miércoles, 19 de marzo de 2014

CINE Y LITERATURA SEGÚN MARIO CAMUS

MARIO CAMUS CONSIDERA QUE SE HA "PERDIDO" LA RELACIÓN ENTRE CINE Y LITERATURA





Valladolid, 18 mar (EFE).- El cineasta Mario Camus, que hoy ha recibido el Roel de Honor que concede la Semana de Cine de Medina del Campo (Valladolid, en reconocimiento a su trayectoria, considera que se "ha perdido la relación entre cine y literatura" que había en su época.

Camus, quien dirigiera adaptaciones literarias de obras como Los Santos Inocentes, de Miguel Delibes, -de cuyo estreno se cumplirá el 40 aniversario el próximo 4 de abril-; La Colmena, de Camilo José Cela; o La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca, ha lamentado en una rueda de prensa que "ahora los jóvenes se vean forzados a hacer un cine de género, de zombis o de ciencia ficción, para salir adelante".

"Es un tipo de cine que quizá sirva para hacer una buena taquilla, porque es lo que reclama la gente joven, pero no va a festivales como Cannes, Berlín o Venecia, en los que se buscan historias más simples, como las que se contaban antes, un cine más exploratorio y arriesgado", ha analizado.

Camus, quien ha reconocido que ve "el cine español con retraso", ya que accede a él a través de la televisión, al "no ir a grandes almacenes a comer palomitas" para ver una película, sí ha podido comprobar que "en Cataluña, por ejemplo, de vez en cuando sale alguien contando historias más sencillas y cercanas".

"El cine de género actual es más complicado, porque tienen una competencia feroz con producciones de enorme presupuesto y lo hacen con mucho virtuosismo, utilizando muchas máquinas y encuadres en busca de la anticipación, a través del terror, el misterio, o la ciencia ficción", ha explicado el guionista y director cántabro.

Por este motivo, ha aclarado que no se ha planteado la posibilidad de ponerse detrás de las cámaras tras su último trabajo, "El prado de las estrellas", que dirigió en 2007, "no porque no me sienta capaz, sino porque no tengo a quién dirigirme", ha dicho.

Pero en el caso de que volviera a hacerlo, "adaptaría a Pío Baroja o volvería con Galdós", porque está "imbuido de la literatura realista de los años 50", que permitía hacer un cine "más social e inmediato" y "contarlo desde la emoción".

Camus también ha incidido en la necesidad de que la Academia de Cine "tomara partido, fuera más combativa y estuviera más a la lucha" en lo que respecta a las imposiciones de doblaje masivas, que perjudican a los directores y actores "que ya bastante complicado lo tienen".

Asimismo, ha valorado la continuidad de festivales como el de Medina, "porque permiten que la gente vea cine español, en este caso, a través de los cortos, que es a lo que están relegando a los jóvenes", lo que le parece "formidable" y por eso ha aceptado el premio que le han concedido, como muestra de su apoyo.

Para leer la nota original seguir este link:

http://www.lavanguardia.com/cultura/20140318/54403215674/mario-camus-considera-que-se-ha-perdido-la-relacion-entre-cine-y-literatura.html




..."Nacido en Santander en 1935, Camus pertenece a la generación de realizadores conocida como 'Nuevo cine español', de la que forma parte también, entre otros, Carlos Saura, Basilio Martín Patino, José Luis Borau, Miguel Picazo, Julio Diamante y Manuel Summers.

Formado en Derecho, Camus estudió en la Escuela Oficial de Cine y debutó tras las cámaras a los 28 años, en pleno franquismo, con la película 'Los farsantes', largometraje al que siguió 'Young Sánchez' (1964), basado en una novela de Ignacio Aldecoa. Adentrándose en un cine más comercial, dirigió al cantante Raphael en 'Cuanto tú no estés' (1966), 'Al ponerse el sol' (1967) y 'Digan lo que digan' (1967); y también a Sara Montiel en el filme 'Esa mujer' (1968). Llegarían más tarde 'La leyenda del alcalde de Zalamea' (1973); 'Los pájaros de Baden-Baden' (1975), por la que recibió el segundo premio a la Mejor Película, Mejor Guión y Mejor Director del Sindicato Nacional del Espectáculo; 'La joven casada' (1975); y 'Los días del pasado', con Marisol y Antonio Gades.

Sin embargo, ha sido con las adaptaciones literarias que realizó en los años 80 con las que ha cosechado un mayor éxito. La serie 'Fortunata y Jacinta' (1980), obra de Benito Pérez Galdós, es un buen ejemplo de ello. En 1982, la película 'La colmena', basada en la novela de Camilo José Cela, le dio a Camus el Oso de Oro del Festival de Berlín, además de otros importantes galardones de carácter internacional.

Precisamente, la Semana de Cine proyectó 'La colmena' el pasado día 8 de marzo, de manera previa al inicio del festival, como parte del homenaje a Camus. Un año más tarde, en 1983, inició el rodaje de 'Los santos inocentes' sobre la obra de Miguel Delibes, cinta por la que recibió, entre otros reconocimientos, el Premio Ecuménico a la Mejor Película en el Festival de Cannes de 1984. Otros interesantes títulos de su extensa filmografía son 'La vieja música', 'La forja de un rebelde', 'Después del sueño' y 'Sombras de una batalla', que en 1983 se alzaba con el Goya a Mejor Guión Original y a Mejor Interpretación de Reparto para Tito Valverde.

