miércoles, 27 de mayo de 2009

SOLARIS. Солярис. Solyaris. Algunas notas sobre el cine y la ciencia-ficción






Ficha técnica

Título: Solyaris (Solaris)
Director: Andrei Tarkovsky (nació: 04-04-1932) (murió: 28-12-1986) (edad 54 años)
Realizada el 20-03-1972 (hace 37 años)
Duración: 165 minutos (2 horas 45 minutos)
Libro: Fridrikh Gorenshtein y Stanislaw Lem
Música: Eduard Artemyev

Actores y personajes

Natalya Bondarchuk (como Hari)
Donatas Banionis (como Kris Kelvin)
Jüri Järvet (como Dr. Snaut)
Vladislav Dvorzhetsky (como Henri Berton)
Nikolai Grinko (como Kelvin' s Father)
Anatoli Solonitsyn (como Dr. Sartorius)
Sos Sargsyan (como Dr. Gibarian)
Olga Barnet (como Kelvin' s Mother)
Tamara Ogorodnikova (como Aunt Anna)
Georgi Tejkh (como Prof. Messenger)
Yulian Semyonov Chairman at Scientific Conference
Vitalik Kerdimun (como V. Kerdimun)
Tatyana Malykh
Aleksandr Misharin (como A. Misharin)
Bagrat Oganesyan (como B. Oganesyan)
V. Statsinsky
Valentina Sumenova (como V. Sumenova)

Después de haber navegado un poco, en la nota anterior, por la historia de la Rusia zarista de la mano de Aleksandr Sokúrov (“El arca rusa”), un viaje muy particular, casi mágico, por su forma, su desarrollo y sus personajes, imbuido de los misterios propios de los mundos imperiales y poderosos de un país tan especial de la Eurasia, transformado en arca, trataremos de sumergirnos en el tiempo y el espacio mítico-religioso de Andrei Tarkovsky a través de la ciencia-ficción.



Andrei Arsenevich Tarkovsky, quizá haya sido -murió en 1986-, el más lúcido y enigmático realizador en lo que fue la Rusia de la Unión Soviética. Lúcido, por su extraordinaria capacidad poética y genio, para internarse en los más complejos problemas del ser humano utilizando no sólo la palabra sino la imagen cinematográfica, imagen que indagó, estudió y descifró a través de los maestros de la iconografía y la pintura de todos los siglos. Críptico por la utilización inteligente y profunda de todos los recursos de la poética literaria y cinematográfica, desde la luz hasta la más compleja metáfora, para transmitirnos toda una concepción del mundo, cruzada por una visión totalizadora del hombre y sus relaciones con el universo, ya sea por los procesos mundiales de deshumanización, como por aquellos que implican desentrañar los misterios de la religiosidad y el destino del hombre sobre el planeta. Sólo otro gran creador, Ingmar Bergman, pudo realizar un cine de esta naturaleza, así como el japonés Akira Kurosawa (1910-1998) se adentró en las heridas que el hombre realizó y realiza sobre la naturaleza provocando condicionamientos irrecuperables en las relaciones de los hombres a nivel universal. Es decir cómo y cuánto la interdependencia del hombre con su entorno natural determina no sólo conductas sino que compromete el destino de los seres vivos en todos los aspectos. Mientras tanto el norteamericano Kubrick, Stanley, también ya desaparecido (1999), realiza otra obra maestra del cine de ciencia-ficción, “2001: una odisea espacial” (1968), donde conjuga con una maestría perfecta, las señales peligrosas de una ciencia al margen de los intereses reales del hombre con la búsqueda incesante, realizada con esa tremenda tecnología, de una explicación sobre su origen y su incierto final.

Stanislaw Lem escribió este relato ("Solaris") en 1961. Lem fue un escritor polaco, murió en 2006, y dedicó casi toda su obra a la ciencia-ficción. Quizá merezca una nota aparte. Aquí sólo haremos referencia a la obra que originó el film.




Todo esto que decimos, acerca de la ciencia-ficción, es sólo un esbozo sobre este modo o forma narrativa fundada en la utilización de los recursos y avances científicos, y en cómo el autor o realizador crea un universo donde ubica lo peor del ser humano, le dice al espectador su concepción sobre cómo está situado en ese universo, lo que hace para su propia destrucción, o bien si la ciencia y por consiguiente la súper-tecnología, tal como están siendo utilizados, son útiles y beneficiosos para su futuro o el futuro de la humanidad.

La tierra, que el hombre habita, ha sido y sigue siéndolo, materia no sólo de investigación e indagación científica, sino también objeto de las mejores creaciones estéticas a través del tiempo. El futuro, lo que está por venir, más los distintos pensamientos acerca del rumbo de la vida en el tiempo nunca podrá dejar de estar entre las cuestiones más importantes en la mente de los hombres y con más razón en la de los creadores, es decir los que hacen arte. El cine lo ha demostrado desde su nacimiento, por algo siempre será razón de ser de este blog.

