sábado, 12 de febrero de 2011

HOME o la última advertencia


Dirección: Yann Arthus-Bertrand.
País: Francia.
Año: 2009.
Duración: 120 min.
Género: Documental.
Guión: Isabelle Delannoy, Yann Arthus-Bertrand, Denis Carot y Yen Le Van.
Producción: Denis Carot y Luc Besson.
Música: Armand Amar.
Montaje: Yen Le Van.


“En los últimos 200.000 años, los humanos  han  alterado  el equilibrio  del  planeta  Tierra,  el equilibrio establecido por casi cuatro millones de años de evolución. Tenemos que actuar ahora. Es demasiado tarde para ser pesimista. El precio es demasiado alto. La humanidad  tiene poco tiempo  para  invertir la  tendencia a  un  cambio de  sus  patrones  de consumo.

A través de imágenes visualmente impresionantes de más de cincuenta países, todos las tomas desde una perspectiva aérea, Yann  Arthus-Bertrand  nos  muestra un panorama que en la mayoría de nosotros nunca hemos visto. Él comparte con nosotros su sentido de respeto por nuestro planeta y su preocupación por su salud. Con esta película, Arthus-Bertrand espera  proporcionar  un trampolín para impulsar un llamado a la acción de cuidar nuestro hogar.

HOME es la primera película que se ha realizado usando sólo imágenes aéreas.  La película es artística-activista, y va a caracterizar a Yann  en su debut en el cine  como director.

El tema de HOME es la compensación del carbono. Todas las  emisiones de  CO2  generadas por  la  realización de la película  se calculan y se  compensan con  sumas  de  dinero que  se utilizan para  proporcionar  energía  limpia  a los  que no  tienen ninguna.  En  los últimos diez años,  todo el  trabajo  de  YannArthus-Bertrand  ha  sido sobre la compensación del carbono.”

Del sitio oficial del film
 

Mirar los desastres que esta produciendo el hombre sobre nuestro planeta desde arriba, desde un costado o desde abajo creo que da lo mismo. Hemos escrudiñado las estrellas, la profundidad de los cráteres volcánicos, la inmensidad de los más altos picos, y la profundidad de los océanos. Nos hemos internado en la oscuridad de las impenetrables selvas y los extensos bosques, en los caudalosos y bravíos ríos, y en los calientes y agresivos desiertos, hemos seguido todo tipo de ser viviente sobre la tierra y los fenómenos más desconcertantes del planeta, y, así y todo, no hemos avanzado mucho sobre la consciencia del hombre para terminar de desolar lo que nos rodea. Y esto es lo más importante: la consciencia del hombre.

La cinematografía ha encarado, en toda su historia, muchas formas de plasmar, por un lado, sus relaciones con el prójimo, si pensamos que es también una manera de tomar y penetrar en la naturaleza y todo lo que rodea al hombre; de cómo se trate a sí mismo surge y se transparentan los vínculos con el entorno. Y por el otro, aquellas producciones, documentales o de ficción, que han tratado de comprender las complejas y a veces místicas relaciones del hombre con la tierra que pisa cotidianamente.

Entre las primeras, no hace falta indagar mucho para encontrarlas, toda la historia del cine es una constante búsqueda, los grandes maestros que en forma permanente han creado historias, propias o adaptadas del teatro o la novela son un ejemplo bien claro al mostrarnos las miserias, los violentos conflictos de la historia de la humanidad y las pequeñas relaciones individuales llenas de pasión y antropofagia.

Esta película trata sobre este último fenómeno. Otros films, productos del cine norteamericano, como no podía ser de otra manera, como “Soy leyenda” o “La ruta”, han descripto de alguna manera los escenarios apocalípticos que podemos tener a la vista, según Yann Arthus-Bertrand, si se cumplen los vaticinios que enuncia en “Home”. Desde este ángulo son films interesantes, apuntan a utilizar la imagen para conmocionar emocionalmente al espectador, que no es otro que el que consume y despilfarra lo que denuncia. Pero, vamos a ir de nuevo a esta obra, ya que detenernos en los otros films significaría entrar en el análisis de la estética neo-distópica de las grandes productoras y distribuidoras, donde se mezclan el horror, con el desastre ambiental y el retorno de los muertos vivos.

Apuntar, mediante imágenes bellas, impactantes y asombrosas, a desarrollar un tipo de consciencia para el activismo o la militancia ambientalista, es quizá uno de los desafíos más ingenuo, pero también provocativo, del cine contemporáneo. Y aquí, sí, debemos ir a otras experiencias cinematográficas que en anteriores notas, y en este mismo blog, hemos abordado. Nos referimos sin duda, a “Baraka” (1992) de Jon Friedke, “La trilogía Qatsi” de Godfrey Reggio (Koyaanisqatsi, Powaqqatsi, Naqoyqatsi –hechas entre 1983 y 2002), y las obras de Jacques Perrin, “Nómadas del viento” (2001), “Microcosmos” (1996) y “Océanos” (2009). Dejamos un poco de lado los magníficos documentales de la BBC de Londres  como “Earth”, ya que iluminan con la utilización de las últimas tecnologías nuestro planeta, y nos deslumbran con su magnificencia y prolijidad. En cambio, no podemos dejar de mencionar esa extraordinaria obra de denuncia y compaginación etnológica que es “Cuando los diques se rompen: réquiem en cuatro actos” (When the Levees Broke: A Requiem in Four Acts -2006-), de Spike Lee, sobre el desastre provocado por el huracán Katrina sobre Nueva Orleans, Luisiana, EE.UU., quizá la más impactante y profunda sobre los procesos de exclusión social y cultural a los que se ven sometidos las distintas etnias en el país más desarrollado del mundo.



Cualquier tipo de militancia, sea esta política, ecologista o religiosa, requiere un proceso complejo, de toma de conciencia, de formación y de acción en el medio de que se trate. No creemos que “Avatar” sea un film dirigido a esta labor, si bien la ubicamos dentro de esas películas producidas por la super industria estadounidense donde el condimento sexual es reemplazado  por la cuota de denuncia emocionalmente controlada por la propia tecnología que coloca en el banquillo de los acusados. En cambio, Arthur Penn, Sam Peckinpah o Stanley Kubrick, con sus obras contribuyen a la formación del espectador sobre los aspectos más negros y desastrosos de la acción del hombre sobre su medio. Lo mismo intentaron autores de la talla de Visconti, Fellini o Bergman, nos mostraron sus mundos y sus concepciones donde el hombre podía, como en un espejo, verse a sí mismo en su problemático y nocivo paso por la vida.

