viernes, 6 de abril de 2012

CARNAGE. UN DIOS SALVAJE. LA DIALÉCTICA DE LA VIOLENCIA


Película: Un dios salvaje. Título original: Carnage. Dirección: Roman Polanski. Países: Francia, Alemania, Polonia y España. Año: 2011. Duración: 79 min. Interpretación: Jodie Foster  (Penelope Longstreet), Kate Winslet (Nancy Cowan), Christoph Waltz (Alan Cowan), John C. Reilly (Michael Longstreet), Elvis Polanski (Zachary), Eliot Berger (Ethan). Guión: Roman Polanski y Yasmina Reza; basado en la obra teatral homónima de Yasmina Reza. Producción: Saïd Ben Saïd. Música: Alexandre Desplat. Fotografía: Pawel Edelman. Montaje: Hervé de Luze. Diseño de producción: Dean Tavoularis. Vestuario: Milena Canonero. Distribuidora: Alta Classics. Estreno en Francia: 7 Diciembre 2011.

Filmografía de Roman Polanski:



Rower (corto, 1955)
Uśmiech zębiczny (corto, 1957)
Rozbijemy zabawę... (corto, 1957)
Morderstwo (corto, 1957)
Dos hombres con un armario (corto, 1958)
Lámpara (corto, 1959)
Gdy spadają anioły (corto, 1959)
El gordo y el flaco (1961)
El cuchillo en el agua (1962)
Ssaki (corto, 1963)
Les plus belles escroqueries du monde (1964, sólo un episodio)
Repulsión (1965)
Callejón sin salida (1966)
El baile de los vampiros (1967)
Rosemary's Baby (1968) o La semilla del mal.
Cinema Different 3 (1970)
Macbeth (1971)
¿Qué? (1973)
Chinatown (1974)
Le Locataire (1976)
Tess (1979)
Piratas (1986)
Frantic (1988) (Frenético)
Bitter Moon (1992) (Lunas de Hiel)
La muerte y la doncella (1994)
The Ninth Gate (1999) (La novena puerta)
El pianista (2001)
Oliver Twist (2005)
A cada uno su cine (2007)
El escritor fantasma (2010)
Un dios salvaje (Carnage) (2011)







