina y la dejó sin palabras. O, más bien, con una sola y sintomática palabra: sorpresa.
La explicación de por qué los sectores más poderosos de nuestro país (lo que excede largamente a la política, porque el fenómeno atraviesa toda nuestra vida cotidiana) no habían podido anticipar la clase de fenómeno que puede gestarse desde las redes sociales es bastante compleja, pero arranca con no haber advertido las señales a tiempo. ¿Hablo acaso de la "primavera árabe"? No, no hace falta irse tan lejos.
En octubre de 2011 la Argentina estaba segunda en la lista de las naciones cuyos habitantes pasan más tiempo en las redes sociales. Con 10,7 horas promedio mensuales por visitante, nuestro país se encontraba a un paso del puntero, Israel, con 11,1 horas, y muy por encima del promedio global, de 5,7 horas.
Esta señal -un formidable vaticinio del impacto que tendrían Facebook y Twitter en la política argentina durante los siguientes 12 meses-apareció en el radar de ComScore, una compañía que se dedica al análisis de Internet, en diciembre del año último, como parte de un informe público sugestivamente titulado "Es un mundo social". Además, el estudio revelaba otras tres tendencias que es oportuno mencionar aquí.
Primero, que las redes sociales se habían convertido en la actividad más importante de Internet.
Segundo, que el microblogging (es decir, Twitter) se había transformado en "una nueva fuerza disruptiva en las redes sociales" (ergo, en Internet; ergo, en el mundo).
Tercero, destacaba el impulso adicional que los teléfonos móviles estaban dándole al tsunami social que inundaba Internet conmarejada imparable.
Mientras escribía este texto, ComScore me adelantó los resultados de su nueva encuesta sobre redes sociales, de octubre de este año. Ya no estamos segundos. Ahora, la Argentina ocupa el primer lugar en el mundo en tiempo consumido en las redes sociales (Estados Unidos está en el puesto 16). Podría decirse que, en general, los latinoamericanos somos muy comunicativos y sociables, lo que se refleja en el promedio de 8,3 horas por persona en la región. Aún así, nuestro país estácasi dos horas por encima de ese valor. Permanece en 10,1 horas.
Pues bien, pese a que la Argentina es uno de los países con más penetración de Internet en la región, pese a que tiene la tasa más alta de teléfonos móviles capaces de usar redes sociales ( smartphones y socialphones ) en América latina y pese a ser el país del mundo que más horas pasa en las redes sociales, la convocatoria del 13-S sorprendió a la clase política.
Algunos números más, para poner la sorpresa en perspectiva. Facebook debutó en febrero de 2004; es decir, tiene casi 9 años, una enormidad de tiempo para el impaciente metabolismo de Internet (a propósito, 2004 fue el año en que Google salió a la Bolsa). Twitter nació en julio de 2006; con más de 6 años de vida, no ha hecho sino alcanzar la madurez. Ya no es de ninguna manera una novedad. Mucho menos una sorpresa. El pajarito azul está presente hasta en la publicidad de vía pública.
Pero no en la agenda política.
El axioma imperfecto
Hace un par de semanas participé de una reunión de la Fundación Vía Libre en la que se discutieron temas relacionados con Internet, la libertad de expresión, la privacidad, el copyright y el acceso a la información, entre otros. Habían sido invitados varios legisladores o, en su defecto, sus asesores. La única legisladora que nos honró con su presencia fue Laura Alonso, diputada nacional del PRO. Los demás enviaron a sus asesores o representantes de prensa. El Poder Ejecutivo ni siquiera respondió los mails.
Aunque, según me dicen en Vía Libre, la reunión estaba más bien orientada a asesores, la presencia de tan sólo una legisladora -que, acertadamente, además, asistió con dos de sus asesores-es un síntoma de que no sólo los temas de las tecnologías de información y telecomunicaciones siguen siendo un asunto que se delega al experto, lejos de la agenda caliente, sino también de que las rotundas advertencias del #13S y el #8N siguen sin ser percibidas como relevantes.
En el fondo, y este fenómeno ocurre en todo el mundo, la clase dirigente está decidida a ignorar Internet. Es comprensible: la lógica de la política tal como la conocemos no puede procesar Internet, no tiene instrumentos para integrarla a su discurso, excepto como alguna clase de anomalía pasajera. ¿Por qué? Porque uno de sus axiomas es que la cantidad de poder que posee cada ciudadano es pequeña y está encapsulada, es decir, no puede articularse ni organizarse, excepto por medio de los aparatos partidarios.
Pero, debido a la aparición de computadoras económicas y portátiles y a la irrupción de Internet, el axioma ya no se cumple, o al menos no se cumple con igual consistencia. Hoy una parte sustancial de la ciudadanía lleva en el bolsillo más poder de cómputo que el que existía en todo el planeta a fines de la Segunda Guerra Mundial. Por añadidura, puede comunicarse prácticamente sin fronteras a costos irrisorios. Como ocurre con cualquier sistema de pensamiento, cuando algún axioma falla,todo el sistema falla. El primer síntoma es la confusión y la imposibilidad de prever. Nadie previó el 13-S. Muchos dudaron de que se repitiera en ocasión del 8-N. Ni propios ni ajenos pudieron hacer que sus manuales funcionaran. Esta confusión trasciende toda ideología.
Las explicaciones resultaron no menos delirantes. Por ejemplo, muchos creyeron ver en las convocatorias del 13-S y el 8-N el resurgimiento de la "antipolítica". Falso: las consignas de ambas marchas solicitaban en realidad más y mejor política. Pero parece que este nuevo orden de cosas en el que el ciudadano tiene más poder y puede articularlo fácilmente debe calificarse de anomalía (el 13-S está bien, pero no se va a repetir) o descalificárselo sin más (se viene la antipolítica).
Lo mejor y lo peor de nosotros
Que los argentinos aparezcamos en el tope de los pueblos que participan en esta movida no es tampoco una sorpresa. Los que vienen siguiendo las estadísticas de Internet saben que siempre fuimos extraordinariamente activos en la Red, en particular al crear contenidos y publicar blogs. Nuestros productos web (la página de este diario, sin ir más lejos) están entre los mejores del mundo. Somos uno de los países con más cuentas de Hotmail y Gmail. Desde luego, cuando aparecieron Facebook y Twitter, abrazamos las nuevas formas de comunicación con nuestro tradicional desenfado y entusiasmo. No nos quedamos ahí. En Instagram, la joven red social de las fotos instantáneas, ya tenemos grupos muy inquietos, como #igerslaplata. Es más: la Argentina fundó en 2007 su propia red social, Sonico, que hoy posee 53 millones de usuarios.
La transversalidad de las redes sociales está presente también en la forma en que usamos estos servicios. Con esa facilidad que nos caracteriza para abrirnos al otro, publicamos desde profundas reflexiones sobre filosofía, paternidad, salud o política hasta lo que estamos comiendo, incluyendo, claro está, laapetitosa foto. Como en una reunión familiar, todo es excusa para el comentario y el retruécano. Hacernos callar no parece la mejor idea del mundo, eso se cae de su peso.
Las redes sociales, en particular Twitter, se articulan de una manera casi perfecta, sin fisuras, con lo mejor que tenemos. Pero también con lo peor. Y no me refiero al horrísono humor negro del que somos perpetuos cultores (y del que me confieso admirador, muy a mi pesar), sino a la intolerancia de la que solemos hacer gala.
Las sangrientas batallas en Twitter y Facebook, muchas veces sazonadas por las tristemente obvias acciones de operadores oficialistas, se evitarían si nos diéramos cuenta de que en toda discusión casi siempre ambos contendientes tienen una parte de la razón, y que la verdad, como dijo genialmente Hans Urs von Balthasar, es sinfónica. Es algo que tenemos que aprender como nación y que en Twitter se ve a menudo. Se nos halla tan amigueros como divididos. Una paradoja que nos pinta de cuerpo entero.
Pero estamos siendo, cuanto menos, auténticos. En un mundo social, resultamos ser los que más tiempo pasamos socializando. Lógico..
 