En “Home” la actitud “positiva”, por su intención, es enseñarnos un planeta demasiado bello, visto desde las alturas, como para ser habitado por alguien tan dañino; más, no sólo bello sino destinado a ser destruido y con escaso tiempo para remediarlo. La desaparición del carbono por obra del propio hombre, sería el fin del mundo que pisamos. Aquí cabe un pequeña reflexión sobre los aborígenes y la defensa ancestral de la tierra. Ya lo habíamos hecho en otra nota y en la respuesta sioux en 1854 al presidente de la Unión titulada “LO QUE OCURRA CON LA TIERRA, RECAERÁ SOBRE LOS HIJOS DE LA TIERRA. HAY UNA UNIÓN EN TODO”. Recalquemos lo siguiente: la defensa de la tierra nunca será igual hoy, en el estadio tecnológico en el que nos encontramos, con Twitter y Facebook y toda la red, sea social o no, que en la virulenta época de las grandes matanzas de pueblos aborígenes durante la conquista de América, o la cruenta e infame penetración europea en África y Asia, en siglos anteriores, origen de la esclavitud y el sojuzgamiento inhumano de sus pueblos. Lo que significa que no es el mismo estado de consciencia, ayer y hoy, del blanco occidental y cristiano, que la del hombre originario, nómade primero y sedentario después de esos continentes. El reciente movimiento social en Egipto, pueblo milenario, rico y profundo, contra un estado dictatorial y distópico de más de treinta años (Mubarak), explicado por Obama y su vice, como producto del uso de la red social, quizá sea uno de los mayores insultos recibido por una sociedad, y, paradójicamente, por el propio derrocado. Caer, por obra de Twitter es en realidad peor que ser lanzado del poder por mensajitos de texto o por las cacerolas. Hasta tal punto de locura han llegado las explicaciones destinadas a banalizar, disminuir o minimizar cualquier estallido social legítimo y reivindicativo de los más elementales derechos del hombre, egipcio en este caso.

Desde el punto de vista técnico, fílmico y documental, la obra de Yann Arthus-Bertrand es magnífica. Uno se siente orgulloso de vivir en semejante planeta; henchido y feliz, son la sensaciones primarias que nos produce cuando nos sentamos y la primeras imágenes de Home comienzan a mostrar el origen y los fenómenos geológicos y paleontológicos de nuestro astro con sus mares, ríos, volcanes, selvas y bosques. Pero no termina así, sólo unos pocos años más podremos disfrutarlos sino hacemos algo para corregir nuestros errores, nos estamos equivocando y mucho, y, como un atisbo de esperanza, nos enseña algunas tentativas que en países desarrollados, por supuesto, se está encarando para paliar este estado. El cultivo bajo cubierta, el aprovechamiento de las fuentes alternativas de energía (sol, mares o vientos), y un mejor aprovechamiento del agua para riego y consumo, serían formas destinadas a beneficiar al hombre, todavía hay esperanza termina diciendo bajo un cúmulo de datos estadísticos sobre lo que estamos haciendo para destruir lo poco que queda. Pero, el desafío, el mayor desafío está dentro nuestro, en nuestra consciencia, todavía falta, llegar a tiempo será la única alternativa, sin duda.

Héctor Correa
Punta Alta, febrero de 2011



martes, 25 de enero de 2011

THE SOCIAL NETWORK (LA RED SOCIAL)



Título: The social network (Red social)
Producción: Donald Graham Burt
Guión:  Aaron Sorkin
Música: Trent Reznor, Atticus Ross
Fotografía: Jeff Cronenweth
Montaje: Kirk Baxter, Angus Wall
Vestuario: Jacqueline West
Reparto:        
Jesse Eisenberg
Andrew Garfield
Justin Timberlake
Brenda Song
Rashida Jones
Max Minghella
Rooney Mara
País: Estados Unidos
Año: 2010


Filmografía:
1992 - Alien 3
1995 - Se7en
1997 - The Game
1999 - Fight Club
2002 - Panic Room
2007 - Zodiac
2008 - El curioso caso de Benjamín Button
2010 - The Social Network

Últimos aportes sobre la cuestión de la red, para leer antes o después, no importa.




La estupenda labor narrativa de David Fincher (nació en Denver, Colorado, EE.UU., en 1962) eclipsa sin duda esa historia -sobre el origen de la mayor red social que haya generado internet desde sus inicios-, que a muchos, como a mí, nos tiene sin mucho cuidado, a pesar de tener que reconocer la tremenda incidencia en los hábitos, la consciencia y la existencia de muchos millones de habitantes del planeta. Uno se pregunta si a esta altura de los tiempos uno tiene que aceptar, indefectiblemente, que el hombre está modificando sus modos de comunicación con el otro, y se encuentra, en forma ineludible, en declinación –por lo que torna pueril y vana toda discusión al respecto-, la práctica tradicional de contactarse con sus prójimos cara a cara, frente a frente, mirada a mirada. Y, por lo tanto, la virtualidad, la distancia sin medida e intangible, hará también fútiles e insustanciales, todas aquellas discusiones de sobremesa –no ya filosóficas- sobre la palabra como contrato indiscutible (quizá ya pasada de moda), y la mirada en los ojos como señal de sinceridad y respeto entre los hombres. Y si el amor deberá filtrarse primero por la red social antes de llegar a ser una vital y esencial relación entre la mujer y el hombre. Aparentemente todo esto no va más.

Entonces ¿por qué David Fincher hace este film? Existen muchas razones por las cuales un realizador de la talla de Fincher toma una decisión así. Quizá haya que partir de la idea de que este buen artesano gusta de practicar el arte de la narración, bucear en sus formas, y experimentar o llevar a su máxima expresión las formas convencionales de contar una historia. Esto incluye, sin duda, la elaboración de los personajes, o al menos del protagonista, entendido éste como un elemento expresivo, con una psicología particular, un desarrollo no precisamente lineal, y una riqueza conceptual a tono con los aspectos y la concepción del mundo que se quieren plasmar en el cuento. La forma narrativa, desde el punto de vista técnico y estético, tiene innumerables recursos para ir desplegando en imágenes, diálogo y sonido, como el guión cinematográfico lo detalló, para llegar a componer la idea de la historia de manera tal de ser coherente y comprensible para el espectador. No el espectador medio, a veces, sino aquel que se sienta dispuesto a sacarle el mejor partido a lo que ve, en todo su sentido y profundidad. El protagonista, en muchas oportunidades, centraliza la historia y su comportamiento se despega del plano inmediato para reflejar como ninguno la idea central de la historia misma y del director. Es evidente que la juventud del personaje creador de Facebook, su no grata personalidad, sus destellos de excepcional “informática” inteligencia, sus arrebatos y desplantes y la poca o escasa noción de la ética y otros valores –a lo mejor también ya perimidos-, han ayudado para estructurar esta desopilante personalidad que nos va mostrando el director. Se me ocurre que Rodion Raskolnikov el horripilante protagonista de “Crimen y Castigo” de Fiódor Dostoievski, queda a la altura de un pobre tipo frente a la retorcida psicología de Mark Zuckerberg. Aquí corresponde hacer una aclaración importante. Fincher no crea un personaje clásico, como hizo Orson Welles con Kane (El ciudadano), con una niñez triste y desolada o una adolescencia conflictiva e incomprendida, con padres desalmados o distantes, e inmerso en una sociedad injusta e ignominiosa. Fincher crea un personaje sin historia, no estereotipado ni esquematizado por los cánones convencionales heredados de la narrativa tradicional y la industria hollywoodense. Un ignoto y pretensioso estudiante del cual sólo conocemos el hoy, su presente y su psicología desagarrada por lo inmediato y lo vertiginoso.