Camus ha sido, además, guionista en una veintena de películas para otros cineastas, como, por ejemplo, Carlos Saura, Pilar Miró, Pedro Olea y Adolfo Aristarain. Asimismo, es autor de varias series para TVE, como 'La casa de Bernarda Alba', 'Conozca usted España', 'Si las piedras hablaran' y 'Curro Jiménez'. Ha sido nominado en cuatro ocasiones a los premios que anualmente concede la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Espala, logrando, además del Goya al Mejor Guión por 'Sombras de una batalla', el Goya de Honor en 2011, también en reconocimiento a su prolífica y exitosa carrera."

Texto extraído de http://www.tribunavalladolid.com/

sábado, 8 de marzo de 2014

LA NOCHE DEL OSCAR Y UNA TOMA PARA LA NATIONAL GEOGRAPHIC



Autorretrato de grupo con señora





lanacion.com| Tecnología


Sábado 08 de marzo de 2014 | Publicado en edición impresa.



La compu

Autorretrato de grupo con señora


Por Ariel Torres | LA NACION

Twitter: @arieltorres


No tenía pensado volver a hablar de fotos esta semana. De hecho, otra columna estaba casi lista para el despegue. Pero entonces, el domingo a la noche, durante la ceremonia de entrega de los premios Oscar, una autofoto rompió el récord histórico de retuits, colapsó la red de microblogging y al mismo tiempo la consagró, mostró que alguien en Samsung tiene clarísimo cómo manejar el marketing digital, inspiró una incontenible cascada de imitaciones, ninguna ni por asomo tan lograda, y se transformó en un ícono de los tiempos. OK, ¿pero por qué?

Antes de bosquejar algunas teorías, varias salvedades. Primero, Ellen DeGeneres tiene 27 millones de seguidores; no es tampoco una sorpresa que haya logrado semejante repercusión. Segundo, tengo mis serias dudas de que la imagen haya sido tan espontánea como se pretende, y creo que eso no le resta mérito. Por el contrario, se lo añade. Las autofotos son lo opuesto a la espontaneidad; no hay nada más posado que una autofoto. Pero ya volveré a eso.

Tercero, no fue sólo Twitter. Fue sobre todo la TV. No sólo porque se vio por la tele el momento en que los actores se hacían el selfie, sino porque Ellen lanzó al aire la consigna de "que sea la foto más retuiteada de la historia". Con varios cientos de millones de espectadores en tiempo real, si una persona tan querida y carismática como Ellen pide retuit (RT, en la jerga), bueno, es raro que no llegue a los 3,3 millones que había alcanzado al cierre de esta edición. Lo digo porque se comparó el récord de DeGeneres con el inmediatamente anterior, el de la foto de Barack Obama y su esposa en noviembre de 2012, tras ganar la reelección como presidente de los Estados Unidos. Cierto, superó este récord, y eso es un dato revelador sobre el comportamiento de las redes sociales, pero no son fenómenos comparables.

Pero no fue solamente el avasallador poder mediático de la televisión en combinación con la ubicua red de los trinos lo que motivó su ascenso a la categoría del selfie más famoso de la historia. Fue la foto en sí, tomada en realidad por Bradley Cooper. La imagen es, desde muchos puntos de vista, excepcional. Éstos son algunos apuntes que fui tomando en la semana.

Es una buena foto

No tanto gracias al pulso de Bradley, aunque eso contribuyó, sino más bien a la abundante iluminación de que disponían allí, al pie del escenario, la foto no salió movida y quedó bien expuesta y en foco. Ya sabemos los lamentables resultados que se obtienen con un smartphone, si las condiciones de luz son pobres. No sé si alguien, rápidamente, la mejoró un poco entre que la sacaron y la postearon, pero está claro que el material de base ya era muy bueno. Al revés que las otras tomas que tuiteó Ellen esa noche, que, como mínimo, son olvidables. Aunque esto, vale la pena notarlo, no fue obstáculo para que alcanzaran niveles de RT demenciales. Esta imagen, movida, fuera de foco, casi seguramente disparada sin querer, tuvo casi 175.000 RT y más de 270.000 personas la marcaron como favorito.

Como pueden ver, en comparación, el retrato de grupo que tomó Bradley es una obra maestra. Y no sólo desde el punto de vista de la calidad de la toma.

Además, está bien compuesta

Como se sabe, en la ceremonia de los Oscar todo se ensaya, todo está minuciosamente guionado. Es improbable que este acto en particular haya quedado librado al azar. Después de todo, Samsung es uno de los principales sponsors del show. Creo que ni en sus sueños más locos los responsables de marketing de la compañía coreana imaginaron semejante éxito de taquilla en los ásperos e impredecibles medios sociales (sólo hubo un 8% de reacciones negativas), pero seguro que dejaron ciertas bases asentadas en un contrato. No tengo, sin embargo, ningún dato para confirmar si la idea de hacer autofotos fue de Ellen -como dijeron oficialmente-, de un despabilado productor del show o de un ejecutivo de Samsung. En todo caso, fue una idea brillante, como se verá luego.