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Para más información cinéfila ver este link:
http://www.cinenpunta.blogspot.com.ar/2011/01/social-network-la-red-social.html

martes, 11 de septiembre de 2012

LA EDUCACIÓN PROHIBIDA. Al maestro con cariño o Semilla de maldad (Nota V)

Universidad | Martes, 11 de septiembre de 2012

Opinión



La educación prohibida



Por Sergio Rascovan *

Promovida a través de las redes sociales, se fue difundiendo la película La educación prohibida. Su título provocativo y provocador invitó a mirarla a miles de personas. Al verla, celebré que la educación haya convocado, una vez más, al debate. Pensé, "mejor hablar de ciertas cosas", parafraseando la propuesta del Canal Encuentro de la TV Pública. Frente al silencio, la complicidad, la pasividad, la obsecuencia, siempre es mejor hablar, discutir y generar nuevas ideas y acciones que colaboren a mejorar la función social de la escuela. Esa institución rotulada de enciclopedista, normalizadora, aburrida, memorística, repetitiva pero también popular, gratuita, obligatoria, laica.



El documental vuelve sobre la escuela entendida como dispositivo de transmisión y apropiación cultural, invento de la modernidad surgido como respuesta a las demandas y exigencias que las sociedades capitalistas industriales incipientes habían generado. La escuela movida, por lo mismo, a adaptar a los sujetos a la lógica de una maquinaria social que requería mano de obra que nutriera el aparato productivo. Una institución que en su interior fue generando alternativas instituyentes, promoviendo la toma de conciencia respecto de la opresión, de las formas de dominación y de la búsqueda de la liberación social. El cara y ceca de la escuela. Las lógicas adaptativas versus las lógicas críticas. Las teorías y prácticas reproductivistas frente a las teorías y prácticas transformadoras. Discusiones y tensiones tan antiguas y actuales como la educación misma.



La educación pública constituyó una idea revolucionaria a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, suponía la inclusión de los sectores populares, estableciendo un límite a las políticas del privilegio. El paradigma de época desde el que se edificó la cultura escolar priorizó lo racional, lo consciente, lo medible, lo evaluable.



El documental es un nuevo hito en esa larga trayectoria de debate sobre la educación y las prácticas institucionales. Las variadas experiencias que se muestran junto a los testimonios de especialistas resultan interesantes para configurar una educación de tipo humanista, creativa, subjetivante.



Si algo resulta claro y relativamente consensuado en la actualidad es que el dispositivo escolar no responde –hoy– a las nuevas demandas y, por lo tanto, debe ser urgentemente revisado, reformado, recreado.



Sin embargo, en la problemática se conjugan –al menos– dos factores que se imbrican, el formato de organización social (para nuestra época el capitalismo llamado post-industrial), por un lado, y las instituciones que lo sostienen y que, al mismo tiempo, pueden cuestionarlo e intentar transformarlo, por otro.



De modo que la crítica a la institución escolar incluye –o debería incluir, también– una crítica al modelo socioeconómico-cultural hegemónico.



Pensar la relación entre Estado, mercado y escuela es indispensable. En esa dirección, el –innecesariamente– largo documental atrasa. La crítica que efectúa a la educación pública estatal desconoce el impacto que las políticas neoliberales produjeron en los países latinoamericanos en los últimos años: vaciamiento de la educación y salud públicas, deterioro de las condiciones laborales y bajos salarios de los trabajadores.



