miércoles, 22 de abril de 2009

GRAN TORINO. Un film de Clint Eastwood sobre las etnias y la sociedad






Dirigida por: Clint Eastwood
Producida por: Clint Eastwood, Bill Gerber, Robert Lorenz
Escrita por: Nick Schenk
Guión: Nick Schenk
Historia: Dave Johannson y Nick Schenk
Actores: Clint Eastwood, Bee Vang
Música: Kyle Eastwood, Michael Stevens
Montaje: Tom Stern, Joel Cox, Gary D. Roach
Studio Village Roadshow Pictures
Malpaso Productions
Media Magik Entertainment
Distribuida por Warner Bros.
Fecha de realización: diciembre 12, 2008-enero 9, 2009
Duración: 116 min.
País: United States


Antes de hablar del film creemos necesario aclarar algunos aspectos que surgen de la misma historia, aspectos culturales y geográficos que explican o descifran un poco más el contexto social en el cual se desarrolla la acción.

Este es un informe publicado por Amnistía Internacional sobre los refugiados de la etnia hmong recluidos en Tailandia. A continuación lo transcribimos no sólo para resaltar ciertos actos de inhumanidad que aún perduran en regiones que fueron muy conflictivas, y aún lo siguen siendo, en el mundo, sino porque esta etnia refleja, sintetiza o señala los tremendos efectos de las luchas entre distintas etnias, y en especial, en el país más poderoso del mundo.

“Los refugiados de la etnia hmong recluidos en Tailandia deben ser liberados
17 noviembre 2008

Entre los 158 laosianos de la etnia hmong que llevan dos años recluidos en un centro de detención de Tailandia hay 92 niños y niñas.

Los refugiados viven en condiciones muy duras y con el constante temor de ser devueltos a Laos, donde correrían peligro de sufrir graves violaciones de derechos humanos. Durante 21 horas al día permanecen encerrados en el centro, donde viven en celdas abarrotadas y desprovistas de ventanas. Algunos han hecho huelgas de hambre o amenazado con suicidarse en protesta por su reclusión.

El estado de salud de muchos de los refugiados y refugiadas es precario. Las difíciles condiciones de reclusión afectan sobre todo a los menores de edad, entre los que se encuentran 11 nacidos en el propio centro. El estado de salud de muchos de ellos es malo. Hasta hace poco no se ha permitido el acceso de profesionales de la medicina al centro de detención.

Las personas recluidas habían huido de la persecución que sufrían en Laos. Los detuvieron en noviembre 2006 en Bangkok y en Phetchabun, localidad del norte de Tailandia, a pesar de que la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) los había reconocido como refugiados. Se encuentran recluidos en el centro de detención para inmigrantes de Nong Khai, en el norte de Tailandia.

Las autoridades tailandesas trataron de devolverlos a Laos en enero de 2007. Mientras los hombres se atrincheraban en sus celdas, obligaron a las mujeres y a los niños y las niñas a subir en unos autobuses y los condujeron a la frontera con Laos.

Tras las protestas de otros gobiernos, del ACNUR y de organizaciones no gubernamentales, incluida Amnistía Internacional, se abandonaron los planes para su devolución.

Un oficial de alta graduación del ejército tailandés visitó el centro el 10 de abril de 2008 e indicó a los refugiados que los iban a enviar a Laos. Este tipo de amenazas ha agudizado el temor y la desesperación de estas personas refugiadas.

“Los refugiados señalaron a Amnistía Internacional que algunos funcionarios los habían amenazado con devolverlos a todos a Laos –a modo de castigo colectivo– si alguno de ellos intentaba huir del centro de detención o si alguna mujer quedaba embarazada. Estas amenazas han intensificado el temor en el que viven los refugiados”, dijo Brittis Edman, investigadora sobre el sudeste asiático de Amnistía Internacional.

Los gobiernos de Australia, Canadá, los Países Bajos y Estados Unidos han prometido que estudiarían la posibilidad de reasentarlos en sus respectivos países.

