sábado, 28 de abril de 2012

El Cine Club inicia su primer rodaje en la Biblioteca Alberdi


OTRA INTERESANTE OPCION EN LA CIUDAD
El Cine Club inicia su primer rodaje en la Biblioteca Alberdi



La película "Cinema Paradiso", de Giuseppe Tornatore", se proyectará hoy, a las 18, en la Biblioteca Alberdi, en la inauguración del Cine Club "Dos Miradas".
La presentación estará a cargo de Héctor y Luis Correa, y el ciclo "El cine que hay que ver" se desarrollará en forma quincenal. Y no tendrá costo alguno para los socios del centro cultural.
Héctor Correa manifestó a "La Nueva Provincia" que se eligió el citado filme a modo de homenaje a la sala para la exhibición de cine: en penumbras, en silencio.
"Tornatore, con esta película, realiza un verdadero canto lleno de ternura y nostalgia hacia el cine: recuerda a los grandes clásicos, divas y actores. Se describe, como nunca, el pueblo, la plaza y los habitantes de un lugar de Italia. Todos alrededor de un cine llamado Paradiso, un niño y un proyectista que se constituyen en el eje de uno de los finales, en la historia del cine", expresó.
Dijo que el cine está inserto en toda una evolución y en la trayectoria del hombre, de la cultura y del arte mismo.
Manifestó que mediante el Cine Club se busca volver a exhibir y mostrar el cine que se proyectaba otrora en las salas cinematográficas.
Luis manifestó que este fenómeno formó parte de sus vidas. "Nos formamos viendo películas norteamericanos y observando los distintas creaciones que se producían en otros países", expresó.
Recordó que en la ciudad existían tres cines. "Un sábado a la tarde y a la noche, y el domingo, en matiné, ronda y noche, encerraban un rito muy peculiar para toda la comunidad y para todos los jóvenes", expresó.
"El cine es una manera de reflejar y de ver la vida. Y por ello es único", expuso.

Lee la nota completa aquí:

martes, 17 de abril de 2012

BIBLIOTECA ALBERDI. POR QUÉ UN CINE CLUB




Una breve explicación acerca de lo que es un “Cine Club” merece que nos detengamos en algunos de los aspectos más relevantes de lo que constituye el fenómeno cinematográfico como expresión artística y no mero entretenimiento. La consideración del cine como arte es, a grandes rasgos, el origen del movimiento cineclubista a nivel mundial. Nace el “cineclubismo” como necesidad y como actitud frente a un hecho socio-cultural de extraordinaria expansión y profunda significación durante todo el s. XX. A mediados, y aún antes, de esta centuria y hasta la actualidad, el espectador cinéfilo o no comienza a ver cine con otros ojos, con otra mirada, y se inician los agrupamientos destinados a indagar, bajo la pregunta simple y elemental de ¿cómo se mira un film?, pregunta que encierra toda una postura existencial, y a tratar de deconstruir la obra fílmica con múltiples objetivos estéticos, técnicos, y humanos. El cine que se desarrolla en ciertos países de Europa (Francia, Italia, Alemania, Polonia, Checoeslovaquia, Hungría, Rusia, etc.) en las décadas del 40, 50 y 60 en especial, tratan de escapar de la influencia industrialista y mercantilista del cine norteamericano con un claro predominio universal, salvo las ricas e innovadoras producciones de un grupo de realizadores, muchos de ellos europeos, refugiados como consecuencia de la guerra, e incursionan en el estudio y la producción de un cine conceptual y estéticamente distinto, asentado sobre la concepción del hombre y del mundo del autor más que en su éxito comercial o taquillero, y por añadidura, en el lenguaje del cine, su gramática y su particular semántica.



Por supuesto, nuestro país, que hizo un cine desde sus inicios, a principios del siglo XX, fundado en la influencia esencialmente norteamericana, y en la década del sesenta, en el francés y en el italiano, dada la extraordinaria movida de los grandes directores de la Nouvelle Vague y del Neorrealismo italiano, no estuvo aparte de esta tendencia, y no sólo realizó producciones bajo esa estética sino que además la cultura argentina, por no decir porteña especialmente, pergeñó obras en el teatro, la pintura, la literatura y el cine, con clara influencia europea. Entre ellas la generación de varios cine clubes, como el “Cine Club Núcleo” y la revista “Tiempo de Cine” de honda significación y ascendiente en los autores y la crítica de nuestro país especialmente.



Ambos, trabajaron meticulosamente sobre el nuevo cine europeo, argentino, de detrás de la cortina de hierro, y en el rescate de ese grupo tan particular de directores norteamericanos, como Jacques Torneur, William Wyler, Frank Capra, Billy Wilder, o Alfred Hitchcock, de origen extranjero, así como los directores rebeldes, y aquellos artesanos que si bien respetaban los códigos hollywoodenses eran verdaderos creadores en el medio.