Lo propio de este tiempo es la pelea por la recuperación del derecho a la educación y a la salud para todos. Los sistemas educativos –y la escuela en particular– nacidos hace dos siglos y aún vigentes –aunque con maquillajes varios– deben ser modificados, inexorablemente. La advertencia es para evitar que los argumentos sobre los impostergables y necesarios cambios educativos sirvan de cauce a una refinada maniobra ideológica que, en nombre de la sensibilidad, del amor, del respeto por los niños, pretenda restituir políticas del privilegio.



Los sistemas de dominación van cambiando con las épocas. El régimen disciplinario, autoritario fue el principal en tiempos de apogeo de los Estados nacionales. Dicho escenario rigió hegemónicamente hasta que el mercado (de la mano del capital financiero) comenzó a disputarle su lugar como principal regulador de la vida social. Argentina fue –con epicentro en los años 2001-2002– uno de sus más tristes y ejemplares exponentes. Recordemos que los años del desguace del Estado se sostuvieron con teorías amparadas en nombre de la libertad. Así, la mitad de la población quedó marginada, excluida, literalmente afuera, desafiliados, al decir de Robert Castel.



El imperativo actual en educación es generar espacios para pensar, para animarnos a jugar, para darnos permiso para reinventar una institución que todavía tiene mucha vigencia y sigue siendo uno de los principales sostenes en la constitución de ciudadanía y en la promoción de derechos humanos. Hacer de la escuela un lugar más habitable, más vivible será efecto del protagonismo y de la participación del colectivo que la compone, pero también del apoyo del Estado que, hasta ahora, es el único con capacidad política de garantizar el bien común.



La película es un llamado a la sensibilización y a la búsqueda de alternativas superadoras. Me sumo a la propuesta estimuladora de cambios y a la vez advierto sobre los efectos –seguramente– no deseados por los autores. Me sumo a la iniciativa de la película y a la de todos los que hace mucho tiempo venimos pensando y buscando, a través de diversas prácticas, construir un nuevo paradigma educativo que supone, al mismo tiempo, la búsqueda y construcción de un nuevo modelo de sociedad más libre, pero, también, más igualitaria.



* Licenciado en Psicología (UBA), magister en Salud Mental Comunitaria (UNLa).



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miércoles, 5 de septiembre de 2012

LOS JOVENES Y EL CINE NACIONAL

Página/12 : espectáculos

Miércoles, 5 de septiembre de 2012

CINE: LOS DEBATES QUE DEJAN LAS JORNADAS LOS JOVENES Y EL CINE NACIONAL, EN CINEMARK PALERMO

Un lugar para discutir el cine argento. Las mesas debate que se realizaron ayer y concluirán hoy, con nombres de peso como Juan José Campanella y Daniel Burman, abren un campo interesante para el análisis de la relación entre las capas jóvenes y las películas nacionales.
 
Por Oscar Ranzani.

El cine tiene una gran aceptación en el gusto de los jóvenes argentinos: el 95 por ciento de quienes tienen entre 11 y 18 años lo eligen como método válido de entretenimiento. Así lo demuestra una encuesta sobre consumos culturales adolescentes del Ministerio de Educación de la Nación, cuyos datos vinculados con el cine fueron mencionados ayer por la coordinadora de las Jornadas Los Jóvenes y el Cine Nacional, Roxana Morduchowicz, organizadas por la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina, y que concluirán hoy en el Cinemark Palermo (Bulnes y Beruti).
 
El dato alarmante es que del total de los encuestados, el 45 por ciento nunca vio una película argentina y el 20 por ciento casi nunca ve producciones locales. Si bien Internet viene creciendo en la preferencia de la "generación multimedia", como no todos los hogares tienen conectividad, la televisión sigue siendo el medio elegido por los adolescentes. Otro dato llamativo es que mucho más de la mitad, el 65 por ciento, lo que más ve en la TV son películas. El 70 por ciento tiene DVD y a través de este aparato ve al menos un film por semana. Si bien el prejuicio adulto indica que los más jóvenes eligen cine por los efectos especiales, la encuesta lo desmiente: el 50 por ciento se decide por el contenido. Los datos y la exhibición de un corto posterior –en el que chicos que no estudian carreras vinculadas con los medios audiovisuales opinan sobre su relación y (des) conocimiento del cine nacional–, las jornadas tuvieron el impulso necesario para el debate en la mesa "Hacer cine pensando en los jóvenes", con la participación de los cineastas Daniel Burman (director de El abrazo partido, Derecho de familia, La suerte en tus manos, entre otras) y Santiago Mitre –El estudiante–, quienes expresaron sus opiniones y luego respondieron preguntas de los asistentes y de la moderadora de la mesa, la periodista Adriana Franco.

Previamente, el presidente de la Academia, Juan José Campanella, expresó el espíritu de las jornadas –que continúan hoy con dos otros dos paneles–, señalando que "está bueno que esto se abra al público porque si no son debates medio endogámicos dentro del cine, en los que estamos girando alrededor de los mismos preconceptos". El director de El secreto de sus ojos también expresó que "estaría bueno que el cine argentino logre lo que logró el rock nacional". Dijoque no sabe "cómo serán las cifras", pero "si no se escucha más, seguramente está a la par" del rock extranjero. También destacó la importancia de "poder quebrar la opinión de que una película es todo el cine". Y lo argumentó de la siguiente manera: "Uno ve un film yanqui malo y dice: ‘Esta película es una porquería’, pero no dice: ‘Nunca más vuelvoa ver cine yanqui’. Uno ve una película argentina que no le gusta e inmediatamente lo que le sale es: ‘Nunca más vuelvo a ver cine nacional’", expresó Campanella.
 