Héctor Correa
Punta Alta, mayo de 2009








Arthur C. Clark, que murió en Sri Lanka en 2008, fue junto con Kubrick el autor de “2001: odisea del espacio”. En realidad la idea había sido esbozada en un cuento escrito por Clark llamado “El centinela”. Cabe hacer esta aclaración ya que es donde traza su concepción de la ciencia-ficción como indagación en los misterios del origen del hombre, su lugar en el universo, y su futuro en manos de la ciencia. Lem, y luego Tarkovsky, con “Solaris”, crean un mundo donde el tiempo y el espacio concebidos por esa ciencia se pierden en la oscuridad de la conciencia, la memoria, y los costados insondables del hombre. Plantean así una nueva cosmogonía donde el hombre ya no es el centro, sí en cambio, su interioridad como vehículo para nuevas y extrañas relaciones con otras dimensiones aún inexploradas. Lo elíptico de la imagen de Tarkovsky, la alegoría, la parábola y lo metafórico son instrumentos de una estética dirigida al transmitir una nueva geografía del hombre, situado, parado sobre la incertidumbre y el sufrimiento interior.

La ciencia-ficción, como género literario, ha sido muy prolífica, tiene orígenes remotos, y ha sido utilizada para introducirnos en mundos imaginarios utópicos, o bien crudos y descarnados por las profecías apocalípticas que han pretendido describir. Desde la literatura de anticipación científica, Julio Verne (1828-1905), H. G. Wells (1866-1946), hasta autores de la talla de Isaac Asimov, Ray Bradbury, Olaf Stapledon, Poul Anderson, Anthony Burgess, J.G. Ballard, etc., que han hecho una ciencia-ficción con perfiles duros, humanistas o metafísicos, este género fue utilizado para transmitir problemáticas con claras connotaciones anti-sistema o bien advertencias sobre un destino incierto y tenebroso.

En el cine todo esto ha sido trasladado de alguna manera, pero con rasgos a veces infantiles o dirigidos al público infantil, y en muy pocas ocasiones con intenciones de emitir señales sobre el destino del hombre. Si debemos mencionar obras cinematográficas de nivel creativo ya sea en cuanto a los contenidos como a la realización propiamente dicha, en verdad no hay muchas, y han sido cruzadas por la magnificencia y artificiosidad industrial del cine comercial (pletórico de efectos especiales) dominado por los EEUU. Sin embargo, esa industria posibilitó que Kubrick hiciera “2001”, y en la ex Unión Soviética, Tarkovsky pudiera realizar “Solaris”. Y en otro nivel Ridley Scott con dos films muy buenos: “Blade Runner” y “Alien, el octavo pasajero”, y no creo que mucho más, a pesar de unas cuantas películas dirigidas a adaptar la obra de Philip K. Dick, que sin duda vale la pena mencionar, más por su calidad artesanal que por la indagación estética que este género de cine posibilita y posibilitó.

Por supuesto, analizar la obra del autor de “Solaris”, significa adentrarnos en el pensamiento totalizador de Tarkovsky. En realidad este autor realizó unas pocas obras, [La infancia de Iván (Ivanovo detstvo) (Иваново детство) (1962), Andréi Rubliov (Андрей Рублёв) (1966), Solaris (Solyaris) (Солярис) (1972), El espejo (Zerkalo) (Зеркало) (1975), Stalker (Cталкер) (también conocida como La Zona) (1979), Tempo di viaggio (1983), Nostalgia (Nostalgya) (Ностальгия) (1983), Sacrificio (Offret) (1986)], si lo comparamos con otros mucho más fecundos, pero se convierte así en un significativo ejemplo de que la cantidad de obras de un autor no mide su calidad, ni en cine ni en literatura. La obra de este extraordinario creador se caracteriza por su penetración en los más complejos mundos del hombre contemporáneo y en su inteligencia para describir el incierto camino y sus siniestras consecuencias para la humanidad toda.

“Solaris” no es una película hecha, asentada sobre las categorías o los cánones del relato cinematográfico tradicional, todo lo contrario, va más allá, crea un mundo casi irreal, onírico, pero tremendamente realista por su cruda escenografía y sus duros paisajes donde impera la soledad y la destrucción. La búsqueda de un hombre íntegro, consciente y seguro en sus convicciones, ya sea como individuo o parte de un universo, fue su objetivo y su meta. En cambio encontró, y es lo que transmitió, un hombre fragmentado, inestable, desequilibrado e inseguro acerca de su misión y fin. El uso del tiempo, su concepción del tiempo como poeta; su manejo, complejo y escrupuloso del transcurrir en la conciencia, así como el no-espacio donde se desarrollan los más cruciales acontecimientos de los personajes, marca a “Solaris” como una obra inteligente y rica desde el punto de vista conceptual y formal, abriendo un canal de múltiples interpretaciones pero con el eje humano sustancial que la abarca en su totalidad. Crea un mundo, así, donde ubica y despliega todas sus ideas sobre la naturaleza del hombre, sobre sus creencias y convicciones, y sobre sus miserias y sus peligrosas transgresiones, para lo cual la alegoría y la parábola se convierten en profundas expresiones de una realidad que no podemos eludir.

La cuestión quizá pase por si es necesario mantener o conservar la estética que a la ciencia-ficción le impuso Hollywood. Creemos que ahí está la clave, por un lado si “2001: una odisea espacial” respeta los paradigmas del género, si “Solaris” deja de ser o mantiene los estereotipos, o bien, renuevan ambas dichos códigos, modificándolos en substancia para transformarse en verdaderas creaciones peculiares, originales, innovadoras, pero por sobre todo indagadoras de los vínculos y nudos estéticos y conceptuales que destruyen el concepto como género.