Fragmento de Delirio a Dúo por Eugene Ionesco

ELLA: ¡La vida que me prometiste! Y la que me das! Dejé a un marido por seguir a un amante. ¡El romanticismo! El marido valía diez veces más, seductor! Él no me llevaba la contra estúpidamente.
ÉL: Yo no te llevo la contra por capricho. Cuando decís cosas que no son verdad, no puedo aceptarlas. Tengo la pasión de la verdad.
ELLA: ¿De qué verdad? Te digo que no hay diferencia. Esa es la verdad: caracol, tortuga, es lo mismo.
Él: De ninguna manera, No son el mismo animal.
ELLA: Vos si que sos animal. Idiota!
ÉL: La idiota sos vos.
ELLA Vos me insultás, imbécil, repugnante, seductor!
ÉL: Pero, escuchá. Por lo menos, escuchá.
ELLA: ¿Qué querés que escuche? Después de diecisiete años que llevo escuchándote. Diecisiete años ya, que me arrancaste a mi marido, a mi hogar.
ÉL: Pero eso no tiene nada que ver con la cuestión
ELLA: ¿Con qué cuestión?
ÉL: Con la cuestión que estamos discutiendo.
ELLA: ¡Se acabó! Ya no hay cuestión. El caracol y la tortuga son el mismo animal.
ÉL: No, no son el mismo animal.
ELLA: Sí, son el mismo.
Él: Todo el mundo te va a decir que no.
ELLA: ¿qué mundo? La tortuga ¿no tiene caparazón? Respondé.
ÉL: ¿Y qué?
ELLA: ¿el caracol no la tiene también?
Él: Sí. ¿Y qué?
ELLA: El caracol y la tortuga ¿no se encierran en su caparazón?
ÉL: Sí. ¿Y qué?
ELLA: La tortuga o el caracol, ¿no es un animal lento, baboso, de cuerpo curvo? ¿no es una especie de reptil pequeño?
ÉL: Sí. ¿Y qué?
ELLA: Entonces, ya lo ves. Yo pruebo lo que afirmo. ¿no se dice: Lento como una tortuga, lento como un caracol? Y el caracol, es decir, la tortuga, ¿no se arrastra?
ÉL: No exactamente.
ELLA: ¿no exactamente qué? ¿querrás decir que el caracol no se arrastra?
ÉL: Sí.
ELLA: Entonces, ya lo ves. Es lo mismo que la tortuga.
ÉL: Te digo que no.
ELLA: Testarudo, caracol Explicá por qué.
ÉL: Porque sí.
ELLA: La tortuga, es decir, el caracol, se pasea con la casa a cuestas. La construyó él mismo.
ÉL: La babosa tiene parentesco con el caracol. Es un caracol sin casa Pero la tortuga no tiene nada que ver con la babosa. ¡ah! Ya estás viendo que no tenés razón.
ELLA: Pero, explícame, zoólogo, explícame por qué no tengo razón.
ÉL: Bueno, porque...
ELLA: Decime las diferencias, si las encontrás.
ÉL: Porque... Las diferencias... también hay parecidos, no puedo negarlo.
ELLA: Entonces ¿por qué lo negás, a pesar de todo?
ÉL: Las diferencias consisten en que... En que... Es inútil, porque no querés admitirlas, y además yo estoy muy cansado. Ya te lo he explicado todo, no vamos a volver a empezar. Estoy harto.
ELLA: No querés explicarlo porque no tenés razón. No podés dar razones sencillamente porque no las tenés, Si tuvieras buena fe lo confesarías. Tenés mala fe, siempre tuviste mala fe.
ÉL: Decís tonterías, siempre decís tonterías. Vamos a ver, la babosa forma parte... O, mejor dicho, el caracol... y en cambio, la tortuga...
ELLA: Ay, basta! ¡Callate! Mejor será. No puedo seguir oyéndote divagar.
ÉL: Yo tampoco puedo seguir oyéndote. ¡No quiero volver a oír Nada!
ELLA: No nos entenderemos nunca.
Él: ¿cómo nos vamos a entender? No nos entenderemos nunca. (Pausa.) Vamos a ver. ¿la tortuga tiene cuernos?
ELLA: No me fijé nunca.
ÉL: El caracol los tiene.
ELLA: No siempre. Cuando los saca. La tortuga es un caracol que no saca los cuernos. ¿de qué se alimenta la tortuga? De lechuga. El caracol también. Por lo tanto, son el mismo animal. Dime lo que comes, te diré quién eres. Por otra parte, la tortuga y el caracol son comestibles.
ÉL: No se preparan del mismo modo.
ELLA: Y además, no se comen entre ellos. Los lobos tampoco. Porque son de la misma especie. Lo cual quiere decir, a lo más, que el uno es una variedad de la otra. Pero es la misma especie, la misma especie.
ÉL: Especie de tarada.
ELLA: ¿qué estás diciendo?
ÉL: Decía que vos y yo no somos de la misma especie.