El Cine Club fue, entonces, una herramienta peculiar y muy propicia para conocer el origen y las características esenciales del lenguaje cinematográfico contribuyendo a valorar mejor el cine que vemos. La apreciación cinematográfica, y el aliento a las posturas críticas frente a la pantalla, se constituyeron en los ejes esenciales de estas instituciones que también fueron generadoras de un periodismo especializado fundado en muchas ocasiones en corrientes filosóficas y lingüísticas que profundizaron en el arte de la confección de guiones y la realización. Sobre esto cabe decir que los mejores críticos y periodistas de cine, y arte en general, surgieron en un alto porcentaje de estos cineclubes.
La Biblioteca Alberdi de Punta Alta ha asumido un claro desafío. Un Cine Club es un foro, es decir, un espacio no sólo desde el punto de vista físico, sino desde lo que entraña un debate, una mesa redonda, una discusión sobre un tema, y en este caso, sobre una obra de arte como es un film. Pero, no es sólo esto, lleva consigo una estructura, una organización, y un sentido institucional que hace que se lo dote de una entidad para su instalación y consecución de los objetivos que le da su razón de ser. Es una organización socio-cultural, portadora de una dinámica especial para el conocimiento, la educación y la formación no sólo sobre el séptimo arte sino también desde lo humano, si consideramos que la obra fílmica es la consecuencia de una tarea noble sobre una concepción del hombre y del mundo, tal como sucede con la literatura, la poesía o la pintura.

Punta Alta tuvo una importante experiencia, en este terreno, que se remonta a finales de la década del cincuenta con la aparición y organización del Cine Club Punta Alta, exhibiéndose el material fílmico en el viejo Cine Colón, para lo cual se contrataba todos los domingos a las diez de la mañana un proyectorista que se encargaba del manejo técnico de la máquina, y con integrantes que un día antes esperaban en la terminal de ómnibus las películas que venían embaladas en bolsas con los correspondientes rollos en sus latas. Así se pudieron apreciar obras del cine ruso, polaco, francés, italiano, sueco, clásicas y contemporáneas, Chaplin y los Hermanos Marx, como Bergman o Godard. Previo al comienzo de la proyección se repartían hojas con críticas extraídas de publicaciones especializadas o bien realizadas por los mismos integrantes del Club. De esta manera nuestra ciudad no estuvo exenta de participar del movimiento cineclubista que a nivel nacional y mundial generaban los distintos movimientos de la crítica y el estudio de este fenómeno, que así escapa a su encasillamiento como entretenimiento o mero fenómeno de masas para enfocarlo en su verdadera dimensión como expresión artística y de profundos contenidos.

Salvador Sammaritano

Luego, otros modos o prácticas llevaron a tratar de emular ese fenómeno cultural, pero fueron muy efímeros o circunstanciales, sujetos muchas veces al poder político de turno y a la burocracia cultural del momento. Hasta la creación del Club de Ajedrez, a mediados de la década del 80 que, bajo la concepción de la práctica ajedrecística como un arte tanto como un deporte, se inicia otra etapa para ensayar un esbozo de cine debate, que conjuntamente con el Premio Alfil, como hechos culturales, trata de incursionar en la consideración de un cine para el análisis y el estudio crítico de las mejores obras de la cinematografía universal.

Otras instituciones o movimientos, como el 4to. Diálogo del Movimiento Focolares, retoman con mucho esfuerzo y entusiasmo esa concepción, y en el Bar Central se inician foros de cine debate centrados en los valores y las concepciones humanísticas de las películas y sus autores como ejes para la discusión y la elucidación de los mejores fines para promocionar el diálogo entre las distintas creencias alrededor de la imagen y la metáfora fílmica. Toda una cabal experiencia sobre cómo el cine puede ser un interesante vehículo de acercamiento y afinidad entre hombres con distintos juicios y pensamientos.


Por último, ciertos requisitos se deben cumplir para que podamos hablar de un Cine Club. Primero que sea una cabal ayuda a la difusión del cine. Segundo que se logre cierta continuidad en el tiempo. Tercero que se le de una estructura para que se produzca el encuentro entre el espectador y el film, y una organización propicia para su desarrollo y sustento. Y cuarto se proponga la generación de debates, foros, publicaciones, crítica y estudios. Así, se verán cumplidos los objetivos sustanciales que le dieron significación y razón de ser, hacer del film un vehículo apropiado para el estudio del hombre y su obra, nada menos.

Héctor Correa
Punta Alta, abril de 2012

viernes, 6 de abril de 2012

CARNAGE. UN DIOS SALVAJE. LA DIALÉCTICA DE LA VIOLENCIA


Película: Un dios salvaje. Título original: Carnage. Dirección: Roman Polanski. Países: Francia, Alemania, Polonia y España. Año: 2011. Duración: 79 min. Interpretación: Jodie Foster  (Penelope Longstreet), Kate Winslet (Nancy Cowan), Christoph Waltz (Alan Cowan), John C. Reilly (Michael Longstreet), Elvis Polanski (Zachary), Eliot Berger (Ethan). Guión: Roman Polanski y Yasmina Reza; basado en la obra teatral homónima de Yasmina Reza. Producción: Saïd Ben Saïd. Música: Alexandre Desplat. Fotografía: Pawel Edelman. Montaje: Hervé de Luze. Diseño de producción: Dean Tavoularis. Vestuario: Milena Canonero. Distribuidora: Alta Classics. Estreno en Francia: 7 Diciembre 2011.