La estética de Spilberg ("E.T." y “Contactos cercanos del tercer tipo”) no hay duda que se destaca y no la podemos de dejar de lado bajo ningún punto de vista. Pero se asienta en al recuperación del cuento fantástico y maravilloso -en lo feérico-, donde vemos cómo lo del más allá, lo desconocido, irrumpe en el mundo cotidiano del hombre, y porta un mensaje de buenaventura, optimismo y esperanza, o más o menos así. Parecerá algo inocente, ingenuo, cándido, hasta infantil, pero encierra dentro, en lo más recóndito, una voz de alerta, una señal de alarma y un claro llamado a la conciencia ambientalista y preservadora de lo más importante para el hombre: su propio mundo y la paz entre los hombres. De lo contrario estaremos perdidos.

sábado, 9 de mayo de 2009

EL ARCA RUSA. Russian ark. Русский ковчег





“ Hemos olvidado o perdido muchas de nuestras tradiciones; hemos modificado nuestros modos de vida, para bien o para mal; y nuestro comportamiento social y las actitudes frente al prójimo han cambiado radicalmente a lo largo de los siglos. Solo las creaciones artísticas más elevadas, en la pintura, la arquitectura, la música y la literatura son las que encarnan la idea de una humanidad mejor, brindándonos un anclaje para el futuro, un puerto seguro frente a la tormenta”


Dirección: Alexander Sokurov.
Países: Rusia y Alemania.
Año: 2002.
Duración: 96 min.
Interpretación: Sergey Dreiden (Marqués), Maria Kuznetsova (Catalina la Grande), Leonid Mozgovoy (Espía), David Giogobiani (Orbeli), Alexander Chaban (Boris Piotrovski), Lev Yeliseyev, Oleg Khmelnitsky, Maxim Serheyev (Pedro el Grande), Natalia Nikulenko (Catalina I), Yuliy Zhurin (Nicolás I), Vladimir Baranov (Nicolás II), Vadim Lobanov (Chamberlan).
Guión: Alexander Sokurov y Anatoly Nikoforov.
Producción: Andrey Deryabin, Karsten Stoter y Jens Meuer.
Música: Sergey Yevtushenko.
Fotografía: Tilman Buettner.
Montaje: Stefan Ciupek, Sergei Ivanov y Betina Kuntzsch.
Dirección artística: Yelena Zhukova y Natalia Kochergina.
Vestuario: Lidiya Kriukova, Tamara Seferyan y Maria Grishanova.

Algunas otras películas (más de treinta) de Sukorov: "Y nada más" (1982), "Voces espirituales" (1995), "Madre e hijo" (1997), “Moloch” (1999), "Retrospectiva de Leningrado" (1957-1990) una recopilación de 13 horas de duración, etc. Además adaptó de la literatura clásicos como Bernard Show, Dostoyevski, Gustave Flaubert, Andrei Tarkowski, Alexander Soljenitsine, María Voinova, etc. Ha dicho sobre su obra: …“las personas tenemos una idea extremadamente simple y breve de lo visible”, por lo que sus films son una búsqueda constante de lo pictórico como valor, y un constante homenaje al resto de las artes, especialmente la literatura, la música y la pintura.

Hoy, se ha constituido en el realizador más importante de Rusia. Ha pasado por innumerables visisitudes de orden político y cultural, pero es incuestionable su calidad cinematográfica y su insaciable afán por la semántica y la gramática del cine. De ese cine , así como el de Tarkovski, donde confluyen la necesidad de dilucidar la realidad con el uso de la herramienta más importante que tuvo en sus manos: la imagen.

Cabe acotar, entonces, la relevancia que tuvo, en la historia del séptimo arte, el cine hecho en Rusia (Unión Soviética). Si tuviésemos que escribir un poco sobre este fenómeno y su evolución y trayectoria, deberíamos dedicar un extenso capítulo a los creadores rusos. Tanto en sus aspectos formales (montaje, encuadre, planificación, etc.) como en el conceptual o sus contenidos, han logrado marcar a fondo este fenómeno constituyéndose en los grandes innovadores e iniciadores de lo que hoy es el arte de narrar en imágenes.

Esta es la razón por la que no podría faltar esta pequeña nota sobre uno de los films más importantes de estos últimos años, continuidad sin duda de la de otros grandes como Andei Tarkovski, Nikita Michalkov, Andréi Zvyagintsev, herederos de Lev Kuleshov, Vsévolod Pudovkin y Dziga Vertov, y el sin duda el más grande Sergei Eisenstein (“El acorazado Potemkin”).

Zar –este es el título que se le daba a los emperadores en Rusia-, desde el punto de vista etimológico, es lo mismo que caesar (César) en latín y que kaiser en alemán. O sea que la palabra encierra no sólo un origen común de extraños y oscuros designios, sino que además contiene la historia de los hombres más poderosos de la tierra, como Pedro I, el Grande, proclamado Zar de Rusia entre 1689 y 1725, nacido en Moscú en 1672. Quizá este hombre haya sido el inicio de una tremenda transformación de la nación rusa, cargándose de un inmenso poder, y occidentalizando un país que miraba como hipnotizada una Europa, vana y decadente, a través de las cortes italiana y francesa.