El arranque de la mesa-debate "Hacer cine pensando en los jóvenes" corrió por parte de Burman. "Cuando me llamaron para hacer el corto me asusté mucho porque no veo adolescentes desde que tenía quince años", ironizó el cineasta. Luego, más serio, señaló que uno de los temas que más le llamaron la atención respecto de la película de Mitre, El estudiante, fue que "dentro del mundo del cine se discutió muchísimo el modelo de producción, cómo se hacía, cómo se estrenaba, pero no se discutía por qué gustaba. Y ese me parece que es un buen ejemplo de cómo nos mordemos la cola". Y rescató que muchos de los jóvenes con quienes habló para realizar el corto que se difundió antes del debate la eligieron "porque se habían sentido identificados. Nadie preguntó cómo había sido hecha o el número de expediente".

Ante la consulta de si hay que hacer cine "pensando en los jóvenes", Burman destacó que piensa en el público "pero para mí elpúblico es un tipo como yo, que está sentado". El cineasta completó: "No pienso: ‘Esto a los jóvenes les va a encantar’", sino que sus películas las construye para un público "que se divierte y se emociona con lo que yo me divierto y me emociono. Si después eso empata con alguien de quince años, bienvenido". Burman opinó que no le parece bien quese estudie "cómo piensan los jóvenes para filmar lo que a ellos les gusta".

Mitre completó la idea señalando que "cuando uno piensa en filmar lo hace porque quiere y no imagina siquiera que alguien después va a ver lo que uno hace". Coincidió con Burman en que "un cineasta hace el cine que le gusta y tiene que ser sincero con las cosas que quiere hacer, con su mirada y con lo que quiere contar". Consideró que puede resultar un error para un director "caer en estas trampas de intentar incluir cada vez más y máspúblico, porque eso puede desnaturalizar su mirada, que es lo que tiene que privilegiar". Mitre también consideró que a partir de la generación de Burman y de otros directores jóvenes respetados "puede ser que se haya generado en los adolescentes actuales una especie de valoración más importante de determinados cineastas". Recordó que los directores mencionados por los jóvenes en elcorto "eran todos cineastas de mi generación". En ese sentido, reconoció "que está bueno darse cuenta de que hubo una renovación generacional que produjo un montón de nombres propios que generan interés per se y un montón de películas que hayan quedado como clásicas para los adolescentes".

A Mitre le resultó interesante la opinión de los jóvenes respecto de que "hay una especie de demanda de cine de género" y que"debe tener que ver con el tipo de cine que consumen, porque el cine norteamericano, en general, llega clasificado de ese modo y les enseñó que hay que ver comedias, terror o ciencia ficción y no algo un poco más híbrido como por ahí es el cine argentino, que puede tener un elemento de comedia, pero no necesariamente ser una comedia como la trabajan los norteamericanos". Burman destacó que como productor, el tema de las películas de género "es muy importante" porque las dos horas de un día que el público destina al cine quiere saber "si se va a divertir, si se va a aterrorizar, si va a llorar... Queremos saber qué nos va a pasar. Es lícito ese pedido. O si vamos a ver una película que es una mirada autoral de alguien sobre el mundo, que también es un género".

Luego de las reflexiones de ambos cineastas, llegaron las preguntas de los asistentes que fueron desde si hay que estimular el cine argentino en la escuela, a cuál era la relación de ambos directores con el cine nacional anterior a los años ’90, qué importancia tienen los canales de aire para la distribución del cine argentino y, si al igual que lo que sucede en otros países, debería haber directores de cine específicos para jóvenes, entre otros interrogantes. Cuando concluyó la primera de las cuatro mesas debate, le siguió el panel "Atraer los jóvenes a las salas", con la participación de Bernardo Zupnik, Martín Alvarez Morales y Juan Vera, moderado por el periodista de Página/12 Emanuel Respighi. Hoy a las 9.30 será el turno de Los Cineastas y el Cine para Jóvenes, donde expondrán Manuel Antín, Alberto Lecchi, Anahí Berneri ySergio Wolf. A las 11.30 cerrará la mesa debate "La televisión y el cine para jóvenes", con la participación de Axel Kuschevatzky, Alejandro Fernández Mouján y Walter Sequeira. La inscripción es gratuita.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/

lunes, 3 de septiembre de 2012

LA EDUCACIÓN PROHIBIDA. Al maestro con cariño o Semilla de maldad (Nota IV)


*por Axel Rivas, Investigador Principal de CIPPEC

viernes 17 de agosto de 2012

La educación prohibida: innecesario ataque a la escuela pública

 

El reciente estreno del documental "La educación prohibida" nos ha decepcionado. El medio millón de vistas en internet de los dos primeros días nos ha preocupado.

La película se supone una defensa de las experiencias alternativas en educación, pero en realidad sólo se corresponde con un paradigma educativo: el espontaneismo pedagógico. Todos los relatos, sumamente repetitivos, se centran en la misma concepción pedagógica, expresada en una decena de educadores de distintos países de habla hispana entrevistados.

El paradigma espontaneista tiene una larga y rica historia, pero tiene muchas limitaciones ampliamente discutidas en la arena pedagógica. Supone que todo nace del niño, que no debe haber institución o autoridad que corte su libertad, que sólo hace falta regar su creatividad ilimitada.

Al redundar en este paradigma, la película pierde la oportunidad de resaltar muchas otras ideas pedagógicas alternativas. Las expresiones de la educación popular, y sus diversas ramificaciones en la pedagogía social o en la educación de gestión social, son especialmente ignoradas, así como otras expresiones pedagógicas que sólo aparecen nombradas, pero cuyos desarrollos son suprimidos por una versión lineal y simplificada del espontaneismo.

Todo esto no es motivo de crítica. Hacer un documental con esta visión es fascinante y en todo caso uno puede estar más cerca o más lejos, disfrutarlo más o menos, aprender nuevas lecciones y discutir otras. El gran problema de "La educación prohibida" es su ataque a la escuela pública. La caracterización de la escuela pública como autoritaria, industrial, disciplinaria y embrutecedora es un alegato que parece sacado directamente de la película "The Wall", que era propia de la escuela de hace 50 años atrás.