Es asimismo improbable que los actores no supieran de antemano, con un alto grado de certeza, dónde debían colocarse para la foto. Una vez que Ellen los escoge, y estoy convencido de que esto también estaba preparado, cada uno toma una posición y allí se quedan. Con tantas celebrities juntas, era la única forma de evitar el amontonamiento caótico y hasta algún codazo salvaje; el ejemplo de Liza Minnelli, tratando de colarse en la foto sin éxito, demuestra que acá no había espacio para improvisar (incluso cuando cualquier actor es bueno en eso).

Pero ni todo el poder de Hollywood podía calcular cuál era el momento perfecto para sacar la foto o controlar al ocasional fotógrafo. Fue, en este punto, una verdadera, auténtica autofoto. Por eso hace honor a la estética selfie con rigor impecable. Calculada, pero informal. Desprolija, pero por lo fluida. Correctamente enmarcada, pero cero rígida. No sé cuántas veces la habrán ensayado. O si Bradley tiene nervios de acero y buen ojo para la autofoto. Lo que sí sé es que esas 12 personas son profesionales de la actuación; para ellos posar es una segunda naturaleza, y sin que se les note.

En todo caso, no sé si lo advirtieron, pero Jennifer Lawrence, Meryl Streep, Ellen DeGeneres, Bradley Cooper y Peter Nyong'o (el hermano de Lupita, ganadora del Oscar a la mejor actriz de reparto) forman un arco continuo de sonrisas, y ese arco parece a la vez dibujar a una sonrisa. Todos los de atrás, a su vez, mantienen una línea de rostros en un contrapunto notable. El único desubicado es Jared Leto, y, por supuesto, dentro de una autofoto eso parece perfectamente a tono.

Es una metáfora

En la imagen hay, además, una metáfora de las tablas, del escenario, y de los arquetipos que lo pueblan.

Ellen es la protagonista, gracias a su simpatía irresistible y su rol de anfitriona. Bradley es el segundo actor, que no sólo sostiene la cámara, sino que suaviza con su estampa más amigable la mirada de Ellen, una de las más intensas de la pantalla. Respecto de los demás, son el reparto, y sobre ellos se pueden elucubrarse mil posibilidades.

Por ejemplo, en una de las mejores posiciones de la imagen aparece Peter Nyong'o. Fama instantánea para el hasta entonces perfecto desconocido hermano de Lupita, ganadora del Oscar a la mejor actriz de reparto, que aparece atrás, eclipsada. Él se subió a último momento, igual que Leto. Éste por la izquierda, aquél por la derecha. Coreografía, se llama.

Están también el muchacho, la muchacha, el rebeldón guapo, el guapo veterano, la dama genial, una mujer bonita, Lara Croft y Kevin Spacey. Sigan ustedes, no soy bueno para interpretar ni sueños ni películas.

El eco y el reflejo

Como autofoto tiene, sin embargo, un valor mucho más importante, uno que, a mi juicio, fue clave para que alcanzara una cifra tan descomunal de retuits.

Este autorretrato es en realidad un espejo. O, mejor dicho, es el espejo de un espejo. Porque, ¿qué es una autofoto? He leído docenas de interpretaciones, pero ahora que todos, quien más, quien menos, nos hemos sacado una, ya sabemos lo que se siente. En la autofoto uno es la estrella. Posás y buscás tu mejor ángulo (el izquierdo es el que prevalece, me enteré estos días), te mirás en display/espejo y decidís cuál es el instante perfecto para hacer clic. El selfie es la culminación del narcisismo. Después de todo, hace mucho que las pantallas reemplazaron al fatídico estanque.

La autofoto que tuiteó Ellen DeGeneres legitima esa pretensión. Estrellas que posan como nosotros, nada menos. La autofoto nos iguala, nos pone, como Twitter, a la misma altura. Pero no tanto, porque las celebrities son a la vez el reflejo que ve Narciso y el eco de la pobre ninfa.

Ni la más inspirada toma de la National Geographic, ni fotos que han ganado el Pulitzer, ni el gatito más tierno de todos los gatitos tiernos de Internet han logrado una fracción significativa de la cantidad de retuits de la autofoto de los premios Oscar 2014. El presidente del país más poderoso de la Tierra quedó atrás por 2,5 millones de RT. ¿Qué fue lo que ocurrió?

Creo que, como no podría ser de otra manera, esa noche el gran ganador del Oscar fue, una vez más, el ego..


Copyright 2014 SA LA NACION | Todos los derechos reservados. Miembro de GDA. Grupo de Diarios América

miércoles, 22 de enero de 2014

POCO INTERÉS POR EL CINE ARGENTINO. Y NINGUNO POR NUESTROS REALIZADORES SEGÚN EL INCAA

PAGINA 12
CULTURA Y ESPECTÁCULOS
Miércoles, 22 de enero de 2014

Datos reveladores sobre el consumo de cine en el país

El espectador al desnudo

Un informe del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales radiografía usos y costumbres del público local.

El Gaumont fue una de las salas donde se llevó a cabo la encuesta.





¿Cuáles son los usos y costumbres del espectador cinematográfico argentino? Según un informe publicado por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), el 53,5 por ciento de los habitantes de Capital Federal y Gran Buenos Aires va al cine entre una y dos veces al mes. A su vez, como figura en el informe, el 16 por ciento concurre a las salas una vez a la semana, y un 25 por ciento de toda el área metropolitana lo hace una o dos veces cada mes. El estudio, elaborado por la Gerencia de Fiscalización del Incaa, con fuentes de Indigo Producciones, analizó la audiencia en Capital Federal y Gran Buenos Aires y permite llegar también a algunas conclusiones sobre el consumo de cine argentino.