Dos películas anteriores nos dan la pauta de lo innovador en cuanto a la hechura del protagonista. En “Zodíaco”, creo que su obra más lograda, se introduce en los vericuetos de una pesquisa infructuosa de un asesino serial, la sucesión de hechos, señales, indicios que intentan develar los asesinatos a través de años con la carga emocional de un personaje, dedicado a dibujar rostros para la policía, irrelevante para la investigación pero de decisivo rol en el film. Benjamín Button, como escribimos en una nota anterior, nace viejo. Scott Fitzgerald, el autor del cuento, crea un personaje que involuciona, o sea se va haciendo cada vez más joven hasta su trágico final siendo un bebé. Una tragedia, sin duda. Una concepción de la muerte, de la historia, del amor eterno, de la belleza física, y de las connotaciones existenciales que se ponen sobre la mesa ante semejante horror. Fincher, como vemos, se interna así en la difícil y compleja tarea de la deconstrucción de los personajes en el cine, en sus contradictorias psicologías, y en el papel de la imagen y las cuestiones temporales, por añadidura, en la narración cinematográfica. Orson Welles, como dijimos, ya lo había hecho, dejando para la historia del cine una de las obras más ricas en el tratamiento de estos aspectos, “El ciudadano”.



Este pequeño análisis no tiene como objeto el tratamiento moral de Facebook, o provocar la inevitable polémica sobre la utilidad o inutilidad, o si es perjudicial o tiene aspectos positivos para el crecimiento y el enriquecimiento integral del ser humano, sin distinción de género o de edades. Estos aspectos no nos interesan, son colaterales y tendrán un mejor trato en otros ámbitos mas propicios. Sólo estamos hablando de la película. Una obra que trata sobre los hechos que rodearon su creación, o mejor dicho, sobre cómo el creador logró pergeñar semejante espacio social, si todavía podemos llamar social a un espacio virtual o que no tiene existencia real. Además, remarcamos cómo lo explicó el realizador, qué datos usó, cómo describió al protagonista, y cómo se instaló, como narrador, en el cuento. Las nuevas ciencias aplicadas, en síntesis, crearon un personaje, y no es raro que esto haya sucedido así. No podíamos seguir con perfiles y psicologías del s. XX o XIX en medio del avance arrollador de internet y el celular, por no hablar de la TV digital y los recursos más novedosos de las últimas tecnologías. Tampoco quedan afuera las formas narrativas en relación con esos últimos instrumentos. Y los contenidos serán así, historias con individuos obsesivos y paradójicos, distantes y extraños, con emociones y sentimientos adaptados a esas relaciones sin rostros e ignotas. Desentrañar la red social no es tarea muy simple y sencilla. El cine deberá, todavía, intentar muchas historias más para decir todo lo que tiene que decir. Y no mencionamos a la literatura en este contexto, con todo lo que implica la poca lectura, la baja producción literaria, el escaso nivel poético, y la casi desaparición del texto en papel, todo producto de la red, o, a lo mejor, del una forma de uso de la red, no sé.

Por último, y en estos aspectos Fincher no cejó, muestra en dónde se desarrollaron estos acontecimientos. Las universidades que abrió, el ambiente académico donde se desenvolvió, el tipo de estudiantes que describió, las pautas culturales y científicas que enmarcaron los sucesos, y el país, en definitiva, que mostró. Todo va en la misma bolsa, y en ese sentido fue tradicional o clásico, las historias se desarrollan, quiérase o no, en un entorno que hay que definir para ilustrar fehacientemente -y no hablamos de verosimilitud aquí- los hechos, así serán más ilustrativos y profundos.

Héctor Correa
Punta Alta, enero de 2011


jueves, 20 de enero de 2011

CISNE NEGRO, EL OTRO HOLLYWOOD



FICHA TÉCNICA:

Título: Cisne negro
Título original: Black Swan
Dirección: Darren Aronofsky
Guión: Mark Heyman, Andres Heinz
Música: Clint Mansell
Fotografía: Matthew Libatique
Producción: Thérèse DePrez
Reparto: Mila Kunis, Natalie Portman, Christopher Gartin, Winona Ryder, Sebastian Stan, Vincent Cassel, Barbara Hershey, Janet Montgomery, Toby Hemingway, Kristina Anapau
Montaje: Andrew Weisblum
Dirección artística: David Stein
Mejor actriz drama de los Globos de Oro 2011: Natalie Portman por Black Swan


FILMOGRAFÍA:

Supermarket Sweet
Protozoa (1992)
Pi: Fe en el caos (1998)
Réquiem por un sueño (2000)
La fuente de la vida (2006)
The Wrestler (2008)
Black Swan (2010)

“El lago de los cisnes” es una obra para ballet creada por Julius Reisinger (coreográfo) en 1877 sobre la música de Piotr I. Tchaikowsky. La primera presentación de El lago de los cisnes (Lebedinoe ozero), en cuatro actos, tuvo lugar en el Teatro Bolshoi de Moscú, el 4 de marzo de 1877. Hace, entonces, 133 años que el público de todo el mundo viene aclamando este mágnífico ballet, quizá el único con tanta popularidad y éxito. Transcribo una breve reseña del ballet que a fines de 1953 fue representado por el Ballet Nacional de Cuba:

“El lago de los cisnes ha tenido muy disímiles versiones. Las  coreografías inspiradas en la original de Petipa e Ivánov, se  han sucedido en diferentes países, con la firma de coreógrafos  como Alexander Gorsky, Mijaíl Fokín, Mijaíl Mordkin, Agripina  Vagánova, Nicolai Sergueiev y George Balanchine, así como de  otros más recientes. También existen puestas en escena contemporáneas,vinculadas con el tema, pero ajenas a la gran tradición clásica.