"La educación prohibida" no sólo no reconoce las inmensas transformaciones que vivió la escuela pública en nuestros países, abriéndose, democratizándose y generando diversos espacios de aprendizaje, sino que la ofende, la degrada. Sus ataques decididos sobre la escuela y los docentes "tradicionales" no dejan de redundar en cierta consonancia con los ideales libertarios anti-estado. Incluso se alude a la educación en el hogar como solución frente a la escuela pública.

La ridiculización de la política educativa que realiza la película también es sugerente. El Estado aparece como una mera máquina que no sabe hacer nada. Todas las soluciones parecen estar fuera del Estado, fuera de lo público, en lo individual, en los fragmentos.

La película desconoce las intensas discusiones de sociología de la educación, que muestran el rol complejo y muchas veces contradictorio de la escuela pública. Sí, por un lado, la escuela reproduce desigualdades, lo hace con sus pedagogías, con sus sistemas de acceso y selección –lo hemos estudiado y publicado en varios trabajos (aquí y aquí). Pero también está claro que quienes asisten a la escuela tienen muchas más oportunidades de desarrollo que quienes no lo hacen. Está ampliamente demostrado que un año más de escolarización (especialmente para los jóvenes) es la mejor inversión social en la infancia que pueda hacerse.

La escuela es una institución que salva y dignifica vidas. Favorece facultades cognitivas, estimula el pensamiento, la palabra frente a la violencia, la construcción de saberes compartidos que promueven la democracia, entre muchas otras cuestiones. Con innumerables problemas, limitaciones y contradicciones, la escuela es un espacio a mejorar y proteger, no a eliminar.

Desconocer los inmensos beneficios sociales e individuales de la escuela es peligroso. Puede invitar a la desescolarización. Cuando millares de educadores están preocupados por evitar la deserción escolar, especialmente en el nivel secundario, "La educación prohibida" poco menos que la alienta.

Esto no quita que valoremos las experiencias educativas alternativas. Las hemos estudiado, defendido y aplaudido en eventos públicos de diversa naturaleza en nuestro país. Queremos esa misma pasión e innovación en todas las escuelas públicas. Incluso, muchas de las mejores experiencias educativas han venido de allí mismo, como el caso de las hermanas Cossettini.

Pero también sabemos que para lograr mayor innovación son necesarias políticas educativas sólidas, serias, que conozcan comparativamente los efectos de distintos modelos de intervención. Es clave contar con políticas transformadoras de formación, reclutamiento y carrera docente, para lograr mayores espacios de experimentación bien conducida, responsable y sustentable. Las escuelas "libres" no surgen de la nada, salvo que se piense en ellas como salidas para unos pocos.

Si queremos respuestas educativas para las masas, para millones de alumnos, "La educación prohibida" no nos ofrece más que la humillación a los centenares de miles de docentes que están hoy en las aulas. Creemos, en cambio, que hay que confiar en ellos, apoyarse en las escuelas públicas como espacios de lo común, donde se construye la identidad compartida de los sujetos.

Lo que propone "La educación prohibida" es una exaltación del aislacionismo, que es otra versión del "sálvese quien pueda". Reduce al Estado y, al hacerlo, desconoce cómo se construyen y defienden los derechos sociales, cuyo garante central es el Estado.

Aplaudimos la educación alternativa, las expresiones diversas, pero no a costa de denigrar a la escuela pública. Creemos mucho más en los movimientos convergentes, en la educación alternativa que toma la mano de la escuela pública y camina en conjunto.

Para leer la nota original picar en este link:



LA EDUCACIÓN PROHIBIDA. Al maestro con cariño o Semilla de maldad (Nota III)



Educación
Domingo 02 de setiembre 2012 | Publicado en edición impresa
 
Una mirada crítica para pensar cómo mejorar el aprendizaje
 
Especialistas de distintos modelos de formación brindan sus testimonios
 
Una cámara y la firme intención de conocer experiencias alternativas al sistema convencional de educación bastaron para que Germán Goin Campos realice una película financiada con el aporte de 704 personas e instituciones de distintos países.
Comenzó en 2009 con entrevistas a investigadores que participaban de un congreso sobre Holística en Córdoba. Y luego viajó a Ecuador, Chile, Uruguay, Colombia y España, donde conversó con docentes y seguidores de otras corrientes que proponen modelos de "escuela libre o democrática". También habló con representantes de los modelos Montessori, Waldorf, Cooperativa Educacional Olga Cossettini y de logosofía, entre otros.
Con la participación de Verónica Guzzo, en la producción, y de Franco Iacomella y Cintia Paz, en la asistencia de plataformas colaborativas, Doin Campos cumplió su sueño. Según contaron Guzzo y Doin Campos, La educación prohibida se estrenó la semana pasada en 119 ciudades de 13 países.
Se trata de una película de dos horas y media que propone una revisión histórica del origen del sistema escolar vigente, desde una mirada crítica y la descripción de algunas experiencias diferentes según las presentan sus docentes o directivos.
Aportes teóricos de investigadores son intercalados con escenas de animación y el desarrollo de una breve historia filmada en Buenos Aires con actores adolescentes a los que se sumó Gastón Pauls y Alejandra Figueroa, entre otros adultos.
Las primeras diez entrevistas, armadas en un audiovisual de tres minutos, fueron subidas a YouTube en febrero de 2010.
A fin de año, sumó un segundo avance que alcanzó medio millón de visitas. En tanto, en Facebook crecían los seguidores. Hoy tiene cerca de 45.000. "Entre ellos, están los 704 que nos ayudaron con dinero para la producción", dijo Doin Campos. Informó que la película costó unos US$ 50.000; el 75% se cubrió con aportes de personas o instituciones por medio del sistema de financiación colectiva ( crowdfunding ). El 25% restante provino de una fundación empresarial de Perú cuyo nombre prefirió mantener en reserva.
Con la intención de plantear el debate sobre un nuevo paradigma educativo, los realizadores promueven que la película se descargue y proyecte sin fines de lucro.
 