Filmografía de Roman Polanski:



Rower (corto, 1955)
Uśmiech zębiczny (corto, 1957)
Rozbijemy zabawę... (corto, 1957)
Morderstwo (corto, 1957)
Dos hombres con un armario (corto, 1958)
Lámpara (corto, 1959)
Gdy spadają anioły (corto, 1959)
El gordo y el flaco (1961)
El cuchillo en el agua (1962)
Ssaki (corto, 1963)
Les plus belles escroqueries du monde (1964, sólo un episodio)
Repulsión (1965)
Callejón sin salida (1966)
El baile de los vampiros (1967)
Rosemary's Baby (1968) o La semilla del mal.
Cinema Different 3 (1970)
Macbeth (1971)
¿Qué? (1973)
Chinatown (1974)
Le Locataire (1976)
Tess (1979)
Piratas (1986)
Frantic (1988) (Frenético)
Bitter Moon (1992) (Lunas de Hiel)
La muerte y la doncella (1994)
The Ninth Gate (1999) (La novena puerta)
El pianista (2001)
Oliver Twist (2005)
A cada uno su cine (2007)
El escritor fantasma (2010)
Un dios salvaje (Carnage) (2011)







Fragmento de Delirio a Dúo por Eugene Ionesco

ELLA: ¡La vida que me prometiste! Y la que me das! Dejé a un marido por seguir a un amante. ¡El romanticismo! El marido valía diez veces más, seductor! Él no me llevaba la contra estúpidamente.
ÉL: Yo no te llevo la contra por capricho. Cuando decís cosas que no son verdad, no puedo aceptarlas. Tengo la pasión de la verdad.
ELLA: ¿De qué verdad? Te digo que no hay diferencia. Esa es la verdad: caracol, tortuga, es lo mismo.
Él: De ninguna manera, No son el mismo animal.
ELLA: Vos si que sos animal. Idiota!
ÉL: La idiota sos vos.
ELLA Vos me insultás, imbécil, repugnante, seductor!
ÉL: Pero, escuchá. Por lo menos, escuchá.
ELLA: ¿Qué querés que escuche? Después de diecisiete años que llevo escuchándote. Diecisiete años ya, que me arrancaste a mi marido, a mi hogar.
ÉL: Pero eso no tiene nada que ver con la cuestión
ELLA: ¿Con qué cuestión?
ÉL: Con la cuestión que estamos discutiendo.
ELLA: ¡Se acabó! Ya no hay cuestión. El caracol y la tortuga son el mismo animal.
ÉL: No, no son el mismo animal.
ELLA: Sí, son el mismo.
Él: Todo el mundo te va a decir que no.
ELLA: ¿qué mundo? La tortuga ¿no tiene caparazón? Respondé.
ÉL: ¿Y qué?
ELLA: ¿el caracol no la tiene también?
Él: Sí. ¿Y qué?
ELLA: El caracol y la tortuga ¿no se encierran en su caparazón?
ÉL: Sí. ¿Y qué?
ELLA: La tortuga o el caracol, ¿no es un animal lento, baboso, de cuerpo curvo? ¿no es una especie de reptil pequeño?
ÉL: Sí. ¿Y qué?
ELLA: Entonces, ya lo ves. Yo pruebo lo que afirmo. ¿no se dice: Lento como una tortuga, lento como un caracol? Y el caracol, es decir, la tortuga, ¿no se arrastra?
ÉL: No exactamente.
ELLA: ¿no exactamente qué? ¿querrás decir que el caracol no se arrastra?
ÉL: Sí.
ELLA: Entonces, ya lo ves. Es lo mismo que la tortuga.
ÉL: Te digo que no.
ELLA: Testarudo, caracol Explicá por qué.
ÉL: Porque sí.
ELLA: La tortuga, es decir, el caracol, se pasea con la casa a cuestas. La construyó él mismo.
ÉL: La babosa tiene parentesco con el caracol. Es un caracol sin casa Pero la tortuga no tiene nada que ver con la babosa. ¡ah! Ya estás viendo que no tenés razón.
ELLA: Pero, explícame, zoólogo, explícame por qué no tengo razón.
ÉL: Bueno, porque...
ELLA: Decime las diferencias, si las encontrás.
ÉL: Porque... Las diferencias... también hay parecidos, no puedo negarlo.
ELLA: Entonces ¿por qué lo negás, a pesar de todo?
ÉL: Las diferencias consisten en que... En que... Es inútil, porque no querés admitirlas, y además yo estoy muy cansado. Ya te lo he explicado todo, no vamos a volver a empezar. Estoy harto.
ELLA: No querés explicarlo porque no tenés razón. No podés dar razones sencillamente porque no las tenés, Si tuvieras buena fe lo confesarías. Tenés mala fe, siempre tuviste mala fe.
ÉL: Decís tonterías, siempre decís tonterías. Vamos a ver, la babosa forma parte... O, mejor dicho, el caracol... y en cambio, la tortuga...
ELLA: Ay, basta! ¡Callate! Mejor será. No puedo seguir oyéndote divagar.
ÉL: Yo tampoco puedo seguir oyéndote. ¡No quiero volver a oír Nada!
ELLA: No nos entenderemos nunca.
Él: ¿cómo nos vamos a entender? No nos entenderemos nunca. (Pausa.) Vamos a ver. ¿la tortuga tiene cuernos?
ELLA: No me fijé nunca.
ÉL: El caracol los tiene.
ELLA: No siempre. Cuando los saca. La tortuga es un caracol que no saca los cuernos. ¿de qué se alimenta la tortuga? De lechuga. El caracol también. Por lo tanto, son el mismo animal. Dime lo que comes, te diré quién eres. Por otra parte, la tortuga y el caracol son comestibles.
ÉL: No se preparan del mismo modo.
ELLA: Y además, no se comen entre ellos. Los lobos tampoco. Porque son de la misma especie. Lo cual quiere decir, a lo más, que el uno es una variedad de la otra. Pero es la misma especie, la misma especie.
ÉL: Especie de tarada.