Del análisis se desprende que en los sectores socio-económicos más elevados, identificados en la muestra como ABC1, C2 y C3, el 51,3 por ciento va al cine entre una y dos veces al mes, el 26 por ciento con menor frecuencia y el 18,1 sólo una vez por semana. En el ámbito metropolitano se registra un promedio superior a las 12 películas anuales por persona. El estudio abarca un perfil etario de entre 18 y 35 años, con un total de 400 encuestados tanto en el caso del conurbano bonaerense como la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, e incluye espectadores del Hoyts Cinema Abasto, el Espacio Incaa Gaumont, el Multiplex Belgrano y la sala del Malba, una variedad necesaria por su amplitud socio-económica y por su programación diversa. Los tópicos relevados fueron la frecuencia con que se va al cine, qué tipo de películas se ven, el gusto por el cine argentino, la cantidad de dinero que se suele gastar en cada salida y también la valoración respecto de las localidades y del cine argentino.

El trabajo, además, incluye un relevamiento sobre el sistema de acceso a la información sobre la actualidad cinematográfica que las audiencias utilizan a la hora de tomar decisiones y la relación que existe entre los medios de comunicación convencionales y los que crecieron en la última década respecto de los estrenos cinematográficos. Uno de los datos sorprendentes que arroja el estudio es cómo recibe información el público: el 65,3 por ciento de los encuestados se enteran de las últimas novedades a través de Internet, incluidos blogs y foros, en tanto que el 51 por ciento lo hace a través de la televisión, un 29,5 por diarios y revistas, el 19,8 por recomendación de familiares y sólo el 12,8 a través de la publicidad en la vía pública. De esta información, se deduce que del nivel socioeconómico más alto, el 67,1 se informa a través de Internet, el 44 por televisión y el 33,5 por diarios y revistas. En cuanto a las razones para elegir una película, el 49,5 lo hace por género y, en orden de importancia, el 39,5 por el elenco, el 21,8 por la trama y la sinopsis y un 21,5 por el director.

Con respecto a los condicionantes al momento de ver una película, el país de origen y los premios obtenidos por el film no parecen influir en la elección. Por su parte, los géneros también son otro eje que orientan la preferencia del espectador. Así, el 55,5 por ciento se inclina por la comedia, el 38 por la acción, el 36,8 por el suspenso, y el 32 por la ciencia ficción, al igual que por el género fantástico, el drama y el terror.

En lo referido al modo de concurrencia, el 39,8 por ciento concurre en pareja, el 34,8 con amigos, el 18 en familia y el 6,5 lo hace solo. Del total de encuestados, el 75 por ciento recurrió alguna vez a promociones, mientras que el 66 por ciento recurre a la compra convencional en las salas, y no a Internet porque pierden promociones y muchos desconfían de las reservas, incluso en las categorías de mayor nivel socioeconómico. En cuanto a la provincia de Buenos Aires, algunos resultados se relacionan, pero en general el consumo parece ser mayor: el 47 por ciento concurre entre una y dos veces por mes, el 34 con menor frecuencia, el 16 una vez por semana, el 2 por ciento dos veces por semana y el 1 por ciento entre 3 y 4 veces por semana. En el conurbano bonaerense, el 61 por ciento ve cine argentino mientras que el 39 no lo hace. Por otro lado, el 73,8 dice ver cine argentino en otros soportes como DVD, TV abierta o cable. En la franja ABC1, el 71,4 por ciento ve cine nacional por otros medios, mientras que en otras franjas sociales sube a 72,3 y 75,2, lo que significa que el cine argentino se inserta en capas sociales de menor poder adquisitivo.

Con respecto a los directores argentinos favoritos, el 15,1 del público encuestado dice elegir a Juan José Campanella, mientras que el 58,9 no sabe-no contesta y el 20, no tiene ninguno. Por último, en cuanto a los actores favoritos de la pantalla local, el 34,2 por ciento eligió a Ricardo Darín, el 21,3 a Guillermo Francella y el 2 por ciento a Adrián Suar, mientras que el 18,1 no sabe-no contesta y el 9 por ciento no tiene actor favorito.



© 2000-2014 www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.


lunes, 20 de enero de 2014

LA CULPA DE LA TV O LA RESPONSABILIDAD DE LOS QUE LA HACEN. UNA POLÉMICA SIN FINAL







Espectáculos
Domingo 19 de enero de 2014 | Publicado en edición impresa
Entrelíneas
La suma de todas las culpas
Espectáculos
Por Marcelo Stiletano | LA NACION