La Nación. Domingo 02 de setiembre 2012 | Publicado en edición impresa
 
 

LA EDUCACIÓN PROHIBIDA. Al maestro con cariño o Semilla de maldad (Nota II)


Educación
Lunes 20 de agosto de 2012 | Publicado en edición impresa
 
Un documental que hace furor en la Web
 
"El docente debería poder decidir prácticas pedagógicas"
 
Lo dice Doin Campos, realizador de La educación prohibida, al cuestionar el sistema
 
Por Silvina Premat | LA NACION
 
Verónica Guzzo y Germán Doin Campos, productora y realizador de La educación prohibida.
Tiene 24 años y es el mentor de un proyecto audiovisual que cuestiona el sistema educativo y propone "visibilizar" experiencias no convencionales. "Cuando comencé con esto, hace tres años, no sabía nada de pedagogía ni de educación", admite Germán Doin Campos, realizador de La educación prohibida , una película que, con formato de documental, reúne la opinión crítica y propositiva de unos cuarenta investigadores de varios países de habla hispana.
En la primera semana desde que fue subido a la Web, el film, de acceso gratuito, registra más de un millón de consultas. Doin Campos visitó LA NACION junto con Verónica Guzzo, también de 24 años, su pareja y productora de la película.
-¿Cómo surgió la propuesta?
-Lo que me llevó a comenzar con el proyecto fue la pregunta sobre el paradigma educativo vigente, hasta qué punto tenía sentido, era coherente con los valores humanos, con las nuevas formas de relacionarnos y hasta qué punto ese paradigma, que tiene doscientos años, no había caducado ya.
-¿Qué se propone desde el punto de vista educativo?
-Empecé la película hace tres años, cuando tenía 21, sin saber absolutamente nada de pedagogía y educación más que la experiencia de haber sido alumno. Esta película está contada desde el que aprende y no desde el que enseña. No decimos: "Este es el modelo, esto es lo que hay que hacer", sino que visibilizamos propuestas que se han discutido en el mundo académico pero que no pasaron la barrera semipermeable de la práctica e invitar a la reflexión. Si no hubiese hecho esta película no me habría enterado de que existían escuelas que no tienen exámenes o en las que los chicos deciden qué aprender. El común de la gente ni siquiera imagina estas cosas y hasta asume que la educación siempre fue así como es y que es la única forma posible. Es decir que no hay una idea ni un método que nos gustaría seguir sino que la propuesta es valorar la diversidad educativa, la libertad pedagógica y curricular. Uno de los principios de la película es ser protagonista de la educación.
-En la película se contraponen escuela y educación de forma bastante extrema.
-Hacemos la diferencia entre escolarización y educación. La educación estuvo siempre y antes que la escuela, donde había un padre y un hijo había un proceso de aprendizaje. Hay educación donde hay aprendizaje y el registro escolar no necesariamente requiere el aprendizaje sino que está basado en la idea de enseñanza. La película plantea que la escuela no está pensada para la educación -que no significa que no haya educación en la escuela-y que podría flexibilizarse para permitir otro tipo de experiencia, para que la educación sea de abajo hacia arriba. Algo interesante sería la democratización profunda de la escuela de tal forma que cada uno de los maestros puedan tomar decisiones sobre qué rol seguir, si quieren o no calificar. Esto sería empoderar al docente y tiene que ver con la lógica de la película.
-¿Cuál?
-Para que el niño crezca en libertad, el docente tiene que ser libre. Y para empoderar a los niños es necesario empoderar a los docentes y a las familias. Empoderar a los docentes es permitirles tomar decisiones sobre sus prácticas pedagógicas que hoy en algunos lugares se permiten y en otros no. Eso podría ser una democratización del sistema educativo y por eso apostamos al proyecto que viene después de la película que es Reevo (Red de Educación Viva).
-¿De qué se trata?
-De una red, una especie de banco de información. Allí también pondremos las entrevistas enteras a los educadores.
-En total hizo unas 90 entrevistas pero en el documental aparecen menos, ¿cómo las seleccionó?
-Tengo la certeza de que muchos de los que entrevisté no saben que aparecen. Estuve tratando de recontactarlos a todos pero hay algunos con los que no pude. Creo que los que aparecen en la versión larga son, en total, unos cuarenta. Para la selección tuve en cuenta cuestiones técnicas como el sonido, la luz y demás.
-¿Y cómo seleccionó a los educadores entrevistados?
-Planeábamos los viajes y aprovechábamos para conocer experiencias de las que nos hablaban estando en los diferentes países. Por ejemplo, en Ecuador fuimos a conocer el Pestalozzi pero no nos dieron la entrevista y conocimos otras experiencias que se nutrieron del Pestalozzi. Es importante aclarar que no es una investigación formal sino que fue bastante inorgánica, nos íbamos dejando llevar por lo que nos llamaba la atención y por cosas que encontrábamos y que queríamos mostrar.
-La financiación del proyecto fue "colectiva" (ver aparte) y su difusión fue veloz y masiva en Internet y en las redes sociales. ¿A qué atribuye este interés?
-Creo que estamos contando algo que muchos querían escuchar; además no lo estamos cobrando y por eso creo que genera identidad.
 