La coreografía original de El lago de los cisnes creada por  Petipa e Ivánov no ha llegado a nuestros días de manera íntegra,  aunque sí el concepto del estilo e importantes fragmentos de la coreografía.  Es por ello que en las puestas de nuestros días desempeñan un  papel fundamental los coreógrafos repositores de estos grandes clásicos.  Ellos deben conservar todo lo que indiscutiblemente pertenece al original,  y recrear el resto de la obra con un profundo conocimiento del estilo, los  modos expresivos y las prácticas teatrales de la época en que  fue creada, pero sin perder de vista que trabajan para un espectador contemporáneo.  Esta ha sido la base del trabajo de Alicia Alonso en El lago de los cisnes .

A finales de 1953, la maître y coreógrafa inglesa Mary  Skeaping, montó la obra para el entonces Ballet Alicia Alonso, según  la versión de Sergueiev, en lo que constituyó el estreno en América  Latina de la obra completa. La première tuvo lugar en el Teatro  Auditorium, de La Habana, en 1954, con Alicia Alonso, Royes Fernández  y Charles Dickson en los personajes de Odette-Odile, el Príncipe Siegfried  y el hechicero von Rothbart, respectivamente.

Alicia Alonso, como repositora, coreógrafa y responsable de las grandes  piezas del repertorio tradicional dentro del Ballet Nacional de Cuba, emprendió de  inmediato un cuidadoso trabajo con la coreografía, el estilo y la dramaturgia  de El lago de los cisnes . Retomó todos los elementos reconocidos  como originales, y siguió un riguroso criterio para fijar el estilo  de este ballet, además de subrayar la coherencia narrativa de la trama.  Su coreografía incluye momentos de gran virtuosismo, tanto en los casos  en que la danza se muestra puramente académica, como en los bailes de  carácter. El trabajo coreográfico de Alicia Alonso con El  lago de los cisnes ha estado íntimamente vinculado a su desempeño  como intérprete genial de los personajes de Odette y Odile, y tuvo un  largo proceso de depuración y profundización, que comprendió varias  décadas. Su tarea incluyó el estudio minucioso de las tradiciones  folklóricas y las leyendas que inspiraron el libreto, así como  un detallado análisis de la partitura compuesta por Chaikovski. La critica  especializada ha reconocido la atmósfera de credibilidad, la armoniosa  integración entre drama y baile y la unidad entre todas las partes de  la obra, que se advierte en la propuesta de la Alonso.

En El lago de los cisnes , existe un contraste entre el ambiente  realista de los actos primero y tercero, y la atmósfera sublunar y misteriosa  de los llamados “actos blancos”. En la versión de Alicia Alonso el primer  acto y el tercero también tienen cualidades muy distintas. El telón  abre en el primer acto -después del famoso preludio elegíaco-,  con la fiesta organizada por los campesinos en plena ebullición. Los  bailes de este acto poseen un carácter popular, franco y extrovertido,  en tanto en la celebración del tercer acto, en el palacio, se respira  una atmósfera más contenida, cortesana, en un estilo claramente  diferenciado. Al concluir el primer acto ya está expuesto el conflicto  entre la Reina Madre y el Príncipe Siegfried, y sugerido el mundo fantástico  en el que el joven va a penetrar en el segundo acto, lo cual contribuye a la  continuidad del argumento y a la comprensión de la historia. Asimismo,  el personaje del bufón, a menudo minimizado, desempeña aquí un  rol de gran dificultad técnica y expresiva, pues interactúa con  los personajes principales, y marca a menudo las transiciones. También  en el primer acto tiene lugar un momento distintivo de la versión cubana:  un retablo que alude a la elección de esposa, en el cual la Reina Madre,  el Tutor, el Príncipe y las princesas que aspiran a casarse con él,  son representadas por animales con características equivalentes a los  personajes -a manera de una fábula-. La Alonso aplica aquí el  recurso del teatro dentro del teatro, y enriquece así un acto que puede  considerarse modélico en cuanto a progresión dramática.  Después de los bailables de los campesinos, que ocurren no por casualidad  a la hora del ocaso, el paso de la bandada de cisnes provoca un estado de encantamiento  general imbuido de cierta melancolía, que anuncia la atmósfera  del acto siguiente.

Por otra parte, en los actos segundo y cuarto, la coreografía ideada  por la Alonso para los cisnes hace énfasis en la línea recta:  triángulos, diagonales, cruces en filas..., elementos estructurales  que plásticamente evocan el dinamismo, la acción, el movimiento,  y en ocasiones, la fortaleza, ideas que entroncan con el maleficio que ha caído  sobre el lugar y del cual son víctimas las doncellas de aquel reino.  Estilísticamente, los cisnes, en la versión de la Alonso, son  inconfundibles con los de otras versiones. En algunas poses, las manos se mantienen  con las muñecas quebradas, evocando la cabeza del cisne. En lo que respecta  al tercer acto, lo más distintivo de la coreografía cubana es  el pas de deux entre Odile y Siegfried, de notable dificultad técnica.  Un detalle característico, es la famosa secuencia de sautés  arabesque sur les pointes. El cuarto acto, en la coreografía de  Alicia Alonso, es sustituido por un epílogo que sucede sin interrupción  al tercer acto. Esto contribuye a la fluidez y continuidad en el desarrollo  de la trama, y a una síntesis más acorde con las exigencias de  la escena contemporánea, ya que en ese punto del desarrollo de la obra,  lo esencial está dicho, y se impone una rápida conclusión.  A diferencia de otras versiones, aquí el amor y el bien triunfan sobre  las fuerzas del mal: Siegfried logra vencer a von Rothbart y conjurar el hechizo,  y los cisnes vuelven a convertirse en hermosas doncellas, desaparecen las ruinas  que rodean el lago, y el palacio de la princesa Odette emerge intacto de las  aguas, en una conclusión que se aviene también perfectamente  a la estética romántica.

Alicia Alonso gusta de citar la afirmación de Stravinski de que la  tradición es una fuerza viva que anima al presente. Sus versiones de  obras clásicas como Giselle, El lago de los cisnes,  y otras como La fille mal gardée, La bella durmiente del bosque,  Cascanueces y Coppélia, ejemplifican esa máxima.  El equilibrio entre tradición y expresión contemporánea  es el signo del trabajo que realiza Alicia Alonso con las obras clásicas  del repertorio. “Se trata de rescatar la esencia del romanticismo y el clasicismo —ha  explicado la artista—, haciéndolos viables para el público de  hoy, lo cual, a mi juicio, es la mejor forma de respetar los clásicos.”