Este zar es uno de los que se menciona, o mejor dicho menciona Dreiden (el marqués de Coustine) durante su mágica e ilustrada recorrida por el palacio Hermitage, junto a Catalina la Grande, Nicolás, Alejandro, Anastasia, etc. “Construyó una ciudad europea (San Petersburgo) sobre un pantano”, según lo expresa con asombro y un poco de sorna nuestro guía, mientras aparecen y desaparecen distintos personajes vanos y vacuos a su alrededor.

El Hermitage -hoy museo de L’Hermitage de San Petersburgo-, fue uno de los palacios más majestuosos de Rusia, ubicado en San Petersburgo, sede y hogar de los Romanovs, una familia que se caracterizó tanto por su esplendor como por sus ilimitadas ansias de poder.

El Iluminismo, la Ilustración, impregnan todo este tour, anacrónico por la extraña figura del marqués -personaje que aún no sabe qué o quién lo ubicó ahí, en ese lugar y en ese tiempo, o por qué habla ruso-, y atemporal, ya que eterniza y sintetiza en el mismo una época de la Rusia de San Petersburgo que aún hoy se estudia con asombrosa curiosidad.

También podría haber tomado la taiga siberiana (como lo hizo Kurosawa) o la asombrosa literatura de Tolstoi (como lo hizo David Lean), pero Sukurov prefirió este palacio como símbolo contenedor y receptáculo del espíritu ruso, de aquél espíritu que deslumbró por su boato y teatralidad, como por haber derrotado nada menos que a Napoleón.



El ojo del director, en un plano secuencia de una hora y media de duración, muestra mientras dialoga, describe mientras ironiza, relata mientras revela, el modo de vida, las costumbres imperiales, y las miserias de una dinastía que a pesar de su lustre y brillantez, no dejó nunca de ser aristocrática, abandonada y miserable en todos los órdenes de la vida.

¿Por qué es importante situar geográficamente la Rusia Imperial de los Romanovs? y ¿Por qué es importante la mirada del realizador? Antes de hablar sobre ese monumental país, sobre esa región ubicada tan estratégicamente entre Asia y Europa, quizá debamos aclarar que otros directores utilizaron en forma magistral el arte de espiar, de mirar o de poner el ojo sobre la realidad, sobre las cosas, sobre los objetos, los hombres y más allá los paisajes y el entorno para señalar, describir, situarnos o contarnos algún hecho o acontecimiento interesante. No podemos dejar de recordar aquel cuento de Kurosawa (“Los sueños de Akira Kurosawa”), cuando el pintor se sienta frente a la pintura de Van Gogh, la observa detenidamente, y luego penetra en ese paisaje y lo recorre tratando de describir no sólo el escenario y sus colores, sino los hombres, sus actividades y su entorno. O bien a Hitchcock (“La ventana indiscreta”) cuando a través de la mirada del protagonista (un fotógrafo) y su curiosidad -que no es más que espiar al prójimo-, casi compulsiva, se interna en un crimen y en los hábitos y costumbres de los vecinos. Podemos quizá citar muchos otros ejemplos donde lente y ojo (máquina y hombre) se funden con el objeto de mostrar el mundo, un mundo, para decirnos algo acerca de su naturaleza y especificidad. El cine documental, nos brinda información visual, mucha y destacada información por medio de la imagen, pero por sobre todo nos ilustra sobre la verdadera dimensión del hombre frente a su mundo y a la vida, quizá su mayor y único objetivo.

Podemos, por supuesto, tener otra visión de esa realidad distinta a la del autor. Podemos disentir sobre la interpretación que nos da de esas imágenes o de esa realidad, pero la esencia no la podemos discutir cuando pone frente a la cámara lo más significativo y los detalles más sobresalientes para indicarnos su punto de vista. En este film, además, instala un personaje, diría tremendamente ficticio e irreal, que nos guía como espiando, como tratando de señalarnos lo íntimo y oculto de ese bullicioso y trivial imperio zarista. No sólo mira subrepticiamente, también escucha y oye los sonidos que se destacaban o eran habituales entre esos pasillos. Y así, crea, nos dice, que ese mundo se desenvolvía entre esas paredes, monumentales y grandiosas, y no existía nada más allá, sólo eso, la realidad concentrada y resumida en lo arquitectónico y lo ornamental del palacio.

Pero la Rusia que trata de mostrarnos Sokurov es más que eso, mucho más. La situación de ese país, desde una mirada geopolítica, era y en parte sigue siéndolo, la de un país con indiscutidas raíces asiáticas, pero con la mirada puesta en la Europa cómoda y poderosa de finales del siglo XVIII. El siguiente mapa nos va a ayudar a situarnos en su aspecto geográfico:



Mapa imperio ruso

Por supuesto, no vamos a describir esta proyección cartográfica, sólo tiene la misión de ilustrar o más bien describir cómo era el mapa de la Eurasia y la ubicación de la Rusia imperial, no sólo hacer ver qué país manejaban los zares, tanto en relación con Europa como con Asia.