Desde agosto de 2007, los representantes del ACNUR no tenían acceso a los refugiados. Sin embargo, en los últimos meses se les ha autorizado a reunirse con ellos una vez al mes en una sala de entrenamiento del centro de detención. Allí, las personas refugiadas hablan de su reasentamiento y su puesta en libertad, a pesar de que hasta el momento las autoridades tailandesas no han mostrado la menor intención de permitirles marcharse.

La construcción de un pabellón detrás del edificio donde permanecen recluidos ha aumentado el temor de que no les permitan marcharse nunca. El pabellón no tiene puertas ni ventanas y sólo se puede acceder a él a través del edificio ya existente. Los refugiados temen que, una vez terminado el pabellón, no les dejan salir de él.

Los hmong son uno de los numerosos grupos étnicos de Laos. Aunque la mayoría se ha integrado en la sociedad, algunas comunidades han vivido aisladas en la selva desde el final de la guerra de Vietnam en 1975. Ante los violentos ataques del ejército laosiano, que sigue considerándolos miembros de una fuerza de resistencia armada activa durante muchos años, han vivido escondidos para eludir la acción de las autoridades. La mayoría de los refugiados y de los solicitantes de asilo de la etnia hmong que se encuentran en Tailandia aseguran que tienen alguna relación con estos grupos aislados.

En Tailandia hay miles de laosianos de esta etnia. Se calcula que 6.500 personas, entre las que se encuentran solicitantes de asilo, viven desde 2005 en un campo de Phetchabun. En 2007, el gobierno tailandés llegó a un acuerdo con las autoridades laosianas para enviarlos a todos a Laos, incluidos aquéllos cuyas solicitudes de asilo no se han evaluado con arreglo a unos procedimientos justos y satisfactorios.

Entre febrero y septiembre de 2008 fueron “repatriadas” a Laos más de 1.500 personas. Algunas fueron al parecer devueltas, incluida una mujer cuyos hijos se quedaron en el campo. Desde diciembre de 2005, más de 2.000 laosianos de la etnia hmong, incluido un número desconocido de solicitantes de asilo, han sido enviados a Laos, donde algunos fueron detenidos de forma arbitraria y torturados.

Amnistía Internacional ha expresado su preocupación por la posibilidad de que muchos de los laosianos y laosianas de la etnia hmong que se encuentran en Tailandia corran peligro de sufrir graves violaciones de derechos humanos si los devuelven a Laos. Muchos de los ya devueltos han sido enviados a aldeas hmong tras su “reeducación”.

Las autoridades laosianas han organizado varias visitas de diplomáticos y periodistas a estas aldeas de reintegración, pero los organismos de la ONU y las ONG de derechos humanos tienen limitado el acceso a ellas, y se desconoce el paradero de la mayoría de las personas devueltas.

“Amnistía Internacional pide a las autoridades tailandesas que pongan en libertad a los 158 refugiados laosianos de la etnia hmong detenidos ilegalmente y permitan que se lleven a cabo con urgencia los preparativos para reasentarlos en terceros países”, ha señalado Donna Guest, subdirectora del Programa Regional para Asia y Oceanía de Amnistía Internacional.

Más información:
Thailand: Life at a Dead End: Lao Hmong refugees detained in Thailand (resumen de campaña, 17 de noviembre de 2008)”

En realidad el protagonista del film no es Clint Eastwood, ni siquiera la violencia que impregna la historia, el verdadero intérprete es ese grupo de laosianos –pertenecientes a la etnia hmong- que viven en un barrio (Highland Park), en una ciudad llamada Wayne County, en el estado de Michigan, con una población de aproximadamente 18.000 habitantes, según el último censo, situada como a diez km. de Detroit, donde funcionó la planta, o una de las plantas de la Ford Motor Company, cerrada hacia 1950.

