jueves, 4 de marzo de 2010

LA CINTA BLANCA O LOS ORÍGENES DE LA VIOLENCIA EN EL OCCIDENTE EUROPEO



TÍTULO ORIGINAL: Das weisse Band - Eine deutsche Kindergeschichte (The White Ribbon). AÑO: 2009. DURACIÓN: 145 min. PAÍS: Austria. DIRECTOR: Michael Haneke. GUIÓN: Michael Haneke. MÚSICA: Varios. FOTOGRAFÍA: Christian Berger. REPARTO: Susanne Lothar, Ulrich Tukur, Burghart Klaußner, Josef Bierbichler, Marisa Growaldt, Steffi Kühnert, Michael Schenk, Janina Fautz, Michael Kranz, Jadea Mercedes Diaz, Theo Trebs. PRODUCTORA: Coproducción Austria-Alemania; Les Films du Losange / Wega Film / X-Filme Creative Pool
PREMIOS:
Nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa
2009: Festival de Cannes: Palma de Oro (mejor película), premio FIPRESCI
2009: Globos de Oro: Mejor película de habla no inglesa
2009: Premios del cine europeo: Mejor película, director, guión. 4 nominaciones

Ya hemos hablado en otras oportunidades acerca de este director austríaco. Han tratado, los historiadores, de encontrar las razones, múltiples razones, de los dos acontecimientos bélicos más importantes del siglo pasado en el mundo entero, y en la Europa culta, monárquica y usurpadora, a veces sin mucha fortuna, o bien justificándolas desde todos los ángulos posibles. Muy pocas veces indagando en las profundidades más difíciles y complejas a las que puede llegar la investigación histórica y sociológica. Creo que Michael Haneke, se encuentra utilizando un medio muy especial, pero muy propicio, para desentrañar ciertas aristas del comportamiento socio-cultural de la sociedad, que sin duda él conoce mejor que nadie: el cine. La violencia en la sociedad blanca y occidental fue el eje de casi toda su producción. Los mecanismos sociales, y por ende psicológicos, que dieron origen a toda esa serie de conflictos entre las naciones del planeta que significaron las Primera y Segunda Guerra Mundiales, es decir, explicar el por qué los individuos aceptaron y se involucraron en tales horrendos acontecimientos, es una tarea compleja, y va más allá de las también importantes motivaciones socio-económicas que dispararon y fundamentaron el inicio de las contiendas bélicas y las matanzas masivas de niños, ancianos, mujeres y pueblos enteros. No hay duda de que las condiciones políticas y económicas de Europa fueron generando en forma paulatina un estado socio-psicológico propicio para volcar rencores y frustraciones colectivas sobre hombres de otras creencias, otras etnias y otras nacionalidades. Sobre ésta y otras conductas individuales y sociales se asienta "La cinta blanca"; sobre este marco histórico, en las primeras décadas del occidente europeo, se desenvuelve esta historia. Haneke es claro y contundente en este aspecto, no deja pasar nada, ni lo individual-psicológico, ni lo social-histórico y religioso como escenario del desarrollo y formación del niño y del adolescente en la Austria de esos años. Tema complejo e intrincado para un film, para narrar una historia y para clarificar una concepción del mundo donde la conciencia histórica se yergue con la responsabilidad inconsciente de los pueblos involucrados.