Alexander Sokurov hace su viaje por el esplendoroso palacio y nos deslumbra. Pero no menciona mucho otros aspectos diría tan importantes como semejante arquitectura, esculturas y pinturas del período. Y como no podría existir el cine sin la literatura, en especial la narrativa de los siglos XVIII y XIX, no podemos dejar de mencionar los grandes escritores como Aleksandr Pushkin, Lev Tolstói, Fiódor Dostoyevski, Nikolái Leskov, Iván Turgénev, Mijaíl Saltykov-Shchedrín, Iván Goncharov, Dmitri Mamin-Sibiriak, Vladímir Korolenko, Antón Chéjov, Nikolái Gógol, etc., quienes son incuestionablemente producto de ese país de Pedro I. Una literatura extraordinaria por su originalidad, su estética innovadora y sus profundos pensamientos y contenidos. León Tolstoi (Lev Tolstói), quizá haya sido uno de los narradores que más que describió, encarnó la nacionalidad rusa. Sus grandes obras (Guerra y Paz, Anna Karénina, Resurrección, etc.), épicas por su grandiosidad y amplitud, por su profundidad y penetración en la forma narrativa, elaboración de personajes y compromiso con la realidad, son las más representativas para comprender tanto la historia de la narrativa universal como el desarrollo político-social y cultural de la nación rusa. Lo mismo si tomamos a Fiódor Mijáilovich Dostoyevski (Crimen y castigo, Los hermanos Karamázov, etc.) o los creadores del teatro ruso como Pushkin o Chéjov.

En fin, habría mucho más, pero lo interesante de todo este pequeño recorrido, es entender que con esta obra Sokurov abre o nos abre una puerta de indudable valor cinematográfico, pero a su vez, nos detiene y nos alerta acerca de toda una cultura que tuvo y tiene un alcance universal que pasó por la iconografía, la poesía, la narrativa, el teatro y sin duda el cine.

Héctor Correa
Punta Alta, mayo de 2009

martes, 28 de abril de 2009

EL CINE COMO GOCE ESTÉTICO (que también ayude a reflexionar)


El sábado 25 de abril, por supuesto de este año que está corriendo, en el Bar Central, legendario bar de Punta Alta, se realizó el primer encuentro organizado por el Grupo del IV Diálogo (sin convicciones religiosas), Movimiento de los Focolares, con el fin de la proyección de un film, en este caso “Cinema Paradiso” del realizador italiano Giuseppe Tornatore. Película que realizó en 1988 y que ganó el Oscar a la mejor cinta extranjera.

IV DIÁLOGO Y EL BAR 25 DE ABRIL DE 2009


Album "El Diálogo y la reflexión van al bar". Cliquear para ver las fotos

El verdadero fin de esta reunión fue, y seguirá siéndolo ya que va a continuar, promover el diálogo y la reflexión, utilizando el cine. En este blog podemos ver el afiche, elaborado por Leandro Di Giacomo y agradecer a Fernando como responsable de los hechos y acciones culturales suscitados por el Bar. Además, con esta nota quisimos difundirla ya que en primer lugar nos gusta el cine y todo lo que se relacione con este fenómeno, y en segundo lugar porque fuimos también generadores un poco de esta idea tan particular y valiosa no sólo para el cinéfilo sino también para aquel espectador que, sin conocimientos previos sobre lo cinematográfico, quiere tener un espacio, un recinto y alguien en quien depositar sus inquietudes, ideas, pensamientos y opiniones sobre las obras que se piensan exhibir. Dejo en claro lo siguiente sobre esto: no es un espacio para constituirse en un cine-club, en el cual se deben debatir temas relacionados con el cine, sus aspectos estéticos y técnicos, sus realizadores y sus creadores. La idea es abrir el diálogo sobre los contenidos que las obras portan y que son susceptibles de ser analizados, desmembrados, hacerlos más transparentes y aprovecharlos con fines de aportar elementos que ayuden a mejorarnos como hombres, sujetos sociales, y miembros de una comunidad. El intercambio de opiniones sobre una misma obra de arte, el disenso y la diversidad de puntos de vista, sin duda, nos enriquecen y nos ayudan a reencontrarnos con el goce estético, aspectos que conviven y conforman con cualquier producto del ser humano considerado un hecho artístico, y no precisamente una mera copia de la realidad o la naturaleza.

A esta conclusión, sobre este tipo de acontecimiento, donde el hombre es su generador y fin último, se llegó cuando, con mucha sapiencia y generosidad, se discutieron y se analizaron las razones por las cuales el cine era el mejor instrumento para conocernos a nosotros mismos y conocer el pensamiento y las concepción de los realizadores de los films a mostrar, que no son más que concepciones y modos de presentarnos historias ficticias o no, pero que no dejan de ser productos de la visión de otros hombres como nosotros con sus problemáticas individuales, sus complejas subjetividades y sus conflictivas, ricas o intensas relaciones con sus prójimos.

Acerca de si el arte -no sólo el cine-, la pintura, la música, el teatro o la literatura, etc., son o pueden ser instrumentos válidos, aptos o adecuados para la discusión acerca de los destinos, individuales o colectivos, de los hombres que transitan este tan complicado planeta, es una larga y dura polémica desde hace muchísimos años, en la cual estuvieron comprometidos ilustres hombres y grandes personalidades de las artes, de todas las artes. Y la palabra compromiso es la clave de toda esta cuestión, si nos atenemos a la concepción del arte como producto y a la vez generador de pensamientos y conductas de los hombres, ya sea en el plano consciente o inconsciente, en el racional o en el mero acto de un goce vital de la obra artística. Todo un planteo, de larga data y de innumerables opiniones, pero que nos debe poner en estado de alerta para poder realizar esta tarea, de utilizar el cine como instrumento de diálogo y reflexión, a fin de alcanzar esos extraordinarios objetivos propuestos.