Walt Kowalski (Eastwood) es un operario jubilado de esa planta y veterano de la guerra de Corea. Sus vecinos de la etnia hmong viven o tratan de convivir con este personaje, pero a su vez, pertenecen a uno de los grupos más violentos (alguno de ellos) de la ciudad, quizá consecuencia y producto de sus tristes y trágicas vidas en su tierra natal. Esa supuesta “pacífica” convivencia se ve perturbada cuando uno de los vecinos asiáticos trata de robarle su bien más preciado: el “Gran Torino”, un auto sport de 1972 fabricado por la Ford, que guarda entrañablemente en su garaje, hecho que se suma a los conflictos interétnicos propios de las comunidades asentadas, aparentemente como “refugiados” de la cruenta lucha en Vietnam y que rozan indefectiblemente la sociedad norteamericana, si es que ya no forman parte de la misma. Este roce, esta penetración, o esta multiplicidad étnica, es hoy, quizá, uno de los problemas más urticantes de la vida del hombre medio en este país. El film “The Visitor” del director Thomas McCarthy es otra muestra muy bien hecha de la problemática inmigratoria, esta vez musulmana, producto de los conflictos bélicos o económicos de la superpotencia en el mundo. Cabe volver a mencionar el tema de la interculturalidad o la multiculturalidad como fenómeno político, económico, cultural y hasta antropológico que deben afrontar en EE.UU, fenómeno que varios directores han afrontado con una visión crítica e inteligente de esta cuestión.

En este caso, Eastwood, en la misma línea de sus otras producciones como “Letters from Iwo Jima” y “Flags of Our Fathers”, se sumerge no sólo en la historia de los conflictos violentos desarrollados durante el s. XX, sino que también trata de describir los alcances que ellos tienen o han tenido en la propia vida, tranquila y apacible del hombre norteamericano. La violencia, analizada en otros ámbitos, policial o bélica, tiene causas muy concretas, surge y se esparce como cruel y cruda consecuencia de toda una concepción del mundo asentada en la dura lucha hegemónica de la gran potencia.

En esta oportunidad, la etnia hmong, nos lleva a un país algo extraño para el hombre latinoamericano, acostumbrado a los personajes y los ambientes del blanco anglo-sajón, o a veces nórdico, habitante del mundo judeo-cristiano, blanco, rubio y de ojos color celeste.

Laos es un país del sudoeste asiático que en realidad se denomina República Democrática Popular Lao. Limita con China, Myanmar, Vietnam, Camboya y Tailandia. Formó parte de la Indochina Francesa desde 1893, lo que significa que tiene una larga historia de país conquistado, colonizado, dependiente, masacrado y víctima de los eternos conflictos que se desarrollaron en esa región entre las grandes potencias europeas, asiáticas y los EE.UU.

Aquí va un mapa para conocer un poco mejor la ubicación geopolítica de este país, que fue utilizado como carne de cañón por todo el mundo.



Los hmong, una etnia, es una nacionalidad reconocida, que habita la zona montañosa de Laos, y por el tan común proceso de aculturización occidental hoy muchos ya practican la religión católica. Llegaron, como inmigrantes a EE.UU después de 1975, y forman parte del carácter multiétnico de la sociedad que Eastwood describe en este film. Lo demás es la anécdota, la pandilla, el robo, el chico confundido, la chica laosiana, los hijos de Kowalski –tan ignorantes y analfabetos como cualquier norteamericano medio, además de ausentes en la problemática existencial del veterano de guerra y arriba jubilado-, o la intención del realizador de decirnos que “el país ya no es para viejos”. Todo un contexto, que más parece la despedida de un creador, cansado de sugerir, fatigado de una estética asentada en la descripción de la violencia de su propia país, que el comienzo de un planteo destinado a esclarecer y explicar a sus vecinos del barrio que el destino manifiesto se está agotando.



Quizá para nosotros, algo que lamentablemente dudo, el auto sport –todo un ejemplar- de la Ford llamado “Gran Torino” no merezca semejante cuota de sangre y crueldad entre hermanos, pero no lo dudo en la cultura de ese país del norte americano. Si el film toma el nombre de ese auto no debe de ser por sus cualidades de prototipo automovilístico –algo muy preciado por los amantes de los fierros-, pero sí creo que simboliza, resume, sintetiza y es una claro y transparente ejemplo del consumismo, la frivolidad y la estupidez de la conducta de ciertos estamentos sociales en los cuales se asienta el mejor estilo de vida, por bienestar y calidad, del mundo.

Héctor Correa
Punta Alta, abril de 2009

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