Nicolás Maduro lo dijo con todas las letras. En la noche del miércoles último, frente a la Asamblea Nacional, el presidente venezolano acusó directamente a la televisión de su país de "incitar a la violencia y al odio en la sociedad".
Con calculada estrategia, Maduro fue de lo particular a lo general. Primero aludió sin mención explícita a la telenovela más exitosa del momento en Venezuela, De todas maneras Rosa , y dijo que su protagonista es la heroína del relato pese a haber matado a nueve personas, incluyendo a su propia madre. Después cargó contra los canales de TV y los medios privados. Y como cierre de este círculo acusatorio instruyó a los organismos reguladores de los medios para revisar la programación televisiva entera, responsable de poner en el aire programas que fomentan "antivalores de la muerte, culto a la droga, culto a las armas, culto a la violencia".
Esta obsesión por culpar a la TV, a los medios y a ciertos personajes surgidos de la cultura popular de algo tan grave como una tasa de homicidios que en Venezuela se ubica entre 39 y 79 por cada 100.000 habitantes es una historia escrita en capítulos. Antes, Maduro había responsabilizado del alarmante cuadro de violencia que padece su país al Hombre Araña y a Superman. Y allá por 2008, todavía en tiempos de Hugo Chávez, el enemigo a combatir eran Los Simpsons , cuya presencia en pantalla constituía "una potencial mala influencia para los niños", según el veredicto oficial.
¿Habrá leído Maduro a François Mariet, el reconocido intelectual que desde los años 90 ejerce una influencia indiscutida entre los estudiosos del tema a partir de la tesis de su libro Déjenlos mirar la televisión ? "El problema reside en pensar que la televisión fue creada para educar. Eso es un error. Los responsables de la educación son los padres y la escuela. La función de la TV es entretener. Parte de la tarea de los padres es formar televidentes responsables, con capacidad crítica frente a los mensajes que emite la pantalla." Estas palabras de Mariet a la nacion en 1996 tienen total vigencia.
La tutela cerrada y casi absoluta de los contenidos que ahora pretende imponer Maduro anula por completo esa posibilidad. Parece casi imposible que esa capacidad crítica a la que alude Mariet pueda construirse con natural espontaneidad si desde el poder ya aparece predeterminado lo que está bien y lo que está mal hasta en el terreno de las ficciones, donde debería reinar la libertad creativa.
Para remediar una gravísima crisis de inseguridad que le costó la vida hace pocos días a la ex Miss Venezuela y estrella de las telenovelas Mónica Spear, Maduro carga contra los "villanos de ficción", en palabras del actor Iván Tamayo. Y descuida al mismo tiempo lo que dice un reconocido vecino suyo, el colombiano Omar Rincón, uno de los más importantes analistas y estudiosos televisivos de América latina, experto además en telenovela.
"Ninguna investigación del mundo ha demostrado que haya una relación directa entre televisión y violencia, o entre televisión y valores", señaló Rincón en una entrevista de 2010. Más cerca, en febrero de 2013, Rincón firmó con María Paula Martínez el capítulo dedicado a Colombia del valioso libro Convergencia y transmedialidad (Gedisa), que pone al día el cuadro de las ficciones televisivas latinoamericanas en el flamante contexto de un medio abierto a decisivas transformaciones tecnológicas. Allí se habla del fenómeno de las narcoseries , genuino producto colombiano que nació y evolucionó a través de títulos conocidos por el público argentino como Pasión de gavilanes y Sin tetas no hay paraíso , y que narran, con poderosa impronta audiovisual, "la otra historia de Colombia: la verdad narco".
Este modelo de historias, que en palabras de Rincón "argumentan, justifican y exculpan el cómo se llega a ser narco o mujer de silicona" tiene su ejemplo más reciente en Pablo Escobar, el patrón del mal , que desde hace un par de semanas exhibe entre nosotros Canal 9, adaptando al formato de miniserie sus 113 capítulos originales.
A Rincón le preguntaron una vez si podría aumentar la violencia de las personas que siguen novelas dedicadas a tratar temas de narcotráfico. "Si en la familia, si en la escuela, lo narco no se celebra sino que se reflexiona y se critica, y la religión y la política también lo hacen, pues no hay ningún problema", respondió.
Hace unos años, Rincón investigó el caso de la violencia en la pantalla chica colombiana en relación con los jóvenes, y llegó a la conclusión de que para ellos la programación más violenta está en los informativos. "En los telenoticieros los jóvenes reconocen las violencias con que están hechas sus realidades locales, nacionales y mundiales", señala. Y en otro lado dice, en cambio, que la telenovela "sirve para disfrutar un papel conocido, para comprender qué atormenta y divierte a cada sociedad, para encontrar las morales colectivas, para pensarnos desde el amor, para comprender la política de nuestro tiempo...La telenovela es un placer narrativo, no de contenidos."
A la luz de esta mirada aparece deliberadamente intencional considerar la telenovela, tal como lo hizo el presidente de Venezuela, como el enemigo público número uno de un país enfrentado a un conflictivo escenario social, económico y político que no pertenecen a la ficción, sino a una realidad demasiado incómoda. "La ficción es la ficción -dijo una vez Quentin Tarantino-. Hay mucha más violencia en los informativos y nadie habla de prohibirlos o de censurarlos. No estoy a favor de controlar la creatividad, de censurar el cine." Más preciso todavía fue David Cronenberg, para quien "los censores son como los psicópatas: confunden la realidad con la fantasía"..

Copyright 2014 SA LA NACION | Todos los derechos reservados. Miembro de GDA. Grupo de Diarios América 

Insertado desde


jueves, 14 de noviembre de 2013

LOS QUE LE DIJERON "NO" AL OSCAR. UNA ESTATUILLA MUY CODICIADA PERO TAMBIÉN MUY VITUPERADA. SÍMBOLO DE UN PODER OMNIPRESENTE





lanacion.com
Espectáculos
La carrera al Oscar
Los que le dijeron "no gracias" al Oscar

El galardón de la Academia de cine de Hollywood es deseado por muchos; otros, prefieren banalizarlo; mirá quiénes no lo aceptaron.
    