Héctor Correa
Punta Alta, abril de 2009

miércoles, 22 de abril de 2009

DIA DE LA TIERRA: DOCUMENTAL "PLANET EARTH"


PLANET EARTH es una serie documental sobre la naturaleza de la BBC galardonada con un Emmy, narrada por David Attenborough y producida por Alastair Fothergill. Fue emitida por primera vez en el Reino Unido del 5 de marzo de 2006.

La serie fue coproducida con Discovery Channel, Japan Broadcasting Corporation (NHK) y Canadian Broadcasting Corporation (CBC), y fue descrita por sus creadores como "la mirada definitiva en la diversidad de nuestro planeta". También fue la primera de su tipo que se filmó casi en su totalidad en formato alta definición. La serie fue nominada para el Premio Pioneer del Público al Mejor Programa en los premios BAFTA TV 2007.

Episodios

- De polo a polo
- Montañas: este episodio trata sobre la vida en las montañas, visitando el Himalaya y la Cordillera de los Andes, mostrando también pumas, geladas, entre otros animales.
- Agua dulce: en este episodio se muestran los distintos ríos lagos del mundo, como el Lago Malawi en África. Se ven especies como salmones y la salamandra gigante.
- Cuevas: se ven, en este episodio, distintas formas de vida trogloditas. Aparecen los cenotes, en América Central, y Lechuguilla, una cueva con sorprendentes formaciones geológicas.
- Desiertos:episodio acerca de los sectores áridos del mundo, como el Atacama, en América del Sur.
- Polos
- Planicies: en este capítulo de la serie se aprecian los pastizales y sabanas que hay alrededor del mundo. Desde el círculo polar ártico hasta la sabana africana. Se ven especies como leones, cerdos pigmeos y elefantes africanos y asiáticos.
- Junglas: en este episodio se muestran las diferentes selvas que hay en el mundo. El programa inicia con las selvas de Australasia, mostrando también la selva amazónica y la selva africana. Se pueden ver desde hongos carnívoros cordyceps hasta una cacería de chimpancés, además de plantas carnívoras.
- Costas y arrecifes: en este episodio se pueden apreciar los arrecifes de coral y sus formas de vida, también los bosques de algas kelp, con sus erizos de mar y estrellas de mar, el hipocampo pigmeo y el dugongo.
- Bosques: este episodio empieza mostrando grandes bosques de secuoyas en la introducción al capítulo, luego presenta la taiga, en la que predominan un paisaje monótono de pinos con sus linces, piquituertos y alces. Luego vuelve a mostrar los bosques de secuoyas, que recibe más luz en el año que la taiga, por lo que alberga más vida animal, como el cárabo lapón, la marta y las ardillas. También muestran los bosques de alerces y araucarias del sur de Chile, con sus pudús y loros choroy. El programa muestra los bosques caducifolios de la India, con sus tigres y langures, además de los bosques caducifolios de Europa, con el pato mandarín y el ciervo rojo.
- Océanos.

- Planet Earth: Futuro
. Conservación de Especies
. Zonas Salvajes
. Conservación y Desarrollo

GRAN TORINO. Un film de Clint Eastwood sobre las etnias y la sociedad






Dirigida por: Clint Eastwood
Producida por: Clint Eastwood, Bill Gerber, Robert Lorenz
Escrita por: Nick Schenk
Guión: Nick Schenk
Historia: Dave Johannson y Nick Schenk
Actores: Clint Eastwood, Bee Vang
Música: Kyle Eastwood, Michael Stevens
Montaje: Tom Stern, Joel Cox, Gary D. Roach
Studio Village Roadshow Pictures
Malpaso Productions
Media Magik Entertainment
Distribuida por Warner Bros.
Fecha de realización: diciembre 12, 2008-enero 9, 2009
Duración: 116 min.
País: United States


Antes de hablar del film creemos necesario aclarar algunos aspectos que surgen de la misma historia, aspectos culturales y geográficos que explican o descifran un poco más el contexto social en el cual se desarrolla la acción.

Este es un informe publicado por Amnistía Internacional sobre los refugiados de la etnia hmong recluidos en Tailandia. A continuación lo transcribimos no sólo para resaltar ciertos actos de inhumanidad que aún perduran en regiones que fueron muy conflictivas, y aún lo siguen siendo, en el mundo, sino porque esta etnia refleja, sintetiza o señala los tremendos efectos de las luchas entre distintas etnias, y en especial, en el país más poderoso del mundo.

“Los refugiados de la etnia hmong recluidos en Tailandia deben ser liberados
17 noviembre 2008

Entre los 158 laosianos de la etnia hmong que llevan dos años recluidos en un centro de detención de Tailandia hay 92 niños y niñas.

Los refugiados viven en condiciones muy duras y con el constante temor de ser devueltos a Laos, donde correrían peligro de sufrir graves violaciones de derechos humanos. Durante 21 horas al día permanecen encerrados en el centro, donde viven en celdas abarrotadas y desprovistas de ventanas. Algunos han hecho huelgas de hambre o amenazado con suicidarse en protesta por su reclusión.