La Nación. Lunes 20 de agosto de 2012 | Publicado en edición impresa
 
 
 
 
 
 

domingo, 2 de septiembre de 2012

LA EDUCACIÓN PROHIBIDA. Al maestro con cariño o Semilla de maldad (Nota I)


Domingo, 26 de agosto de 2012

FENOMENOS > LA EDUCACION PROHIBIDA, EL DOCUMENTAL QUE EXPLOTO EN INTERNET

Graduados
Con 24 años y un equipo de producción igual de joven y el aporte de setecientas personas interesadas en un proyecto que se difundiría de manera gratuita, Germán Doin se propuso diseccionar el paradigma del sistema educativo y explorar todos los otros modelos –la logosofía, el Waldorf, el Montessori y el Killpatrick, la Educación Libre, la Educación Popular de Paulo Freire, la Escuela Nueva-Activa del Constructivismo y el “Home-Schooling”– que pueden ayudar a devolverle al niño el protagonismo de su propia educación. Con entrevistas a especialistas de toda Latinoamérica y un montaje de más de dos horas, La educación prohibida convocó inesperadamente a millones de espectadores y se convirtió en el furor de la semana pasada en Internet. Radar habló, con su director, del documental y del fenómeno.

 Por Ariel Magnus


AL MAESTRO CON CARIÑO

 
Ni la nueva de Batman, ni la nueva de Suar: la película que rompió records de público en las últimas semanas fue La educación prohibida, del argentino Germán Doin. A las más de 500 exhibiciones independientes en una veintena de países de este continente y el europeo, que ya juntaron su buena cantidad de espectadores, hay que sumar las doscientas mil descargas de la página web (www.educaciónprohibida.com) y a quienes ya la vieron online (dos millones doscientos mil reproducciones, y contando). Todo esto para un documental de dos horas y media sobre un tema que no necesariamente se encuentra entre los más taquilleros: la educación.

“Tenemos explicaciones más pesimistas y otras más optimistas”, comenta este inesperado éxito su mentor, un joven de 24 años egresado del ISER que empezó el proyecto cuando tenía 21 y lo financió en buena parte mediante el método del “crowdfunding” o financiación colectiva, por lo que la película cuenta con setecientos productores y se distribuye de forma libre y gratuita. “La explicación pesimista es que se trata de un fenómeno típico de las redes sociales, por haber estado en la portada de YouTube. Y la optimista es que hay una necesidad latente de hablar de educación, que es precisamente de donde surge el proyecto, de esas cosas que uno discute y critica cuando es adolescente.”

Así de personal es también el principio de esta producción independiente, la primera en su tipo que llegó a la pantalla grande: “Siempre recuerdo una clase de filosofía donde el profesor nos relató esta historia...”, dice la voz en off, que es la del director. Lo que sigue, ilustrado por dibujos animados, es la alegoría de caverna de Platón, aunque sólo reconocible para quienes lo hayan aprendido en la escuela, pues no se menciona a su autor. “La idea fue empezar con una validación de la escuela, diciendo: esto lo aprendí ahí. Cosa que además fue real, me pasó. Fue mi forma de decir: yo vengo de la escuela normal, no de una diferente. Y por otro lado es señalar que de la escuela nos quedan experiencias y reflexiones, vínculos personales con un maestro, pero no nos quedan datos concretos”.

A la alegoría secreta le sigue una ficción explícita, con un elenco encabezado por Gastón Pauls. A eso se empiezan a sumar luego los fragmentos de reportajes a diversos educadores latinoamericanos, la mayoría de ellos en representación de metodologías de enseñanza que están por fuera de la educación pública tradicional de cada país. De esa alternancia entre animaciones o dramatizaciones con voz en off, la historia de unos chicos rebeldes al estilo Socorro Quinto Año y los testimonios en distintas tonalidades del castellano se sirve Doin para criticar el sistema escolar tal cual lo conocemos, luego para contar su origen e historia a través de los siglos y al fin para presentar modelos alternativos, todo salpicado por máximas de personalidades que van desde Aristóteles hasta Krishnamurti.

La crítica furibunda que ocupa la primera media hora no dista mucho de la que ya le hacía Pink Floyd a la escuela en los años setenta, y que en gran medida parece seguir tan vigente como el mismo Roger Waters. Un sistema autoritario, semejante al que rige en las fábricas o en el ejército, que se lleva a cabo en edificios reminiscentes de las cárceles y está regido por docentes sólo interesados en cumplir con una currícula diagramada por burócratas de la educación. “La educación, como la estamos viendo hoy, es administrativa –grafica el educador chileno Fernando Jorqueira, fundador de la plataforma yoaprendo.cl–. Alumnos que llegan, profesores que dan clase, alumnos que se van, profesores que se van. Y al día siguiente se repite el ciclo.” Las calificaciones, que masifican al alumnado y atizan la competencia siempre insana, están en el centro de las críticas. “Comparan el sujeto y sus aprendizajes con una escala estandarizada que mide... ¿qué?”, se pregunta William Rodríguez, del Instituto Popular de Cultura de Cali. Lejos de los deseos y necesidades de los pequeños, la escuela se transforma en un “aparcadero de niños” hasta que estén en edad de trabajar, en un lugar de adiestramiento en el que si alguno no se adapta al sistema, fracasa. “Pero no es el estudiante el que fracasa, es el sistema el que está mal planteado”, resume el investigador chileno Calvo Muñoz, autor de Del mapa escolar al territorio educativo.

Este denostado modelo de escuela tiene una historia que el documental presenta casi como una condena. De corte despótico, con raíces en Esparta y útil a los regímenes totalitarios del siglo pasado, nada bueno puede esperarse de él, y nada fundamental parece haber cambiado en su concepción del aula desde Sarmiento. “La esencia prusiana está inmersa en la estructura misma de nuestra escuela –afirma la película–. Los tests estandarizados, la división de edades, las clases obligatorias, las currículas desvinculadas de la realidad, el sistema de premios y castigos, los horarios estrictos, el encierro y la separación de la comunidad, la estructura verticalista. Todo esto sigue siendo parte de la escuela del siglo XXI.”