El Oscar es un premio como tantos otros. No obstante, lo asigna la mayor industria del cine en el mundo, es mundialmente conocido y su transmisión televisiva es cada vez más global. Esas características, sin embargo, no le hacen mella a quienes deciden decirle "No, gracias" a la estatuilla dorada.

Te contamos quiénes no lo aceptaron y quiénes prefirieron que les manden por correo el galardón.

1- GEORGE C. SCOTT Y LA OSTENTACIÓN

"¡Oh, Dios mío! El ganador es George C. Scott", dijo en 1971, Goldie Hawn, muy sorprendida, en plena entrega del Oscar a mejor actor. Es que días antes, George C. Scott ya había dicho que no le interesaba ser nominado, por lo que iba a ser retirado de la terna de nominados, pero al parecer los tiempos no dieron para que esto sea efectivo.

Scott había sido nominado por interpretar al tiránico militar estadounidense George S. Patton en el film Patton. Antes de que ir a recibir su premio, prefirió quedarse viendo hockey.

A la única ceremonia de los Oscar a la que asistió Scott fue en 1960, cuando por primera vez lo nominaron a mejor actor secundario por su participación en Anatomy of a Murder (1959). En el video (más abajo) lo podemos ver sonriendo a las cámaras (en el minuto 1:52), pero al parecer esa primera impresión más la idea que se haría haciendo de los premios a lo largo del tiempo, le bastaron para decirle no a los premios. "Son un desfile de carne y pura ostentación pública con trama de suspenso por razones económicas", sentenció.

En 1962 también fue nominado a mejor actor secundario por The Hustler (1960), pero se negó a la nominación.



2- DUDLEY NICHOLS, EL GREMIALISTA

Dudley Nichols fue el primero en negarse a ganar un Oscar. Nichols era guionista y había sido galardonado con la estatuilla en 1936 por la película El delator. No obstante, le dijo que "no" al premio debido a diferencias gremiales que tenía con la Academia de cine de Hollywood (Nichols era presidente del gremio de guionistas).

Más adelante, fue nuevamente nominado como guionista de las películas Hombres del mar (1940), Air Force (1943) y The Tin Star (1957).

Luego de esto, cambió de profesión, fue un periodista destacado del New York Post.


3- MARLON BRANDO Y LA VENDETTA

Su papel como Don Vito Corleone en El padrino le mereció un Oscar en 1973. Ya en 1955 había ganado y aceptado ese galardón por Nido de ratas (1954). Pero en esta segunda ocasión Marlon Brando no quiso aceptarlo y se lo comunicó a la Academia de Hollywood de una manera notable: envió a una activista siux, Sacheen Littlefeather, a leer su discurso de renuncia en el que argumentaba que no lo aceptaba debido al maltrato que los indios americanos recibían en el cine y la televisión de Estados Unidos. Por esto, afirmó que se sumaba a la causa de los siux en el oeste.

¿Por qué? En esos días centenares de miembros de los pueblos originarios de Estados Unidos y simpatizantes de su causa ocuparon el pueblo de Wounded Knee, que se encontraba en la reserva Pine Ridge, en Dakota del Sur. Los manifestantes pedían que el gobierno suspendiera el asesinato y el hostigamiento de partidarios del Movimiento Indígena Americano (AIM) y que se respetaran los tratados firmados entre hombres blancos y siux, ya que les habían "concedido la libertad para vivir" en los Black Hills, unas montañas de Dakota del Sur.


En respuesta, el gobierno envió 300 efectivos del Ejército de los Estados Unidos, agentes del FBI, miembros de la Oficina de Asuntos Indígenas (en inglés, BIA), mariscales federales y policías estatales. El sitio duró 73 días en los que se dieron varios enfrentamientos. Brando, el mismo día de los festejos del Oscar, se sumó a la toma del pueblo.

Es sabido el compromiso de Brando por causas sociales, no obstante el temor de la Academia a que la política (por fuera de las películas y sus intereses) se mezcle con los premios, el actor fue nominado más adelante.

Así, fue nominado por las películas Un tranvía llamado deseo (1951); ¡Viva Zapata! (1952); Julio César (1953); Sayonara (1957); Ultimo tango en París (1972); Una árida estación blanca (1989).




LOS GRANDES FALTAZOS

Sí, muchos de los que alguna vez ganaron un Oscar faltaron a la ceremonia con excusas que no incluían los problemas de salud.

Vacaciones
Katharine Hepburn ganó cuatro estatuillas durante su carrera, pero nunca asistió a la gran fiesta del cine. ¿Las razones? Su preferida era que no quería interrumpir sus vacaciones en Europa.

Amor por la pesca
John Ford, también con cuatro galardones, y tampoco recogió ninguno. Por ejemplo, cuando fue galardonado por el film The Grapes of Wrath, puso la excusa de que no podía ir porque estaba pescando.