El estado de salud de muchos de los refugiados y refugiadas es precario. Las difíciles condiciones de reclusión afectan sobre todo a los menores de edad, entre los que se encuentran 11 nacidos en el propio centro. El estado de salud de muchos de ellos es malo. Hasta hace poco no se ha permitido el acceso de profesionales de la medicina al centro de detención.

Las personas recluidas habían huido de la persecución que sufrían en Laos. Los detuvieron en noviembre 2006 en Bangkok y en Phetchabun, localidad del norte de Tailandia, a pesar de que la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) los había reconocido como refugiados. Se encuentran recluidos en el centro de detención para inmigrantes de Nong Khai, en el norte de Tailandia.

Las autoridades tailandesas trataron de devolverlos a Laos en enero de 2007. Mientras los hombres se atrincheraban en sus celdas, obligaron a las mujeres y a los niños y las niñas a subir en unos autobuses y los condujeron a la frontera con Laos.

Tras las protestas de otros gobiernos, del ACNUR y de organizaciones no gubernamentales, incluida Amnistía Internacional, se abandonaron los planes para su devolución.

Un oficial de alta graduación del ejército tailandés visitó el centro el 10 de abril de 2008 e indicó a los refugiados que los iban a enviar a Laos. Este tipo de amenazas ha agudizado el temor y la desesperación de estas personas refugiadas.

“Los refugiados señalaron a Amnistía Internacional que algunos funcionarios los habían amenazado con devolverlos a todos a Laos –a modo de castigo colectivo– si alguno de ellos intentaba huir del centro de detención o si alguna mujer quedaba embarazada. Estas amenazas han intensificado el temor en el que viven los refugiados”, dijo Brittis Edman, investigadora sobre el sudeste asiático de Amnistía Internacional.

Los gobiernos de Australia, Canadá, los Países Bajos y Estados Unidos han prometido que estudiarían la posibilidad de reasentarlos en sus respectivos países.

Desde agosto de 2007, los representantes del ACNUR no tenían acceso a los refugiados. Sin embargo, en los últimos meses se les ha autorizado a reunirse con ellos una vez al mes en una sala de entrenamiento del centro de detención. Allí, las personas refugiadas hablan de su reasentamiento y su puesta en libertad, a pesar de que hasta el momento las autoridades tailandesas no han mostrado la menor intención de permitirles marcharse.

La construcción de un pabellón detrás del edificio donde permanecen recluidos ha aumentado el temor de que no les permitan marcharse nunca. El pabellón no tiene puertas ni ventanas y sólo se puede acceder a él a través del edificio ya existente. Los refugiados temen que, una vez terminado el pabellón, no les dejan salir de él.

Los hmong son uno de los numerosos grupos étnicos de Laos. Aunque la mayoría se ha integrado en la sociedad, algunas comunidades han vivido aisladas en la selva desde el final de la guerra de Vietnam en 1975. Ante los violentos ataques del ejército laosiano, que sigue considerándolos miembros de una fuerza de resistencia armada activa durante muchos años, han vivido escondidos para eludir la acción de las autoridades. La mayoría de los refugiados y de los solicitantes de asilo de la etnia hmong que se encuentran en Tailandia aseguran que tienen alguna relación con estos grupos aislados.

En Tailandia hay miles de laosianos de esta etnia. Se calcula que 6.500 personas, entre las que se encuentran solicitantes de asilo, viven desde 2005 en un campo de Phetchabun. En 2007, el gobierno tailandés llegó a un acuerdo con las autoridades laosianas para enviarlos a todos a Laos, incluidos aquéllos cuyas solicitudes de asilo no se han evaluado con arreglo a unos procedimientos justos y satisfactorios.

Entre febrero y septiembre de 2008 fueron “repatriadas” a Laos más de 1.500 personas. Algunas fueron al parecer devueltas, incluida una mujer cuyos hijos se quedaron en el campo. Desde diciembre de 2005, más de 2.000 laosianos de la etnia hmong, incluido un número desconocido de solicitantes de asilo, han sido enviados a Laos, donde algunos fueron detenidos de forma arbitraria y torturados.

Amnistía Internacional ha expresado su preocupación por la posibilidad de que muchos de los laosianos y laosianas de la etnia hmong que se encuentran en Tailandia corran peligro de sufrir graves violaciones de derechos humanos si los devuelven a Laos. Muchos de los ya devueltos han sido enviados a aldeas hmong tras su “reeducación”.

Las autoridades laosianas han organizado varias visitas de diplomáticos y periodistas a estas aldeas de reintegración, pero los organismos de la ONU y las ONG de derechos humanos tienen limitado el acceso a ellas, y se desconoce el paradero de la mayoría de las personas devueltas.

“Amnistía Internacional pide a las autoridades tailandesas que pongan en libertad a los 158 refugiados laosianos de la etnia hmong detenidos ilegalmente y permitan que se lleven a cabo con urgencia los preparativos para reasentarlos en terceros países”, ha señalado Donna Guest, subdirectora del Programa Regional para Asia y Oceanía de Amnistía Internacional.