ELLA: Podías haberte dado cuenta hace mucho tiempo.
ÉL: Me di cuenta desde el primer día. Ya era demasiado tarde. Debería haberme darme cuenta antes de conocerte. El día anterior. Desde el primer día, comprendí que no nos íbamos a comprender nunca.
ELLA: Tendrías que haberme dejado con mi marido, con el cariño de los míos, tendrías que habérmelo dicho, y dejarme cumplir mi deber. Un deber que era un placer de todos los instantes, de día y de noche.
Él: ¿qué idea te dio de venirte conmigo?
ELLA: Fuiste vos quien me arrastraste, ¡seductor! ¡hace diecisiete años! A esa edad no sabe una lo que hace. Abandoné a mis hijos. No tenía ninguno. Pero habría podido tenerlos. Todos los que hubiese querido. Habría podido tener hijos que me hubiesen rodeado, que habrían podido defenderme. Diecisiete años!
Él: Y habrán otros diecisiete! Diecisiete años más va a seguir dando vueltas a la máquina!
ELLA: Porque no querés admitir las evidencias. Empezando porque la babosa, seguro que tiene su casita escondida. Entonces, es un caracol. Por lo cual, es una tortuga.
Él: ¡Ah!, pero el caracol es un molusco, un molusco gasterópodo
ELLA: El molusco sos vos. El molusco es un animal blando. Como la tortuga. Como el caracol. No hay diferencias. Si asustás al caracol, se esconde en su cáscara, exactamente como la tortuga. Una prueba más de que son el mismo animal.
Él: Después de todo, me da lo mismo. Años enteros llevamos disputando por la tortuga y el caracol.
ELLA: El caracol, es decir, la tortuga.
Él: Como se te antoje. Ya no quiero oír hablar más de ello. (Pausa.) Yo también dejé a mi mujer. Claro, es verdad, que ya estaba divorciado. Uno se consuela pensando que eso le ha sucedido a muchísima gente. Uno no se debe divorciar. Si no me hubiera casado, no me habría divorciado. Uno nunca sabe.
ELLA: Ah, sí, con vos nunca se sabe! Sos capaz de todo. No sos capaz de nada.
Él: Una vida sin porvenir no es nunca otra cosa que una vida sin porvenir. Ni siquiera eso.
ELLA: Hay personas que tienen suerte. Los afortunados. Los desafortunados no la tienen.
Él: Tengo demasiado calor.
ELLA: Yo tengo frío. Éstas no son horas de tener calor.
Él: ¿ves cómo no nos entendemos? Nunca nos entendemos. Voy a abrir la ventana.
ELLA: Querés que me hiele. Me querrás matar.
Él: No quiero matarte. Quiero aire.
ELLA: Decías que había que resignarse a la asfixia.
Él: ¿cuándo dije eso yo? Nunca dije eso.
ELLA: Sí, lo dijiste. El año pasado. Ya no sabés ni lo que decís. Te contradecís.
El: No me contradigo. Son las estaciones.
ELLA: Cuando tenés frío, bien que me impedís abrir la ventana.
Él: Eso es lo que tengo que echarte en cara; que tengas frío cuando tengo calor, que tengas calor cuando tengo frío. Nunca tenemos frío ni calor al mismo tiempo.
ELLA: Nunca tenemos frío ni calor al mismo tiempo.
Él No. Nunca tenemos calor ni frío al mismo tiempo.
ELLA: Es porque vos no sos un hombre como los demás.
Él: ¡Que no soy un hombre como los demás!
ELLA:. No, desdichadamente, no sos un hombre como los demás.
Él: No. No soy un hombre como los demás, afortunadamente.
ELLA: ¡Desdichadamente!
Él: ¡Afortunadamente! No soy un hombre vulgar, soy un idiota. Como todos los idiotas que conociste. ¡No soy un cualquiera! He estado invitado en la casa de Princesas que iban descotadas hasta el ombligo y para tapar el escote se ponían encima chaquetitas, sin lo cual habrían estado desnudas. Tenía ideas geniales, hubiese podido escribirlas, me lo habrían pedido. Habría sido un poeta.
ELLA: Te pensás que sos más vivo que los demás; yo también lo creí, un día en que estuve loca. No es verdad, fingí creerlo. Porque me sedujiste, pero no sos más que un cretino.
Él: ¡Cretina!
ELLA: ¡Cretino! ¡Seductor!
Él: No me insultes. No vuelvas a llamarme seductor. ¿no te da vergüenza?
ELLA:  No te insulto. Te desenmascaro.
El: ¡Tortuga!
ELLA: ¡Caracol!
Delirio a Dúo
Eugène Ionesco
Año publicación: 1956