Primero, el clarinete
Woody Allen es el gran ausente en los Oscar. Fue nominado 21 veces en toda su carrera y sólo asistió en 2002 para rendirle homenaje a Nueva York tras el atentado del 11-S.
También, faltó cuando ganó su primer, y hasta ahora único Oscar por mejor director. Fue en 1978, cuando su film Annie Hall se impuso sobre Star Wars que previamente había arrasado en varias categorías. El argumento de Allen para no asistir: se olvidó de ir pues estaba tocando el clarinete. (En 1987 ganó otro Oscar por Hannah y sus hermanas (1986), en la categoría mejor guión escrito para cine).

Oscar... ¿qué?
Los Oscar honoríficos se dan por fuera de la ceremonia tradicional que es transmitida en los medios con el glamour de la alfombra roja. Más allá de eso, en 2010, Jean Luc Godard no aceptó ir a la entrega del galardón debido a que no tenía ganas de viajar y a que realmente no le interesaba ser reconocido por Hollywood. A través de su mujer Anne-Marie Mieville, el director se expresó: "No son los Oscar de verdad. Jean-Luc no irá a América, se está haciendo viejo para este tipo de cosas. ¿Viajaría usted ese trayecto por un pedazo de metal?".

Pueden ir a la nota del diario si siguen este link:

http://www.lanacion.com.ar/1446658-los-que-le-dijeron-no-gracias-a-el-oscar

sábado, 26 de octubre de 2013

EL CINE DE HOLLYWOOD SEGÚN MICHAEL HANEKE

Haneke alerta de los peligros del cine por su capacidad de "manipular" al público
25/10/2013 -EUROPA PRESS, OVIEDO





Durante la entrega del Premio Príncipe de Asturias de las Artes, el director y guionista de cine austriaco Michael Haneke, ha hecho este viernes una profunda reflexión acerca del cine actual. Ha advertido de sus peligros, porque "ninguna forma artística es capaz de convertir tan fácil y directamente al receptor en la víctima manipulada de su creador como es el cine".
"El cine es un medio de avasallamiento", ha dicho Haneke en su intervención en la ceremonia de entrega de los Premios Príncipe de Asturias 2013 en el Teatro Campoamor de Oviedo. Ha argumentado que el séptimo arte ha heredado las estrategias efectistas de todas las formas artísticasque existían antes que él y que las usa eficazmente. "En eso radica la fuerza del cine y su peligro", ha advertido.
Por eso, ha insistido en la necesidad de que los autores tomen "en serio" a los espectadores. "Un autor que no toma en serio a su socio, el receptor, de la misma forma en que él mismo quiere ser tomado, no tiene un interés real en el diálogo", ha explicado.
De esta forma, ha insistido en la responsabilidad a la hora de afrontar el proceso. "¿Quién asume esta responsabilidad? ¿Surge la fundada desconfianza de aceptar el cine como forma artística de esta responsabilidad tan frecuentemente no asumida? ¿La manipulación no es lo contrario de la comunicación? ¿Y no es la comunicabilidad y el respeto ante el tú del receptor una condición básica para poder hablar de arte en general? ", se ha preguntado ante los asistentes.
"El cine, con su peligrosa eficiencia en temas propagandísticos, ha puesto en peligro el destino de miles de personas", ha señalado. Para Haneke, la manipulación que se puede lograr a través del cine no es sólo para fines políticos, sino que también puede servir al autor dela misma para hacerse rico a costa de los espectadores.
ESTADOS UNIDOS
En su intervención, Haneke ha tenido tiempo para criticar el modelo del cine norteamericano, donde existe una "dictadura del mercado", en la que el éxito de una película se mide "exclusivamente en dinero contante".
Para el director de 'Amour', la situación en Europa no es muy distinta y sólo está aparentemente "amortiguada" por las subvenciones. En comparación con Estados Unidos, la influencia sobre las producción cinematográfica de las cadenas de televisión, que en Europa participan decisivamente en la financiación, es "un mal solo insignificantemente menor".
Todo ello viene derivado de la particularidad del cine, que es la más cara de todas las producciones artísticas, ha explicadoHaneke y, a la vez, "la más efímera y dependiente del mercado". Por ello, los realizadores se enfrentan a una realidad en la que "los errores no son tolerables".
"A ello se añade como agravante la competencia de los medios de comunicación de masas que con su trivialización de los criterios estéticos y de contenido, forzada por la dependencia del índice de audiencia, no representan precisamente una escuela audiovisual compleja para el público potencial del cine", ha comentado en relación a los actuales medios de comunicación.

Fuente:

Punta Alta, 26 de octubre de 2013

viernes, 4 de octubre de 2013

LOS JÓVENES NO VEN PELÍCULAS ARGENTINAS






Ver nota completa en www.pagina12.com.ar


Sociedad  |  Viernes, 4 de octubre de 2013

LA MITAD DE LOS CHICOS NO VIO PELÍCULAS ARGENTINAS EN EL CINE EN UN AÑO

Un cine en busca de jóvenes

El dato surge de una encuesta realizada por la Academia del Cine entre jóvenes de todo el país de 16 a 25 años. Los motivos: la falta de difusión, que no son tan entretenidas como las extranjeras y que son “en blanco y negro”.

“No hay tanta variedad como en el cine de otros países”, “no hay cines que pasen argentinas cerca de mi casa”; “las películas son en blanco y negro”. Esos son los argumentos –en algunos casos, prejuicios– de los jóvenes de 16 a 25 años para explicar por qué no van con frecuencia a ver films nacionales, según una encuesta que dio a conocer ayer la Academia de Cine. Los números son preocupantes: en el último año el 50 por ciento no vio ninguna película argentina en el cine y un 20 por ciento, ni siquiera en DVD o en TV. La institución, sin embargo, busca derribar preconceptos y salió a exhibir películas nacionales a públicos jóvenes de todo el país que, sorpresivamente, las recibieron cálidamente e incluso con aplausos.