Más información:
Thailand: Life at a Dead End: Lao Hmong refugees detained in Thailand (resumen de campaña, 17 de noviembre de 2008)”

En realidad el protagonista del film no es Clint Eastwood, ni siquiera la violencia que impregna la historia, el verdadero intérprete es ese grupo de laosianos –pertenecientes a la etnia hmong- que viven en un barrio (Highland Park), en una ciudad llamada Wayne County, en el estado de Michigan, con una población de aproximadamente 18.000 habitantes, según el último censo, situada como a diez km. de Detroit, donde funcionó la planta, o una de las plantas de la Ford Motor Company, cerrada hacia 1950.

Walt Kowalski (Eastwood) es un operario jubilado de esa planta y veterano de la guerra de Corea. Sus vecinos de la etnia hmong viven o tratan de convivir con este personaje, pero a su vez, pertenecen a uno de los grupos más violentos (alguno de ellos) de la ciudad, quizá consecuencia y producto de sus tristes y trágicas vidas en su tierra natal. Esa supuesta “pacífica” convivencia se ve perturbada cuando uno de los vecinos asiáticos trata de robarle su bien más preciado: el “Gran Torino”, un auto sport de 1972 fabricado por la Ford, que guarda entrañablemente en su garaje, hecho que se suma a los conflictos interétnicos propios de las comunidades asentadas, aparentemente como “refugiados” de la cruenta lucha en Vietnam y que rozan indefectiblemente la sociedad norteamericana, si es que ya no forman parte de la misma. Este roce, esta penetración, o esta multiplicidad étnica, es hoy, quizá, uno de los problemas más urticantes de la vida del hombre medio en este país. El film “The Visitor” del director Thomas McCarthy es otra muestra muy bien hecha de la problemática inmigratoria, esta vez musulmana, producto de los conflictos bélicos o económicos de la superpotencia en el mundo. Cabe volver a mencionar el tema de la interculturalidad o la multiculturalidad como fenómeno político, económico, cultural y hasta antropológico que deben afrontar en EE.UU, fenómeno que varios directores han afrontado con una visión crítica e inteligente de esta cuestión.

En este caso, Eastwood, en la misma línea de sus otras producciones como “Letters from Iwo Jima” y “Flags of Our Fathers”, se sumerge no sólo en la historia de los conflictos violentos desarrollados durante el s. XX, sino que también trata de describir los alcances que ellos tienen o han tenido en la propia vida, tranquila y apacible del hombre norteamericano. La violencia, analizada en otros ámbitos, policial o bélica, tiene causas muy concretas, surge y se esparce como cruel y cruda consecuencia de toda una concepción del mundo asentada en la dura lucha hegemónica de la gran potencia.

En esta oportunidad, la etnia hmong, nos lleva a un país algo extraño para el hombre latinoamericano, acostumbrado a los personajes y los ambientes del blanco anglo-sajón, o a veces nórdico, habitante del mundo judeo-cristiano, blanco, rubio y de ojos color celeste.

Laos es un país del sudoeste asiático que en realidad se denomina República Democrática Popular Lao. Limita con China, Myanmar, Vietnam, Camboya y Tailandia. Formó parte de la Indochina Francesa desde 1893, lo que significa que tiene una larga historia de país conquistado, colonizado, dependiente, masacrado y víctima de los eternos conflictos que se desarrollaron en esa región entre las grandes potencias europeas, asiáticas y los EE.UU.

Aquí va un mapa para conocer un poco mejor la ubicación geopolítica de este país, que fue utilizado como carne de cañón por todo el mundo.



Los hmong, una etnia, es una nacionalidad reconocida, que habita la zona montañosa de Laos, y por el tan común proceso de aculturización occidental hoy muchos ya practican la religión católica. Llegaron, como inmigrantes a EE.UU después de 1975, y forman parte del carácter multiétnico de la sociedad que Eastwood describe en este film. Lo demás es la anécdota, la pandilla, el robo, el chico confundido, la chica laosiana, los hijos de Kowalski –tan ignorantes y analfabetos como cualquier norteamericano medio, además de ausentes en la problemática existencial del veterano de guerra y arriba jubilado-, o la intención del realizador de decirnos que “el país ya no es para viejos”. Todo un contexto, que más parece la despedida de un creador, cansado de sugerir, fatigado de una estética asentada en la descripción de la violencia de su propia país, que el comienzo de un planteo destinado a esclarecer y explicar a sus vecinos del barrio que el destino manifiesto se está agotando.



Quizá para nosotros, algo que lamentablemente dudo, el auto sport –todo un ejemplar- de la Ford llamado “Gran Torino” no merezca semejante cuota de sangre y crueldad entre hermanos, pero no lo dudo en la cultura de ese país del norte americano. Si el film toma el nombre de ese auto no debe de ser por sus cualidades de prototipo automovilístico –algo muy preciado por los amantes de los fierros-, pero sí creo que simboliza, resume, sintetiza y es una claro y transparente ejemplo del consumismo, la frivolidad y la estupidez de la conducta de ciertos estamentos sociales en los cuales se asienta el mejor estilo de vida, por bienestar y calidad, del mundo.

Héctor Correa
Punta Alta, abril de 2009

EL DIÁLOGO Y LA REFLEXIÓN VAN AL BAR A TRAVÉS DEL CINE



La entrada es un alimento no perecedero para el Centro Comunitario Nuevos Horizontes.

¡¡¡Los esperamos!!!

Héctor Correa

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