ELLA: ¿qué estás diciendo?
ÉL: Decía que vos y yo no somos de la misma especie.
ELLA: Podías haberte dado cuenta hace mucho tiempo.
ÉL: Me di cuenta desde el primer día. Ya era demasiado tarde. Debería haberme darme cuenta antes de conocerte. El día anterior. Desde el primer día, comprendí que no nos íbamos a comprender nunca.
ELLA: Tendrías que haberme dejado con mi marido, con el cariño de los míos, tendrías que habérmelo dicho, y dejarme cumplir mi deber. Un deber que era un placer de todos los instantes, de día y de noche.
Él: ¿qué idea te dio de venirte conmigo?
ELLA: Fuiste vos quien me arrastraste, ¡seductor! ¡hace diecisiete años! A esa edad no sabe una lo que hace. Abandoné a mis hijos. No tenía ninguno. Pero habría podido tenerlos. Todos los que hubiese querido. Habría podido tener hijos que me hubiesen rodeado, que habrían podido defenderme. Diecisiete años!
Él: Y habrán otros diecisiete! Diecisiete años más va a seguir dando vueltas a la máquina!
ELLA: Porque no querés admitir las evidencias. Empezando porque la babosa, seguro que tiene su casita escondida. Entonces, es un caracol. Por lo cual, es una tortuga.
Él: ¡Ah!, pero el caracol es un molusco, un molusco gasterópodo
ELLA: El molusco sos vos. El molusco es un animal blando. Como la tortuga. Como el caracol. No hay diferencias. Si asustás al caracol, se esconde en su cáscara, exactamente como la tortuga. Una prueba más de que son el mismo animal.
Él: Después de todo, me da lo mismo. Años enteros llevamos disputando por la tortuga y el caracol.
ELLA: El caracol, es decir, la tortuga.
Él: Como se te antoje. Ya no quiero oír hablar más de ello. (Pausa.) Yo también dejé a mi mujer. Claro, es verdad, que ya estaba divorciado. Uno se consuela pensando que eso le ha sucedido a muchísima gente. Uno no se debe divorciar. Si no me hubiera casado, no me habría divorciado. Uno nunca sabe.
ELLA: Ah, sí, con vos nunca se sabe! Sos capaz de todo. No sos capaz de nada.
Él: Una vida sin porvenir no es nunca otra cosa que una vida sin porvenir. Ni siquiera eso.
ELLA: Hay personas que tienen suerte. Los afortunados. Los desafortunados no la tienen.
Él: Tengo demasiado calor.
ELLA: Yo tengo frío. Éstas no son horas de tener calor.
Él: ¿ves cómo no nos entendemos? Nunca nos entendemos. Voy a abrir la ventana.
ELLA: Querés que me hiele. Me querrás matar.
Él: No quiero matarte. Quiero aire.
ELLA: Decías que había que resignarse a la asfixia.
Él: ¿cuándo dije eso yo? Nunca dije eso.
ELLA: Sí, lo dijiste. El año pasado. Ya no sabés ni lo que decís. Te contradecís.
El: No me contradigo. Son las estaciones.
ELLA: Cuando tenés frío, bien que me impedís abrir la ventana.
Él: Eso es lo que tengo que echarte en cara; que tengas frío cuando tengo calor, que tengas calor cuando tengo frío. Nunca tenemos frío ni calor al mismo tiempo.
ELLA: Nunca tenemos frío ni calor al mismo tiempo.
Él No. Nunca tenemos calor ni frío al mismo tiempo.
ELLA: Es porque vos no sos un hombre como los demás.
Él: ¡Que no soy un hombre como los demás!
ELLA:. No, desdichadamente, no sos un hombre como los demás.
Él: No. No soy un hombre como los demás, afortunadamente.
ELLA: ¡Desdichadamente!
Él: ¡Afortunadamente! No soy un hombre vulgar, soy un idiota. Como todos los idiotas que conociste. ¡No soy un cualquiera! He estado invitado en la casa de Princesas que iban descotadas hasta el ombligo y para tapar el escote se ponían encima chaquetitas, sin lo cual habrían estado desnudas. Tenía ideas geniales, hubiese podido escribirlas, me lo habrían pedido. Habría sido un poeta.
ELLA: Te pensás que sos más vivo que los demás; yo también lo creí, un día en que estuve loca. No es verdad, fingí creerlo. Porque me sedujiste, pero no sos más que un cretino.
Él: ¡Cretina!
ELLA: ¡Cretino! ¡Seductor!
Él: No me insultes. No vuelvas a llamarme seductor. ¿no te da vergüenza?
ELLA:  No te insulto. Te desenmascaro.
El: ¡Tortuga!
ELLA: ¡Caracol!
Delirio a Dúo
Eugène Ionesco
Año publicación: 1956




Acerca de los realizadores cinematográficos y el tratamiento que le han dado a la violencia en sus obras, ya sea aquella explícita y sangrienta como aquella sutil y difícil de registrar, ya hemos hablado mucho, y hemos tratado de resaltar las peculiaridades que se han manifestado en cada uno de ellos. Con esto queremos decir que no es lo mismo la violencia en manos de Spielberg o de Pakinpah que como la han visto Trufaut, Bresson o Michael Haneke. Múltiples factores de orden psicológico, cultural o social han condicionado esas miradas, inclusive consideraciones estéticas. La objetividad, se podría suspender, en función de la concepción del mundo y la ideología que impregna cada obra según su realizador.