Por supuesto, la cultura rusa ha obrado como un aporte conceptual y estético fundamental, y sólo Tarkovski, considerado un artista en todos sus términos, -ver por favor quizá su obra más íntegra y totalizadora, ‘Nostalghia’, (1983)-, fue capaz de llevar a la imagen todo ese caudal espiritual del alma rusa. Aranofsky se interna y trata de captar lo trágico de la leyenda del cisne. El film refleja un particular fenómeno que se está produciendo en Hollywood. En realidad viene de hace ya muchos años. La cultura rusa, sus grandes obras literarias y sus historias, han dado origen a una serie de obras que han transitado por sus estudios con malos, buenos y excelentes resultados. Desde Boris Pasternak hasta Tolstoi, Dostoievski, o Chejov, la literatura y el teatro han, de alguna manera, cedido material, contenidos, y formas narrativas a Hollywood, y a otros ámbitos cinematográficos. El tema de este extraordinario ballet, sus tópicos enraizados en la rica y dramática cultura rusa, sus elementos míticos, sus leyendas y sus poderosos aportes folclóricos, provocaron sin duda que este realizador descendiente de judíos polacos, nacido en Nueva York en 1969, lo volcara al cine para contar cómo esa misma lucha de Odette y Odile, cruenta y trágica, sirviera para que una de las deformaciones psico-sociales más horrenda y notoria que la cultura occidental y cristiana, como son el prestigio y el poder, nos ha dejado, sea el origen de una clara exposición, en la figura de una bailarina sumida en una cruenta lucha interior, de sus trágicas consecuencias en la mente humana.

No vamos a transformar la película en un ejemplo psiquiátrico. El film es mucho más que eso. Sin duda se refiere a una parábola, donde el protagonista es la enfermiza mente de una mujer atrapada entre las deformaciones tóxicas de la sociedad actual y las pocas armas psicológicas de la debilidad frente a las grandes e incontrolables fuerzas movilizadas por la obsesión y la indiferencia por el otro.

¿Por qué usar una parábola? En “Marnie” (1964) y “Cuéntame tu vida” ("Spellbound", 1945) ambas de Alfred Hitchcock la psiquiatría y el surrealismo juegan un papel sustantivo. Para Hitchcock la realidad guarda un componente enfermizo que explica los actos más horripilantes y deja al descubierto los costados más enfermizos del ser humano. En estas dos películas las historias individuales de los protagonistas terminan por explicar las historias de sus problemas psíquicos. En “Cuéntame tu vida” las figuras y dibujos de Salvador Dalí potencian las deformantes visiones y pesadillas, a la vez que le aportan un rico caudal estético a las imágenes del extraordinario cine del director. Y en “Marnie” el impacto provocado durante la niñez de la protagonista, por la feroz visión de una madre ferozmente castigada ejerciendo la prostitución, explica la posterior conducta psiquiátrica de Marnie.


Los críticos dieron bastante cuenta del tiempo que la actriz (Natalie Portman) dedicó a ensayar y prestar atención a las bases de la danza clásica, que hizo que rebajara aproximadamente 6 kg. de peso, bajo las expertas indicaciones de Mary Helen Bowers, antiguo miembro del New York City Ballet. El coreógrafo Benjamin Millepied es el creador de algunas partes coreográficas de la obra, modificados e introducidos luego en la maravillosa obra de Petipa-Ivanov, con el fondo musical de la extraordinaria música de Tchaikovski. Música que se oye no solamente en las escenas de danza, sino como banda musical a través de todo el film.



La propia protagonista ejecuta escenas de danza clásica en los “pas de deux” del segundo acto, pero en los momentos más complejos desde el punto de vista de la danza (como las vueltas), la cámara toma sutilmente a una deslumbrante Sarah Lane, solista del American Ballet Theatre, ejecutando múltiples giros, a lo lejos.

Lo importante en este film quizá no esté tanto en la enfermedad, sus características y consecuencias, sino en la utilización de la historia que el ballet va mostrando a través de las escenas y secuencias que el realizador va montando, junto a las acciones que los personajes van desarrollando, a medida que la narración crece, y los elementos dramáticos y trágicos que esa mítica historia introduce. La conjunción, la interrelación semántica entre cine y ballet va creando un complejo dramático que muy pocas obras de esta naturaleza han logrado, quizá sea éste su mayor aporte estético y narrativo, sin duda. Sólo la fuerza de una obra de este ruso quizá haya sido el máximo determinante para su logro. En la historia del cine, unos se han apoyado en los grandes dramaturgos otros en las grandes obras narrativas, pocos en el ballet. La comedia musical hollywoodense, de esto no hay duda, se ha nutrido de esta última, los grandes bailarines (Gene Kelly, Fred Astaire, Ginger Rogers, Cyd Charisse, etc.) de esas grandes comedias no han dejado de percibir que semejante caudal artístico, esa historia llena de grandiosas coreografías, es o fue una fuente de creatividad profunda y esencial en todo sentido.

Héctor Correa
Punta Alta, enero de 2011





domingo, 26 de diciembre de 2010

INCEPTION El Origen (o el retorno de entre los muertos)






LEWIS CARROLL (Charles Lutwidge Dodgson), escritor matemático inglés. Nacido en
Daresbury, en 1832; muerto en Guildford, en 1898. Autor de: Alice's Adventures in
Wonderland (1865); Through the Looking-Glass (1871); Phantasmagoria (1876); Curiosa
Mathematica (1888-93); Sylvie and Bruno (1889); Symbolic Logic (1896).


EL SUEÑO DEL REY


—Ahora está soñando. ¿Con quién sueña? ¿Lo sabes?
—Nadie lo sabe.
—Sueña contigo. Y si dejara de soñar, ¿qué sería de ti?
—No lo sé.
—Desaparecerías. Eres una figura de su sueño. Si se despertara ese Rey te apagarías como una vela.

De Through the Looking-Glass (1871), de LEWIS CARROLL.

Cuento tomado de
“Antología
de la literatura
fantástica”
Compilación efectuada por Jorge Luis Borges
Silvina Ocampo
Adolfo Bioy Casares





Título: Inception
Dirección: Christopher Nolan
Producción: Christopher Nolan, Emma Thomas
Guión: Christopher Nolan
Música: Hans Zimmer
Fotografía: Wally Pfister
Montage: Lee Smith
Reparto: Leonardo DiCaprio, Ken Watanabe, Joseph Gordon-Levitt, Marion Cotillard, Ellen Page, Tom Hardy, Cillian Murphy, Tom Berenger, Michael Caine
País: Estados Unidos
Año: 2010
Duración: 148 minutos
Productora: Legendary Pictures, Syncopy Films
Distribución: Warner Bros.