Acerca de los realizadores cinematográficos y el tratamiento que le han dado a la violencia en sus obras, ya sea aquella explícita y sangrienta como aquella sutil y difícil de registrar, ya hemos hablado mucho, y hemos tratado de resaltar las peculiaridades que se han manifestado en cada uno de ellos. Con esto queremos decir que no es lo mismo la violencia en manos de Spielberg o de Pakinpah que como la han visto Trufaut, Bresson o Michael Haneke. Múltiples factores de orden psicológico, cultural o social han condicionado esas miradas, inclusive consideraciones estéticas. La objetividad, se podría suspender, en función de la concepción del mundo y la ideología que impregna cada obra según su realizador.

En el caso de Roman Polanski, nacido en Francia el 18 de agosto de 1933, hizo sus estudios de cine en la Escuela Nacional de Cine de Łódź, en Polonia, donde también estudiaron directores, -excelentes realizadores- como Jerzy Skolimowski, Andrzej Wajda, Krzysztof Kieślowski, etc. En los inicios de la 2da. Guera Mundial, a raíz de su condición judía, sus padres emigraron a Cracovia, Polonia, lo que implicó una terrible experiencia que luego llevaría al cine.

No vamos a hacer una biografía de Polanski, que cualquier lector puede encontrar en sitios dedicados a ese menester. Sí, vamos a llamar la atención de la importante y fundamental influencia de la Escuela de Lodz, en definitiva el cine polaco y ruso, y la del cine francés, en especial la Nouvelle Vague con Jean-Luc Godard, François Leront, François Truffaut, Claude Chabrol, etc. Todos asumimos la importancia del movimiento francés en el cine universal, pero no podemos dejar de lado que en las décadas del 50 y 60 del siglo pasado las cinematografías polaca, soviética, checoeslovaca, húngaro o yugoslavo, tuvieron una gravitación estética de suma importancia.

El teatro del absurdo, su estética, recordemos que Ionesco es de origen rumano, volcó en el teatro la absurda lógica de una sociedad decadente donde la violencia cobra un protagonismo insospechado en gradiente, en subida, acrecentándose paulatinamente, reflejando los conflictos, la crisis y el caos de individuos aparentemente corteses y agradables, pero que encierran el germen, la génesis, de la enfermedad que late en sus propios hijos. La agresión va cobrando forma, los diálogos son la expresión cabal de la enajenación, las palabras no expresan lo que en realidad debieran expresar, el entendimiento se obnubila y nadie escucha a nadie y el dolor y la inconciencia, la indiferencia y la negación de la realidad se hacen dueños del hombre para sumirlo en la alienación unívoca y fatal. Este es el film de Polanski. Los lugares cerrados, los espacios que se tornan enfermizos, la absurda escenografía, la incongruencia de las actitudes y las conductas, encierran un sentimiento de total incomunicación e impotencia total ante los hechos y el mundo que los rodea. Los objetos más insignificantes se convierten en manifestaciones exageradas, en representaciones de comportamientos e inconductas, reflejo de la patológica confusión de la sociedad actual.



Uno de los personajes, Penelope Longstreet, menciona un ensayo que se encuentra escribiendo sobre Darfur, el conflicto de Darfur en Sudán, escenario de una guerra étnica, social y política jamás vista por su carácter sanguinario, guerra asentada sobre la falta del agua (el acuífero de Darfur), el hambre y las enfermedades. Mientras, la insignificante pelea de sus hijos, -uno de ellos pierde un diente- inicia una ilógica e irracional discusión donde se tocan temas como la homofobia, los fundamentos misóginos, raciales y llenos de prejuicios como parte de la agresividad del encuentro de los dos matrimonios.

En definitiva, esta comedia de terror, claustrofóbica y absurda, muestra el encierro en el cual se encuentran dos parejas, cuatro paredes donde las miserias de cada uno de ellos, y de cada matrimonio, Polanski relata como reflexión final e irónico testigo de la destrucción en la que se encuentra el hombre y sus instituciones sociales más preciadas pero a la vez más hipócritas, ya que son socavadas sistemáticamente por la mentira de un estado ético-moral impregnado de agresividad y violencia.

Héctor Correa
Punta Alta, abril de 2012

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