“Quedé medio horrorizado con eso de que las películas argentinas son ‘en blanco y negro’, me dije ‘¡No saben nada!’. Los chicos dicen que necesitan películas que hablen de ellos. Eso lo que demuestra es desconocimiento, porque hay un montón de películas argentinas sobre jóvenes hechas por jóvenes. Ni se enteran y eso viene por el lado de la difusión. No lo conocen”, analizó el director de la Academia, el cineasta Juan José Campanella, durante la presentación de la encuesta donde compartió un panel con Santiago Mitre, director del film El estudiante, y el productor Axel Kuschevatzky.

El sondeo se realizó entre 1500 jóvenes de 16 a 25 años que participaron de la exhibición de películas argentinas entre noviembre de 2012 y julio de 2013, en las ciudades de Buenos Aires, Mendoza, Rosario, Córdoba y Ushuaia. A través de la iniciativa “Los jóvenes y el cine nacional”, los jóvenes asistieron a funciones de Un cuento chino, Infancia clandestina, Días de vinilo, La suerte en tus manos, Vino para robar y El estudiante con la presencia de los respectivos directores.

Los datos del relevamiento son duros en todo sentido. El 50 por ciento no vio ninguna película argentina en el cine en el último año y un 20 por ciento no vio films argentinos por ningún medio (cine, TV, web). Si no fuera por la TV este porcentaje sería más del doble (45 por ciento).

Entre los principales motivos por los cuales no ven cine nacional, figura que “no los atrapa” (90 por ciento), “no los entretiene” (85 por ciento) y que “no se enteran del estreno” (80 por ciento). Además, otros motivos señalan que las películas “son muy iguales” (45 por ciento), “no hay tanta variedad como el cine de otros países” (20), “no hay cines que pasen argentinas cerca de la casa” (20), “no encuentran alguien que los acompañe” y “las películas son en blanco y negro” (1,5).

Al respecto, Santiago Mitre destacó que hoy el cine nacional “tiene una mejor producción y es más valorado”: “Si esta encuesta se hubiera hecho en 1994 hubiera dado peor”. En tanto, Axel Kuschevatzky señaló que más adelante habría que analizar el impacto de los estrenos del mes de julio en adelante (Metegol, Corazón de León, Séptimo y Wakolda) ya que en el primer semestre del año el cine nacional había convocado a un millón y medio de espectadores y a esta altura de octubre ya ascendió a los 6 millones, mientras que en septiembre cuatro películas argentinas lideraron la taquilla.

En cuanto a la difusión, Campanella sostuvo que algunos directores pueden tener parte de la culpa pero que el apoyo de la TV es fundamental para que una película sea vista. “Yo, a comienzos de mi carrera no concebía el lanzamiento como parte de mi trabajo y pensaba que hacer el poster era un trabajo no creativo, pero hay creatividad en hacer la campaña, el trailer, el poster. Eso es quizás una deuda de nuestro lado. Por otro lado, la TV de aire sigue siendo importante: todas las películas más vistas de este año tuvieron apoyo de la TV.”

En este punto, los jóvenes coinciden. Consultados acerca de qué necesita el cine nacional, respondieron en primer lugar que más publicidad y difusión cuando las películas se estrenan (90 por ciento), seguido de que el argumento atrape (80) y que sea más divertido (80). Una respuesta suelta indicó: “Que se le vaya la mala fama porque últimamente está mejorando mucho”.

“La preocupación de la Academia es qué pasa con películas muy buenas como Infancia clandestina, Días de vinilo o El estudiante, por qué se quedan en los 100 mil espectadores. En las funciones con los pibes, éstos aplaudían y las festejaban cuando jamás las hubieran ido a ver al cine. Hay rechazo pero, una vez que se supera, la película argentina le gana al tanque estadounidense. Hay que analizar la fuente del prejuicio. Ver cine argentino parece como comprar un auto usado, lo tienen que probar 10 personas como para que uno se convenza. Con la estadounidense pasa todo lo contrario: si está Jennifer Aniston y se ve en el trailer que es mala se la va a ver igual”, opinó Campanella.

“Estamos tratando de quebrar el prejuicio de que el cine argentino es aburrido, malo, no en el sentido de mala factura sino aburrido por una cuestión de ritmo y de que siempre fue así –concluyó el laureado director–. Ahora estamos con un plan de restauración de cine clásico argentino bueno y popular. Logramos la Ley de Mecenazgo hace un año y conseguimos el dinero, ya que se trata de un proyecto de un millón y medio de pesos para tener el software y el hardware necesario para arreglar imagen y sonido y poder hacer exhibiciones por los barrios, los cines de la ciudad, el espacio Incaa, Internet, como sea y generar debates.”


© 2000-2013 www.pagina12.com.ar  |  República Argentina  |  Todos los Derechos Reservados

 LANZAMIENTO DEL LIBRO  "EJERCICIOS CRÍTICOS SOBRE CINE" PRELUDIO  "El cine es la música de la luz”Abel Gance "Esta músi...