Podemos encarar este film de dos formas. Una de ellas, tratando de explicar en forma sencilla qué nos quiso contar Christopher Nolan. Para esto debemos pensar, sin dudarlo, que cada escena y cada secuencia tiene una explicación en la historia, que está todo íntimamente relacionado, y que por lo tanto, va evolucionando irreductiblemente hacia el final. El arte de narrar es así, ya sea que empecemos desde el final hacia atrás, o desde el principio, la concatenación de los hechos nos va a conducir a un desenlace. Éste puede ser feliz o bien terminar con la muerte del héroe, pero no deja de ser el fin, el final de la historia.

Otra forma es pensar la historia no como una línea que nos va conduciendo, como el mito de Ariadne -así se llama una de los personajes femeninos de esta historia-, con un hilo que nos guía, con coherencia, a través de los hechos, nos va llevando cronológicamente, en un espacio definido y con personajes bien consolidados  y afianzados; sino leerla de arriba hacia abajo, transitando capas, espacios superpuestos y tiempos simultáneos en apariencia.



Es cierto Borges habló algo de esto, pero más atrás, en el tiempo, en el origen de la narrativa, cuando los hombres empezaron a contarnos sus cosas, también hablaron sobre sus sueños, porque éstos no son nuevos, nacieron con ellos, y ellos se extrañaron o se sintieron sorprendidos ante esa nueva realidad, puesto que configuraron un mundo extraño, irreal, pero que dejaba distintas sensaciones, o producía sentimientos contradictorios y hasta temor. Por lo tanto muchos autores quisieron explicar este fenómeno onírico. Pero una cosa era hacerlo desde la poesía, y otra desde la ciencia. Desde lo cinematográfico me quedo con Alfred Hitchcock, y con su otra obra máxima “Vértigo”, ya que su obra maestra es “Psicosis”. Su guión está basado en la novela “Sueurs froides: d'entre les morts”, (Vértigo: de entre los muertos) escrita por los franceses Pierre Boileau y Thomas Narcejac.

“Inception”, cuya traducción literal es inicio, aborda desde la psicología profunda el tema de los sueños. El mismo realizador, Nolan, menciona, en una rápida entrevista, a Borges, y en realidad el film inserta ciertos aspectos conceptuales muy afines a nuestro poeta. Una rápida lectura de la película nos muestra la estética borgeana: los sueños, la memoria, el tiempo, los laberintos y los espejos. En realidad no sabemos si Nolan leyó realmente a Borges, sospechamos que no, aún así, echamos un vistazo a su filmografía y no vemos que su obra apunte a la indagación de los temas y tópicos medievales y renacentistas como los sueños y el tiempo desde el punto de vista metafísico. Más bien entendemos, porque las hemos visto, que es un artesano comprometido con las distribuidoras y las producciones del cine comercial norteamericano, como lo son muchos, aunque en algunos de sus films aborde el tema escatológico con la soltura y la versatilidad de las películas sobre esos tópicos entremezclados con el regreso de los muertos vivos, el pánico que ellos despierta y el horror de las imágenes. Género, éste último, que ha despertado algún interés en la crítica “seria” que lo ha vinculado a los desvaríos del mundo moderno, el incierto futuro, el recalentamiento global y la masacres en el Oriente Medio.

Esta es la filmografía de Christopher Nolan:

Origen (2010)
Director, Guionista, Producción

El caballero oscuro (2008)
Director, Guión basado, Producción

El truco final: El prestigio (2007)
Director

Batman Begins (2005)
Director, Guionista

Insomnio (2002)
Director

Memento (2000)
Director


¿Por qué abordamos esta película? En realidad por los elementos conceptuales y narrativos que utiliza, consciente o no, el director, y porque tienen una rica y profusa historia dentro de la historia del arte, la literatura, la poesía, la narrativa, el cine  o el teatro. No podemos negar que Miguel de Cervantes Saavedra, autor de El Quijote, indagó en su héroe los niveles oníricos que lo llevaron a su locura, a penetrar distintas realidades e inclusive a discutir con Sancho sobre cómo incursionar por el mundo o su mundo según sus necesidades de orden ético-moral, su vocación justiciera o el arreglo de entuertos predestinados a ser resueltos sólo por él. O bien, William Shakespeare, cuando sus personajes sueñan lo que son, o lo que debieron ser, inmersos en las más recónditas entrañas del poder, y de los  continuos y permanentes desafíos o intrigas.

Quizá el mayor reto de Nolan haya sido el guión. No hay duda que ha sido una labor compleja construir desde la imagen semejante thriller. Pero así y todo ha utilizado recursos bastante convencionales dentro de lo intrincado de los laberintos del relato. Independientemente de la utilización de los espejos, los personajes adolecen de pertenecer al trillado esquema hollywoodense, de sus héroes, sus malhechores, y sus fuerzas militares. Las historias entrelazadas, el desafío del protagonista, sus escasas contradicciones, lo hacen predecible, y el final, dejado abierto, lo separa de tan compleja trama, quedando todo en calma ya que logra su objetivo. Esto es así en este cine para la gran industria, siempre fue así y será así por los siglos de los siglos.



Para Andrei Tarkoski, aquél director ruso, ya fallecido, de “Solaris” y “Espejo” (Zerkalo), entre otras obras ricas y trascendentes, la problemática del sueño entra, se inserta, en su constante búsqueda conceptual y poética, para desentrañar los niveles temporales de la imagen, la construcción cinematográfica y el papel del hombre como único actor, su memoria y su conciencia. Ambas obras, y otras más, configuran claramente esa búsqueda, para muchos incomprensible, hermético, para otros sorprendentes, herederas de la grandiosa literatura tradicional rusa y de las problemáticas existenciales del cine universal.


Christopher Nolan, como todo artesano ciertamente minucioso, trabaja con los tres niveles oníricos que le plantea “Inception”, con todos los detalles posibles, y con los personajes que transitan el subconsciente de una manera, si no caótica, al menos con las dificultades propias de tal emprendimiento, donde se incorpora la escena violenta, la persecución y el desafío espacio-temporal como aditamento que se deberá vencer para llegar al objetivo propuesto. Todo un juego, aquél que lo vislumbre con claridad tendrá los códigos a mano y la facilidad de desentrañar el laberíntico esquema narrativo.