En el caso de Roman Polanski, nacido en Francia el 18 de agosto de 1933, hizo sus estudios de cine en la Escuela Nacional de Cine de Łódź, en Polonia, donde también estudiaron directores, -excelentes realizadores- como Jerzy Skolimowski, Andrzej Wajda, Krzysztof Kieślowski, etc. En los inicios de la 2da. Guera Mundial, a raíz de su condición judía, sus padres emigraron a Cracovia, Polonia, lo que implicó una terrible experiencia que luego llevaría al cine.

No vamos a hacer una biografía de Polanski, que cualquier lector puede encontrar en sitios dedicados a ese menester. Sí, vamos a llamar la atención de la importante y fundamental influencia de la Escuela de Lodz, en definitiva el cine polaco y ruso, y la del cine francés, en especial la Nouvelle Vague con Jean-Luc Godard, François Leront, François Truffaut, Claude Chabrol, etc. Todos asumimos la importancia del movimiento francés en el cine universal, pero no podemos dejar de lado que en las décadas del 50 y 60 del siglo pasado las cinematografías polaca, soviética, checoeslovaca, húngaro o yugoslavo, tuvieron una gravitación estética de suma importancia.

El teatro del absurdo, su estética, recordemos que Ionesco es de origen rumano, volcó en el teatro la absurda lógica de una sociedad decadente donde la violencia cobra un protagonismo insospechado en gradiente, en subida, acrecentándose paulatinamente, reflejando los conflictos, la crisis y el caos de individuos aparentemente corteses y agradables, pero que encierran el germen, la génesis, de la enfermedad que late en sus propios hijos. La agresión va cobrando forma, los diálogos son la expresión cabal de la enajenación, las palabras no expresan lo que en realidad debieran expresar, el entendimiento se obnubila y nadie escucha a nadie y el dolor y la inconciencia, la indiferencia y la negación de la realidad se hacen dueños del hombre para sumirlo en la alienación unívoca y fatal. Este es el film de Polanski. Los lugares cerrados, los espacios que se tornan enfermizos, la absurda escenografía, la incongruencia de las actitudes y las conductas, encierran un sentimiento de total incomunicación e impotencia total ante los hechos y el mundo que los rodea. Los objetos más insignificantes se convierten en manifestaciones exageradas, en representaciones de comportamientos e inconductas, reflejo de la patológica confusión de la sociedad actual.



Uno de los personajes, Penelope Longstreet, menciona un ensayo que se encuentra escribiendo sobre Darfur, el conflicto de Darfur en Sudán, escenario de una guerra étnica, social y política jamás vista por su carácter sanguinario, guerra asentada sobre la falta del agua (el acuífero de Darfur), el hambre y las enfermedades. Mientras, la insignificante pelea de sus hijos, -uno de ellos pierde un diente- inicia una ilógica e irracional discusión donde se tocan temas como la homofobia, los fundamentos misóginos, raciales y llenos de prejuicios como parte de la agresividad del encuentro de los dos matrimonios.

En definitiva, esta comedia de terror, claustrofóbica y absurda, muestra el encierro en el cual se encuentran dos parejas, cuatro paredes donde las miserias de cada uno de ellos, y de cada matrimonio, Polanski relata como reflexión final e irónico testigo de la destrucción en la que se encuentra el hombre y sus instituciones sociales más preciadas pero a la vez más hipócritas, ya que son socavadas sistemáticamente por la mentira de un estado ético-moral impregnado de agresividad y violencia.

Héctor Correa
Punta Alta, abril de 2012

domingo, 1 de abril de 2012

CINE CLUB "DOS MIRADAS" EN LA BIBLIOTECA ALBERDI



La Biblioteca junto con la colaboración invalorable de los hermanos Correa está organizando un ciclo de Cine Club.

Comenzará el sábado 28 de abril a las 18:00 con una frecuencia quincenal.

La 1º película que se proyectará es : "Cinema Paradiso" (1987) del director italiano Giuseppe Tornatore, film muy emotivo, con mútltiples refererencias a la historia del cine.