A principios del siglo XX, se cuenta luego, aparecieron diversos movimientos en la pedagogía que “desarrollaron experiencias educativas concentradas en la acción, la libertad del niño y la construcción autónoma del aprendizaje, replanteando toda la estructura de la escuela tradicional”. Estos modelos alternativos, pensados por pedagogos como Piaget o Montessori, no se adaptaban a los modelos estatales convencionales y por lo tanto no lograron prosperar como para convertirse en verdaderas alternativas masivas de educación. En esas experiencias se centra la última parte de la película. Tomando un poco demasiado al pie de la letra al chileno González Heck, de la Escuela Rudolf Steiner, este tipo de alternativas son definidas como “la educación prohibida” a la que alude con el título.

“A mí no me gusta llamarlas experiencias prohibidas, porque no lo están –matiza Doin–. Pero la verdad es que muchas de estas experiencias se la ven bastante difícil para poder sobrevivir, más que nada las que están dentro de la escuela pública.”

Con estas escuelas, al menos en el caso argentino, Doin se refiere a las escuelas experimentales, financiadas en buena parte por el Estado. Existen hace ya varias décadas y están dispersas por todo el país, aunque su mayor número se concentra en Tierra del Fuego. En estas escuelas no hay calificaciones, los útiles quedan en el aula y se comparten entre todos, las clases se dan sentados en el piso en ronda, etc. Los otros métodos pedagógicos que aparecen retratados en su película son el de la logosofía, el Waldorf, el ya mencionado de Montessori y su oponente Killpatrick, la Educación Libre, la Educación Popular de Paulo Freire, la Escuela Nueva-Activa del Constructivismo y hasta el “Home-Schooling”. La guía en off no se inclina por ninguna de ellas, sino por lo que todas parecen tener en común: quitar al maestro y a los contenidos del centro de la escena y colocar allí al niño, con sus deseos y aptitudes individuales; olvidar las ideas de autoridad, disciplina y competencia y reemplazarlas por las de respeto, libertad y amor.



Tan incontestables como naïves son también las metáforas con que la película de Doin (y de su igual de joven equipo de producción) busca graficar estas ideas, en especial la que compara al niño con una semilla que luego será árbol y aun bosque. “Es muy humano esto de pensar que si al bosque no lo cuidamos, se estropea”, explica Cristóbal Gutiérrez, de la fundación española El Cuidado del Alma Infantil. “Pero al bosque, con dejarlo tranquilo, es suficiente. Todo lo que tenemos de bosque es porque el ser humano no ha intervenido.” Desde este marco ecologista y holístico y aun esotérico, sin hacerse cargo de temas socioeconómicos ni aun distinguir entre emprendimientos más o menos privados o públicos, la película señala las nomenclaturas morbosas con que se cataloga a los niños problemáticos desde temprana edad (y la consiguiente administración de psicofármacos), la separación por edades en las aulas (con la consabida presión para quienes no logran estar a la par de sus compañeros en ciertas materias) y los saberes duros tradicionales (que relegan a las artes a un segundo plano, o a ninguno).

El largo, larguísimo metraje remata, un buen rato después de lo que podría, con un lacrimógeno manifiesto juvenil de los alumnos de Pauls, que se viraliza por YouTube al igual que la película que lo contiene. Luego viene una invitación a sumarse a Reevo, una “Red de educación viva” con sede en la web que ya cuenta con un “centro de contenidos” y una “incubadora de proyectos”. Con el correr de los meses también está planeado ir liberando el crudo de las 90 entrevistas que se hicieron en ocho países distintos, a fin de que cada espectador pueda escuchar completo al educador que mejor le cayó y hasta editar su propia versión del documental.

Como era de esperar con un tema tan universal y polémico, La educación prohibida no se quedó sin sus inmediatos cuestionadores. Una de las primeras críticas vino naturalmente desde el sector público. En una nota sin firma de su blog, el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) se muestra decepcionado y aun alarmado por el éxito de lo que “se supone una defensa de las experiencias alternativas en educación, pero en realidad sólo se corresponde con un paradigma educativo: el espontaneísmo pedagógico”. Este paradigma “supone que todo nace del niño, que no debe haber institución o autoridad que coarte su libertad, que sólo hace falta regar su creatividad ilimitada”, pero “tiene muchas limitaciones ampliamente discutidas en la arena pedagógica” y es en definitiva una “exaltación del aislacionismo” que “desconoce cómo se construyen y defienden los derechos sociales, cuyo garante central es el Estado”. El gran problema de la película, siempre según el Cippec, “es su ataque a la escuela pública”, que “puede invitar a la desescolarización. Cuando millares de educadores están preocupados por evitar la deserción escolar, especialmente en el nivel secundario, La educación prohibida poco menos que la alienta.”

Germán Doin, egresado de una escuela privada de la zona sur de Buenos Aires (“80 por ciento subvencionado por el Estado”), se defiende de estas críticas aclarando que así como la película empieza desde la escuela, también vuelve a ella para desdemonizarla. “La evolución que sigue la película es la misma evolución que seguimos nosotros al investigar sobre el tema –explica–. Al principio decimos que las escuelas son como cárceles, pero al final decimos que no todas las escuelas son así. Hay experiencias en las escuelas públicas y tradicionales que son muy enriquecedoras.” En cuanto a los problemas macro que la película no parece tener en cuenta, o en los que prefiere no meterse, también tiene en claro que son primordiales. “Desde luego que antes hay que solucionar lo que tiene que ver con la gestión educativa, como el sueldo de los docentes o el tema edilicio. No es que el docente mal pago va a estar bien en un modelo diferente. El buen sueldo está implícito en la propuesta. La ponderación del niño implica una ponderación del docente también.” Sin embargo, la disyuntiva público-privado no debe, según Doin, limitar el debate sólo a cuestiones administrativas. Su película es una invitación a debatir más allá de lo coyuntural, de cero. “Hay que pensar una educación distinta, que respete el proceso de aprendizaje y desarrollo de los chicos.”

El documental puede verse en www.educaciónprohibida.com y en YouTube

 

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