Si la historia de la filosofía, la literatura de los grandes creadores, o los pensadores que volcaron toda  su mente en clarificar los desafíos que el cine les planteó, sobre cómo explicar el fenómeno cinematográfico, la imagen en movimiento, el montaje o la naturaleza del plano y el encuadre, o sea el lenguaje propio del cine, donde el tiempo es un elemento primordial en este contexto, así como los espacios son vitales para el desarrollo de cualquier historia, y aún hoy no han podido determinar en forma definitiva su naturaleza, y cada uno de ellos la ha interpretado de múltiples maneras, según sus concepciones y su situación en el mundo y la cultura, no podemos pretender que “El Origen” sea la última palabra. Y esto lo podemos ver cuando los malvados siguen siendo tan malvados como en el inicio del film, y el protagonista, con la ayuda de su acólitos, que recoge de la misma manera que en cualquier film de la década del 50 hasta hoy, de acuerdo con sus extraordinarias y fantásticas habilidades, se mueve en el film como aquél héroe bélico o del western clásico, salva los obstáculos que el enemigo le va poniendo en su camino mientras soluciona su pasado romántico, condimento indispensable en la saga de aventuras en Hollywood. Hasta aquí no ha cambiado mucho, salvo esa intrincada trama argumental donde mezcla Freud, Kafka, Joyce, Shakespeare, Miguel de Cervantes Saavedra, Lewis Carroll, Borges, y por que no Bioy Casares. El príncipe que sueña que es una mariposa, o ¿es una mariposa que sueña que es príncipe?, -de la compilación de cuentos fantásticos de Borges y Bioy Casares, cuento de una antigüedad varios años (300) a. d. C.-, sería la síntesis más escueta y austera del relato del film, pero si al príncipe le agregamos un padre inhumano, y a la mariposa la situamos en un nivel del inconsciente capaz de irrumpir con el único objeto de modificar una realidad que sólo los espejos borgeanos son capaces de reflejar, y … continuamos así indefinidamente, crearíamos una historia muy similar al thriller de Nolan. Sólo una cosa nos faltaría, la maquinaria industrial, el aparato de comercialización y las posibilidades de manejar la distribución a nuestro antojo para que se convierta en un éxito y millones de espectadores acudan, en masa, a verla.


Desde este punto de vista esto pareciera ser muy fácil, pero no lo es. Christopher Nolan es un excelente guionista, de los mejores en Hollywood, y para hacer estos guiones, con estos condimentos y estos recursos, aparte del aparato mencionado, se necesita oficio, una gimnasia que no la tiene cualquiera, un olfato muy sensible para abordar de la mejor manera el tema o la historia para que pueda ser consumida a gusto por el espectador medio norteamericano, para luego exportarlo por todo el mundo. Si el film incorpora tópicos borgeanos, o si recuerda “Stalker” de Tarkovski, o toma de Hitchcock el condimento freudiano de “Vértigo”, es algo secundario y no influye mucho en las relaciones del film con el público, que es lo que interesa, sólo que a nosotros, a mi en particular, me gusta, me encanta ir un poco más allá y tratar de bucear en los confines remotos de los sueños de ciertos realizadores, así vemos el cine, no sólo como mero entretenimiento. Creo que el arte cinematográfico se lo merece.

Héctor Correa
Punta Alta, diciembre de 2010

miércoles, 15 de diciembre de 2010

12:08 AL ESTE DE BUCAREST (A fo st sa u n-a fo st?)




Dirección y guión: Corneliu Porumboiu.
País: Rumania.
Año: 2006.
Duración: 89 min.
Interpretación: Mircea Andreescu (Emanoil Piscoci), Teo Corban (Virgil Jderescu), Ion Sapdaru (Tiberiu Mănescu).
Producción: Corneliu Porumboiu.
Música: Rotaria.
Fotografía: Marius Panduru.
Montaje: Roxana Szel.
Diseño de producción: Daniel Raduta.
Vestuario: Monica Raduta.
Estreno en Rumania: 29 Sept. 2006.




Los mismos, menos MARY
SRA. MARTIN:
– Eso me ha dado frío en la espalda.
SR. MARTIN:
– Sin embargo, hay cierto calor en esos versos.
EL BOMBERO:
– A mí me ha parecido maravilloso.
SRA. SMITH:
– Sin embargo. . .
SR. SMITH:
– Usted exagera. . .
EL BOMBERO:
– Es cierto. . . todo eso es muy subjetivo. . . pero así es como concibo el mundo. Mi sueño, mi ideal. . . Además, eso
me recuerda que debo irme. Puesto que ustedes no tienen hora, yo, dentro de tres cuartos de hora y dieciséis minutos
exactamente tengo un incendio en el otro extremo de la ciudad. Tengo que apresurarme, aunque no tenga mucha
importancia.
SRA. SMITH:
– ¿De qué se trata? ¿De un fueguito de chimenea?
EL BOMBERO:
– Ni siquiera eso. Una fogata de virutas y un pequeño ardor de estómago.
SR. SMITH:
– Entonces, lamentamos que se vaya.
SRA. SMITH:
– Ha estado usted muy divertido.
SRA. MARTIN:
– Gracias a usted hemos pasado un verdadero cuarto de hora cartesiano.
EL BOMBERO (se dirige hacia la salida y luego se detiene):
– A propósito, ¿y la cantante calva?
Silencio general, incomodidad.
SRA. SMITH:
– Sigue peinándose de la misma manera.
EL BOMBERO:
– ¡Ah! Adiós, señores y señoras.
SR. MARTIN:
– ¡Buena suerte y buen fuego!
EL BOMBERO:
– Esperémoslo. Para todos.
EL BOMBERO se va. Todos lo acompañan hasta la puerta y vuelven a sus asientos.

ESCENA X
“La cantante calva” de
Eugène Ionesco




Dos películas conocemos de Corneliu Porumboiu, realizador rumano de 35 años (nació el 14 de setiembre de 1975), “Policía, Adjetivo” (Police, Adjective, 2009), es una de ellas, y ésta, anterior, “12:08 AL ESTE DE BUCAREST” (2006), de la que nos ocuparemos un poco más  haciendo referencia a su notable historia y su peculiar modo de narrarla. En realidad, ambas son motivo de un análisis detenido y minucioso, pertenecen al llamado nuevo cine rumano, y así como Pablo Trapero, con “Mundo Grúa” y “Carancho”, en nuestro país, tuvo el atrevimiento de indagar, con sus implicancias formales, en los contenidos a los que estábamos acostumbrados, y así elaborar un cine en muchos aspectos distinto y merecedor de la debida atención, Porumboiu adopta una forma original de hacer cine policial en “Policía, Adjetivo” (tengamos en cuenta que estamos en Rumania y no en Hollywood), y termina definitivamente asentándose en el notable dramaturgo Eugène Ionesco para realizar una obra cinematográfica sobre una hora determinada en una pequeña ciudad, cerca de Bucarest, en donde un hecho importante, muy importante de la historia rumana, va a ser dilucidado por tres personajes irrelevantes frente a una precaria cámara, en un precario estudio con un novato camarógrafo manejándola, provocando la emisión, con participación de ocasionales oyentes, de un absurdo programa o una absurda entrevista sobre los sucesos acontecidos en Bucarest alrededor de las 12:08 del día 22 de diciembre cuando las fuerzas armadas detienen al presunto “tirano comunista” Nicolae Ceauşescu, le hacen un sumarísimo juicio, para luego ejecutarlo misteriosamente junto con su mujer, una “mala e indigna” primera dama tan o más fanática que el presidente rumano.