Los socios de la Biblioteca no pagan entrada.

sábado, 10 de marzo de 2012

AM ENDE KOMMEN TOURISTEN. LLEGARON LOS TURISTAS


Título original: AM ENDE KOMMEN TOURISTEN
Origen: Alemania
Duración: 87 minutos

FICHA TÉCNICA
Robert Thalheim (Libro y guión)
Britta Knöller (Producción)
Hans-Christian Schmid (Producción)
Yoliswa Gärtig (Fotografía)
Michal Galinski (Dirección de arte)
Rita-Maria Hallekamp (Dirección de arte)
Ewa Krauze (Vestuario)
Stefan Kobe (Edición)
Anton K. Feist (Sonido y Música)
Uwe Bossenz (Sonido y Música)

ELENCO
Alexander Fehling (Sven Lehnert)
Ryszard Ronczewski (Stanislaw Krzeminski)
Barbara Wysocka (Ania Lanuszewska)
Piotr Rogucki (Krzysztof Lanuszewski)
Rainer Sellien (Klaus Herold)
Lena Stolze (Andrea Schneider)
Lutz Blochberger (Jürgen Dremmler)
Willy Rachow (Lehrling Micha)
Roman Gancarczyk (Restaurator Karol)
Adam Nawojczyk (Restaurator Piotr)
Halina Kwiatkowska (Zofia Krzeminska)
Joachim Lätsch (Lehrer)


Para poder hablar sobre este film es necesario ubicarnos geográficamente. Es decir, para esta historia no sólo es importante el dato histórico, sino dónde se desarrollan los acontecimientos que trataremos de analizar.

Robert Talheim, su realizador, tiene 38 años, nació en Berlín y este es su segundo film. El primero, muy premiado, se titula ”Netto”, estrenado en Alemania en 2005.

En Alemania, aún hoy, no es lo mismo vivir en Berlín que en Bonn. Berlín guarda todavía muchos resabios de la masacre nazi, al menos en los aspectos emocionales más que socio-culturales. El director de esta película hizo su “servicio civil”, aunque esto suene mal, en el departamento de pedagogía del Centro Internacional de Encuentro Juvenil, precisamente en Auschwitz, tal como lo hace el protagonista del film.

Para clarificar aún más la ubicación donde se desarrolla esta pequeña historia, diremos que entre Berlín, donde se encontraba el famoso muro que separó durante más de 40 años las dos Alemanias, y Auschwitz, Oświęcim, Polonia, sólo hay 553 km., más menos la distancia entre Punta Alta y Neuquén; y entre Berlín y Bonn la antigua capital de la Alemania Federal es de 606 km., un poco menos que a la ciudad autónoma de Buenos Aires. Tales las distancias que el ejército nazi tuvo que caminar para iniciar una de las masacres más atroces de la humanidad en el s. XX. Y es el camino que nuestro personaje tuvo que franquear para llegar a uno de los lugares más increíbles de la historia europea escrita.


Esta pequeña digresión sobre la geografía del film para unos no será necesario, pero para otros constituirán datos casi fundamentales para la comprensión de los sentimientos, las emociones, los intereses y los conflictos interpersonales que se observan en el desarrollo del cuento. Esto tendría que ser así para cualquier film, pero en este caso cobra el sentido de la implacable historia y su incidencia en la psicología y los caracteres de los personajes, elementales muchos de ellos, pero de suma complejidad algunos otros por sus dudas y planteos existenciales producto precisamente de esos acontecimientos.

El exterminio de millones de judíos no se produjo en el marco de una guerra simple y convencional, fue un genocidio, un holocausto, que muchos aún hoy tratan de explicar o de encontrarle sentido. Podemos incursionar en una disquisición desde los grandes intereses económicos europeos y del mundo entero que Hitler se atrevió a cuestionar, podemos acercarnos desde lo religioso a partir de la lucha por el poder espiritual de gran parte de la humanidad, o desde lo étnico y los poderosos designios que ciertos pensadores invocaban para el dominio de la tierra de unos hombres especiales sobre otros de inferior condición, y habrá muchas más. Lo que sí es cierto es que todas estas causas han confluido de alguna manera, sin duda, para generar la guerra más sangrienta del s. XX. Que un chico de veinte años pueda comprender este fenómeno es difícil, y requiere de un proceso vital, de maduración, no sólo racional y filosófico. Esta película incursiona en la vivencias que Sven, recién llegado de Berlín para hacer su servicio social, tiene cuando mira a su alrededor las calles, casas, barracas, museos y personajes, de este gran campo de concentración que fue Auschwitz. Cuidar a un sobreviviente, que generacionalmente nadie entiende, y a muchos molesta; descubrir visualmente las valijas que los alemanes hacían preparar a los judíos, engañados, para luego trasladarlos a las cámaras de gas; y pisar esa tierra polaca, con sus hombres y mujeres, su cultura y sus costumbres, y enamorarse candorosamente de una de ellas, no deja de constituir uno de los caminos más ricos y profundos que un hombre puede recorrer.



Tres aspectos resaltan de este film y, por lo tanto de la historia o de la concepción con que fue elaborada; uno de ellos es la confusión en la que se encuentra viviendo la juventud polaca residente en Auschwitz; la segunda, la ignorancia y la indiferencia con que tratan el holocausto; y tercero considerar que están viviendo en un hoyo contaminado por una historia que ni les interesa ni la entienden, y por lo tanto deben abandonar. Por último, como causa y dato curioso, Auschwitz se fue transformando en una región turística, donde alemanes, y en general europeos, pueden recrear, desde un ángulo pintoresco y de color las consecuencias de la masacre nazi.