Habíamos visto en "The reader" y en "La Ola", un cine muy preocupado por lo que significó el nazismo, y en "Entre los muros", lo que implica la interculturalidad y sus conflictos dentro de la sociedad europea. "La cinta blanca" va más allá aún, intenta desentrañar su génesis, ya en los aspectos individuales como sociales y religiosos. Pero ¿cómo lo hace Haneke?. Existen antecedentes muy profundos, para esto, en el cine de Bergman, en el de Visconti, en Fellini y en Trufaut, por citar algunos de los grandes creadores que incursionaron en los más importantes problemas que el hombre contemporáneo tuvo que enfrentar. El conflicto místico-religioso de "La fuente de la doncella", "Fanny y Alexander", "Persona", etc. nos advierte sobre la nefasta influencia que tienen los fundamentalismos, la intolerancia y la ausencia de respuestas a los interrogantes existenciales del hombre religioso y no religioso. La Europa decadente del siglo XIX de "Muerte en Venecia", "El gatopardo" y los conflictos sociales de la postguerra de "Rocco y sus hermanos", etc., nos hacen ver un Visconti atento a las cuestiones de ciertos sectores de la sociedad ya en la desprejuiciada cumbre aristocrática y decadente, de la pirámide o bien en la marginalidad del desocupado y víctima de la iniquidad y el despojo. En Fellini la sociedad alcanza su más alto perfil tragicómico, farsante, grotesco y desinteresado por el prójimo y sus consecuencias psico-sociales. "Los inútiles", "La strada", "Ocho y medio", "Amarcord", etc., son obras que se adelantan, a su manera y dentro incluso del "neorrealismo", con recursos burlescos y delirantes, al Haneke más devastador y cruel. Trufaut con sus "Cuatrocientos golpes", "Jules et Jim", etc. incursiona en los medios y las conductas del individuo, en el niño, y en la hipócrita sociedad abandónica e indiferente, una sociedad víctima de las guerras y a la vez responsable del futuro, del futuro del hombre como elemento primordial de este mundo. En blanco y negro recrea años de elaboración estética y fílmica, replantea posturas históricas y reconstruye, con recursos novedosos, todo lo que no se dijo y se enmascaró alrededor no del holocausto, del cual estamos todos todavía horrorizados, sino de la siniestra e incomprensible situación de los pueblos que participaron o tomaron parte insoslayable en la muerte. De eso se trata en este film, desgarrador y cruel a la hora de señalar conductas y actitudes, con imágenes y personajes cargados de una intensidad simbólica muy profunda y abarcativa. Es quizá el mayor mérito de la película de Haneke, resume en minutos lo que a muchos les ha costado años de papeleo y palabrerío, gracias a la imagen fílmica, la verdadera protagonista de la historia.

Esta pequeña cita de las obras de estos autores, que no intenta desentrañar bajo ningún punto de vista la complejidad de los mensajes de cada uno de ellas, es quizá una invitación y un avance para la preparación que implica sentarse a ver el film de Haneke. Sintetiza éste muchos años de cine, muchos intentos de clarificación y esfuerzo para la comprensión de la crueldad y la maldad en el mundo. Además, queremos decir que mirar cine es una dura batalla frente a estas ideas y temas de la cinematografía universal. Para algunos no dejará de ser un mero entretenimiento destinado a poner la mente en blanco y olvidarse de todo. Para otros, entre los que me incluyo, será un permanente desafío, un involucrarse, un tratar de penetrar en los recónditos confines de la mente del creador, en sus imágenes y en sus, a veces, intricados textos. Como dijo Neruda en estos versos de su poema:

NO TAN ALTO

DE cuando en cuando y a lo lejos
hay que darse un baño de tumba.

Sin duda todo está muy bien
y todo está muy mal, sin duda.

Van y vienen los pasajeros,
crecen los niños y las calles,
por fin compramos la guitarra
que lloraba sola en la tienda.

Todo está bien, todo está mal.

Las copas se llenan y vuelven
naturalmente a estar vacías
y a veces en la madrugada,
se mueren misteriosamente.

Las copas y los que bebieron.

Hemos crecido tanto que ahora
no saludamos al vecino
y tantas mujeres nos aman
que no sabemos cómo hacerlo.

Qué ropas hermosas llevamos!
Y qué importantes opiniones!

Conocí a un hombre amarillo
que se creía anaranjado
y a un negro vestido de rubio.

Se ven y se ven tantas cosas.

Vi festejados los ladrones
por caballeros impecables
y esto se pasaba en inglés.
Y vi a los honrados, hambrientos,
buscando pan en la basura.

Yo sé que no me cree nadie.
Pero lo he visto con mis ojos.

Hay que darse un baño de tumba
y desde la tierra cerrada
mirar hacia arriba el orgullo.

Entonces se aprende a medir.
Se aprende a hablar, se aprende a ser.
Tal vez no seremos tan locos,
tal vez no seremos tan cuerdos.
Aprenderemos a morir.
A ser barro, a no tener ojos.
A ser apellido olvidado.

Hay unos poetas tan grandes
que no caben en una puerta
y unos negociantes veloces
que no recuerdan la pobreza.
Hay mujeres que no entrarán
por el ojo de una cebolla
y hay tantas cosas, tantas cosas,
y así son, y así no seran.

Si quieren no me crean nada.

Sólo quise enseñarles algo.

Yo soy profesor de la vida,
vago estudiante de la muerte
y si lo que sé no les sirve
no he dicho nada, sino todo.


                    Pablo Neruda


Héctor Correa
Punta Alta, marzo de 2010

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