La película está hecha en dos partes bien diferenciadas. La primera donde presenta y retrata los personajes, además de mostrar una ciudad con derruidos edificios, desolada, desmañada y desprolija. Un profesor de historia, dipsómano, lleno de deudas; un abuelo que lo único que sabe hacer es de Papá Noel, famoso por esas interpretaciones; y un conductor televisivo, dueño de los estudios en los que se va a desarrollar la segunda parte de la historia y eje del film, o sea la entrevista a los dos primeros individuos, y cuya intención es tratar de explicar los hechos en esa ciudad, al este de Bucarest (Rumania) el 22 de diciembre de 1989, o sea, explicar la caída y posterior ejecución de Nicolae Ceausescu, quien gobernó ese país desde 1965, y si hubo, en realidad, una verdadera revolución, de acuerdo y según los dos entrevistados son capaces de recordar. Con una cámara fija y los tres personajes hablando crea uno de los cuadros más desopilantes y absurdos que se pueden haber visto en el cine, con disparatados diálogos y constantes interrupciones telefónicas de televidentes que critican los dichos del profesor, la manera de conducir el interrogatorio, o por el sólo hecho de criticar a los propios entrevistados, su moralidad y si estuvieron realmente en el lugar de los hechos, o sea la plaza, presencia un tanto dudosa. 




La referencia a la hora 12:08 en el título del film tiene que ver con los minutos que pasaron desde la huida en helicóptero de Causescu y su mujer desde Bucarest. Fueron ejecutados a las 15 y minutos del 22 de diciembre. Un reloj en la imagen del edificio del fondo en el estudio marca simbólicamente la hora de la ejecución, o de los sucesos que se desarrollaron durante el proceso de derrocamiento y fusilamiento del matrimonio. Dato que a medida que se desarrolla el programa cobra más y más relevancia, como si el antes y el después significara el paso irreductible de la historia o configurara la consciencia histórica y revolucionaria de los habitantes de la ciudad, también muy dudosa, según se infiere de los relatos y las intervenciones de los espectadores.

Eugène Ionesco fue un dramaturgo rumano, al menos nacido en Rumania, aunque escribió prácticamente toda su obra en Francia, pero estudió en Bucarest literatura, y fue el representante, junto con el irlandés Samuel Becket, de una de las corrientes más representativas del teatro del absurdo en la Europa de los años 40, 50, y 60. “La cantante calva” y “El rinoceronte” fueron algunas de obras más representativas. La irracionalidad del hombre, su alienación, la imposibilidad de una comunicación lógica (cartesiana), los conflictos de un mundo cada vez más alejado de las reales necesidades de sus habitantes, la apelación a recursos disparatados, oníricos y más cercanos a la pesadilla, a la fantasía, al discurso irracional, y a la incoherencia del pensamiento con relación a la realidad, son o constituyen los fundamentos filosóficos, estéticos y dramáticos de sus obras. Construir una obra cinematográfica sobre esta concepción implica no sólo desdramatizar los hechos sino también adoptar una posición existencial para explicar la marcha de la historia en función de lo inconsciente, tal como lo asumió Shakespeare en “Macbeth” cuando le hizo decir a su personaje que la historia no era más que una serie de sucesos relatados por un idiota llenos de furia y sonido. La influencia del dadaísmo y el surrealismo en esta concepción del teatro del absurdo ayuda bastante a comprender la actitud de Porumboiu al colocar la cámara, una cámara manejada irrespetuosamente, e interrogar a dos inconscientes personajes para hablar acerca del verdadero carácter de la revolución rumana de 1989, por lo menos en esa ciudad al este de Bucarest.



Ionesco estaría presente en el desequilibrado e irreflexivo discurso de los protagonistas con el auditorio y entre sí. Los distintos puntos de vista o interpretaciones del suceso histórico y la categoría más o menos revolucionaria del mismo, sus matices y veracidad, nos remiten al famoso cuento japonés, Rashomon, tema de la fantástica película de Akira Kurosawa, donde se relata un suceso desde la mirada de varios personajes hasta poner en duda si realmente fueron testigos del mismo. Y aquí, entonces, se entra en el verdadero juego narrativo del autor del film. Es muy difícil que la consciencia del hombre presente hechos irrefutables, para él estará siempre impregnada de incertidumbre y será siempre puesta en duda tantas veces como relatos se puedan hacer de los mismos. La Rumania de Causescu será enjuiciada, sus particulares posiciones y actos serán interpretados y relatados desde numerosos ángulos y sólo dos idiotas, para Parumboiu, darán testimonio de su presencia en la plaza y si se desarrolló en ese lugar antes de las 12:08 hs. un hecho revolucionario, o la indiferencia y la apatía dominaron la plaza luego de ese horario. En ningún momento se menciona en detalle cómo se desarrollaron los acontecimientos, cómo se documentaron, o cuáles fueron las causas y la naturaleza del proceso desencadenado, muy grave y de suma gravitación para toda Rumania, e inclusive el mundo entero. La caída del muro de Berlín, el fin de una era de dominio bipolar, el reacomodamiento de una región y de importantes países que conformaron uno de los poderes más extraordinarios de la historia de la humanidad, tampoco se destaca o se señala en la entrevista. La tambaleante y dubitativa cámara, cuarto personaje de este absurdo interrogatorio, sólo registra una vana y vacía discusión sobre la presencia o no del pueblo o de algunos habitantes en la plaza pública de esa ciudad, que no es Bucarest.

La torpeza y el desconcierto domina la conmemoración de la “independencia” rumana, luego de 16 años, en el estudio, y el medio, la televisión, se constituye en lo que es, la forma más banal y excéntrica de inquirir e indagar sobre el milagro que es hoy Rumania, ya que nadie dice nada, todo es vacío, y los hechos, “la realidad”, fue una triste comedia, al menos así parece ser en el recuerdo de muchos.

Héctor Correa
Punta Alta, diciembre de 2010

 LANZAMIENTO DEL LIBRO  "EJERCICIOS CRÍTICOS SOBRE CINE" PRELUDIO  "El cine es la música de la luz”Abel Gance "Esta músi...