Por último, podemos decir que el cine universal, y especialmente el hollywoodense, han filmado innumerables películas sobre el holocausto y la cuestión judía. Podríamos citar dos grandes documentales, “Nuit et brouillard” -1955- (Noche y niebla) del gran director francés Alain Resnais, y  “Shoah” (1985), de Claude Lanzmann, también francés. Y, en el terreno de la ficción, casi toda la filmografía del austríaco Michael Haneke, en especial “The White Ribbon” -2009- (La cinta blanca), sobre los fundamentos antropológicos y sociales del origen del nazismo.

Héctor Correa
Punta Alta, marzo de 2012






domingo, 4 de marzo de 2012

J. EDGAR. EL PODER ORGANIZADO

Película: J. Edgar. Dirección: Clint Eastwood. País: USA. Año: 2011. Duración: 137 min. Interpretación: Leonardo DiCaprio (J. Edgar Hoover), Naomi Watts (Helen Gandy), Armie Hammer  (Clyde Tolson), Josh Lucas (Charles Lindbergh), Ed Westwick (agente Smith), Judi Dench (Annie Hoover), Damon Herriman (Bruno), Jeffrey Donovan (Robert Kennedy), Dermot Mulroney (coronel Schwarzkopf), Denis O’Hare (Albert Osborne). Guión: Dustin Lance Black. Producción: Clint Eastwood, Brian Grazer  y Robert Lorenz. Música: Clint Eastwood. Fotografía: Tom Stern. Montaje: Joel Cox y Gary Roach. Diseño de producción: James J. Murakami. Vestuario: Deborah Hopper. Distribuidora: Warner Bros. Pictures International España. Estreno en USA: 9 Noviembre 2011.







Del análisis formal de esta película, en primera instancia, “El Ciudadano Kane” de Orson Welles quizá sea la obra más influyente en lo que respecta a la estrutura narrativa y a ciertos contenidos relacionados con la cultura, la política, la moral, la ética o los comportamientos de los medios frente al fenómeno J. Edgar Hoover. Durante la guerra fría, y aún permanecen vigentes, muchos países crearon instituciones del estado destinadas a la vigilancia, el control y la intromisión en la vida privada de sus ciudadanos. También tuvieron sus fantasmas, sus actitudes paranoicas y sus agentes preparados mentalmente para llevar a cabo todo tipo de operaciones sobre los hombres, sean estos políticos o no, y sus pensamientos, ideas o formas de pensar “sospechosas” para la presunta seguridad de los habitantes y el poder.

Clint Eastwood disecciona en este film uno de ellos, quizá el más significativo para EE.UU y el mundo entero. Su manera de narrar los aspectos más oscuros de su vida y poner el acento en la permanente interacción vida privada-hombre público, moral-ética y concepciones ideológicas, traducidas formalmente en un continuo devenir espacio-temporal de imágenes y escenas de su niñez; su peculiar relación con una madre castradora, y, como ineludible consecuencia, la incidencia de todo en la formación de la mayor y más poderosa organización policial y represora de toda la historia de la humanidad, convierte este biopic en una cabal síntesis de la cultura norteamericana.



Dustin Lance Black, el guionista, hijo de una familia mormona, muy interesado por la problemática gay en Estados Unidos, había recibido un premio (Oscar) al mejor guión original por el film “Milk” (sobre la biografía de Hervey Milk) dirigido por el director Guy Van Sant, que más que una biografía sobre un candidato a alcalde es un verdadero examen de la cuestión gay en ese país. Lo que explicaría el tratamiento dado a Hoover y sus allegados o amigos por Eastwood en esta película. El guión es una pintura de la madre castradora, el amigo leal de condición homosexual, su personalidad tremendamente contradictoria, su mirada crítica brutal e implacable sobre la hipocresía, y su afán mesiánico contra la irrupción de lo extranjero y bárbaro a sus ojos, que con el uso pragmático e iconoclasta del poder represor con una increíble cuota de imaginación y total carencia de escrúpulos, lo convierten en un personaje rico y profundo, desaliñado e impío, síntesis y concentrador de las transformaciones más profundas de los métodos investigativos del FBI, y su influencia sobre la sociedad toda.



Sobre estos temas, incluido por supuesto el FBI, las razones de la contradictoria y perversa por momentos, personalidad de Hoover, Hollywood ha hecho muchos films. Podríamos decir que el cine negro, producto de la novela negra, ha tocado en cada obra algún rasgo de este perfil severo y sombrío. Si analizáramos las narraciones de Carroll John Daly, Dashield Hammet, Raymond Chandler, Ross McDonald, James M. Cain, Jim Thompson, o James Hadley Chase, cada personaje, cada héroe o mafioso, cada investigador privado o policía, llevan o nos llevan hacia J. Edgar. Más, podríamos decir que la historia del FBI es la historia de la novela policial negra y, como consecuencia, del cine negro.

El otro aspecto, que hace de este film muy interesante es la forma que eligieron para contar este biopic. Orson Welles inicia “El Ciudadano” cuando una palabra que pronuncia Kane “rosebud” dispara una investigación sobre la vida de uno de los magnates (William Randolph Hearst) más sombríos de EE.UU. La investigación recoge varias versiones del mismo personaje y de los mismos hechos haciendo avanzar el cuento por diversos niveles y caminos de la historia misma del país. En J. Edgar, creador del FBI, Hoover va narrando distintos aspectos de su biografía a distintos escribas, contando desde varios y distintos ángulos interesantes acontecimientos de la historia norteamericana y de su propia tenebrosa psicología. Ambos, tanto Hoover como Kane confluyen en demostrar que los fundamentos de sus absurdas vidas tienen en sus madres y padres razones insoslayables.



El guión, como la historia, contempla varios planos, todos centrados en el protagonista. Primero ¿cómo contar esta biografía? El recurso es que Hoover vuelca, no todo, pero al menos muchas aristas conflictivas, a periodistas. No importa quienes son ellos. Las imágenes remplazan la escritura en un ir y venir temporal y espacial que, suponemos, va plasmándose en el papel. Segundo, el devenir histórico del relato, de ser, el propio J. Edgar, un mero e ignoto soplón sumido en una biblioteca importante, a ser el creador de la mayor organización con características policiales y anticomunistas del mundo. Y tercero, la psicología de este personaje, su homosexualidad, su extraña y perversa relación con su madre, su amigo gay de toda su trayectoria -ambos son mostrados ancianos por Eastwood-, y su otra increíble e inverosímil correspondencia con la que se constituye en secretaria y guardadora de los más tenebrosos secretos de estado, de sus participantes y de sus miserias.

Ya, en otros films, como “Río Místico”, “Gran Torino” o “Banderas de nuestros padres”, estos planos se vislumbran con más claridad y transparencia, constituyen tópicos que se van repitiendo, con originalidad y creatividad, y perfilan un cine de una calidad formal y conceptual, que orillan una obra distinta, de hondas raíces políticas, sociales y antropológicas que, sin duda, apuntan a advertir y desmenuzar los peligros de una sociedad enferma y descontrolada como es la norteamericana.

Héctor Correa
Punta Alta, marzo de 2012


sábado, 3 de marzo de 2012

OPINIÓN. LOS CINEASTAS ARGENTINOS SE SUICIDARON





Sábado 03 de marzo de 2012

Cine / Polémica abierta

Frémaux, en el ojo de la tormenta

Por Marcelo Stiletano | LA NACION

"Los cineastas argentinos se suicidaron." La frase desató un enorme revuelo en las últimas horas, sobre todo, porque quien la pronunció es nada menos que Thierry Frémaux, el delegado general del Festival de Cannes y, como tal, responsable de la programación de la sección oficial de la muestra de cine más importante del mundo.
Desde México, donde participa del Festival Internacional de Guadalajara, Frémaux lamentó lo que aparecería como un retroceso del cine nacional desde su visión. "Esperábamos más, luego de un momento inicial importante. Pero nunca creció. Los cineastas argentinos se suicidaron. Pablo Trapero es el único que les está apostando a las películas distintas, sin importarle el éxito de la taquilla", señaló.
Frémaux hizo estas declaraciones periodísticas en el contexto de un análisis de distintas expresiones cinematográficas nacionales. Señaló que México "es el país del melodrama y el cine mexicano es cada vez más necesario en nuestra programación" y que Brasil "es una gran industria con un cine para el gran público".
Las referencias a la Argentina del hombre fuerte de Cannes abrieron un fuerte debate. Frémaux es muy conocido entre nosotros y pasa por aquí por lo menos una vez por año. La última vez estuvo a fines de noviembre para presentar por segunda vez la Semana del Cine Europeo, que él mismo se ocupa de programar con títulos inéditos que pasaron por Cannes, y participar de Ventana Sur, creado como mercado internacional en estrecha colaboración con Cannes.
Frémaux compartió esas iniciativas y otras actividades en Buenos Aires con la presidenta del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, Liliana Mazure, que ayer reaccionó con sorpresa ante los dichos del francés. "Por supuesto, se trata de una declaración que no puedo recibir con agrado y estamos buscando a Thierry para que nos aporte algunas precisiones al respecto", dijo a LA NACION.
A juicio de la funcionaria, Frémaux "habla en función del perfil de las películas que él selecciona como programador de la sección oficial competitiva de Cannes y no de todo el cine en general, porque El secreto de sus ojos, que fue un éxito en todo el mundo y ganó un Oscar, no pasó por Cannes".
Para Mazure, hay que desvincular las afirmaciones de Frémaux del panorama general del cine argentino. "Lo que Thierry dijo tiene que ver sólo con las películas que él necesita para el festival. Desde el Incaa, en cambio, impulsamos y fomentamos la creación de un industria con títulos más y menos comerciales, más y menos experimentales, apoyando a los consagrados y a los debutantes. Apoyamos a nuestros realizadores para que vayan a Cannes, pero dentro de un perfil determinado. Hay que evitar cualquier generalización."
Uno de los films de los que se habla para Cannes 2012 es, precisamente, El elefante blanco, el más reciente trabajo de Trapero, cuyo estreno en la Argentina, previsto para el 24 de mayo próximo, coincidirá con el tramo final de la muestra en la Costa Azul. Carancho, la obra anterior de Trapero, acaba de estrenarse en Inglaterra.
estadisticas

 LANZAMIENTO DEL LIBRO  "EJERCICIOS CRÍTICOS SOBRE CINE" PRELUDIO  "El cine es la música de la luz”Abel Gance "Esta músi...