domingo, 15 de marzo de 2015

UNA VEZ MÁS EL REALITY SHOW





Espectáculos

Domingo 15 de marzo de 2015

Entrelíneas

La tragedia detrás del show

Por Marcelo Stiletano | LA NACION

   En los años 80 pasó por la televisión argentina un éxito grande en frasco bien pequeño. Se llamaba El país que no miramos y sus emisiones de escasos minutos condensaban con mucha destreza la historia y el retrato de algún lugar, paraje, reducto o hito de la Argentina, de esos que pasan inadvertidos ante nuestros ojos hasta que la pantalla nos revela su condición de secreto bien guardado.

Tres décadas después quizá valga la pena retomar aquel título y aplicarlo a otro tiempo histórico y mediático, aunque el punto de partida mismo de esta idea se nos haga intolerable. La televisión que no miramos es lo que aparece en medio de la bruma y del dolor de un accidente incomprensible, el que cobró diez vidas en un paraje casi inaccesible de la provincia de La Rioja.

Allí, en la tarde del martes pasado, chocaron en el aire dos helicópteros en plena tarea de filmación de un reality show llamado Dropped, éxito indiscutido del género en Francia. En el hecho murieron diez personas, entre ellas, tres deportistas muy queridos en ese país, campeones en sus especialidades y triunfadores olímpicos. También perecieron cinco integrantes del equipo de producción y los dos pilotos argentinos.

Dropped es uno de los muchos ejemplos de una televisión que no miramos sencillamente porque se produce en la Argentina para ser exclusivamente vista en otros países. Por cuestiones de costos o de características de producción, nuestro país funciona como escenario de programas que probablemente jamás llegarán a los hogares argentinos, pero que en otros países serán vistos por millones de personas. Así viene ocurriendo desde hace algunos años con un rango amplio de reality shows que van desde los espantosos juegos de Fear Factor (cuya razón de ser es el regodeo morboso en los miedos y las fobias de los participantes) hasta los desafíos deportivos extremos de El conquistador del fin del mundo.

Dropped pertenece por definición a esta última categoría, tal vez el desprendimiento más exitoso del género más joven de la TV, surgido en 1999 con el primer Gran Hermano. Producido por el gigante europeo Zodiak Media (dueño de 45 productoras en 15 países y un archivo de programación propia de más de 20.000 horas) a partir de un formato original de origen sueco, este gran éxito de la televisión verdad en Francia invita a un grupo de famosos (por lo general estrellas deportivas) a instalarse dentro de un helicóptero con los ojos tapados, sin saber dónde serán depositados (de allí el título del programa, en inglés). Sólo pueden quitarse la venda al llegar a tierra firme y descubrir que sólo están rodeados por naturaleza pura. Sin mapas ni ayudas tecnológicas deberán salir en busca de un enchufe para cargar el teléfono, primer símbolo de reencuentro con la civilización. El que llega primero, gana.



En ese trámite estaban la nadadora Camille Muffat, la regatista Florence Arthaut y el boxeador Alexis Vastine cuando se produjo el impacto entre las dos máquinas en el cielo riojano. Se preparaban para descender y exponer (más allá de su preparación) toda la debilidad de un ser humano privado de recursos frente al poder de la naturaleza. En este sentido, Dropped se aproxima peligrosamente a las retorcidas fórmulas de Fear Factor.

Los cruces entre ambas dimensiones (la exploración del límite máximo de la resistencia humana y el sensacionalismo morboso) se fueron haciendo cada vez más constantes, por más que sus responsables y muy probablemente buena parte de la propia audiencia se resistan a aceptarlo. Allí están como prueba algunas de las ideas más extremas que la TV reciente se animó a poner en el aire en la búsqueda del máximo realismo posible.

Tal vez el más crudo e incomprensible de todos los programas sea Born in the Wild, un reality documental que acaba de lanzar en Estados Unidos el canal Lifetime (la première fue el 3 de marzo) y que sigue al detalle a un grupo de mujeres embarazadas y resueltas a dar a luz en medio de la naturaleza y sin ningún tipo de ayuda médica.

Una versión igual de incómoda de este modelo, pero un poco más frívola y provocativa, es Naked and Afraid, que desde 2013 produce Discovery y que obliga a una pareja a sobrevivir en algún lugar cercano al estado puro de naturaleza completamente desnuda y sin otra ayuda que un mapa y un solo ítem a elección. La experiencia transcurrió en lugares como Tanzania, la selva amazónica, las islas Maldivas, Borneo y hasta la zona selvática montañosa ubicada en el límite entre la Argentina y Bolivia.

También hay nudistas voluntarios en el reality show de supervivencia más popular de Italia, L'isola dei famosi, que este año cumplió sus 10 temporadas consecutivas. Cada año una decena de famosos se instala en una isla (por lo general ubicada en algún lugar de América Central) y quien llegue más lejos en los desafíos de supervivencia (deben construirse su propia casa y procurarse el alimento, entre muchos otros objetivos) obtendrá la mayor recompensa.

Este año, el elenco de figuras de L'isola dei famosi contó con nuestra conocida Charlotte Caniggia y un detalle inesperado: la francesa Catherine Spaak, recordada protagonista de Il Sorpasso, apenas llegada a la isla de este año, en Honduras, tuvo su "bautismo" con una furibunda tormenta y decidió abandonar el programa sin esperar ni siquiera el primer capítulo. Ya de regreso en Roma, al enterarse de la tragedia de sus coterráneos en La Rioja, dijo: "Yo fui muy criticada por la prensa porque me fui. La verdad es que tenía miedo de morir. Y acerca de lo ocurrido en la Argentina sólo voy a decir una cosa: se trata de una tragedia anunciada".



El testimonio de Spaak se sumó al debate que se desató casi al mismo tiempo en Francia, en Italia y en el mundo anglosajón luego de la tragedia de La Rioja. En medio de ese hervidero no dejan de conocerse reproches a las productoras francesas de este tipo de programas, que al parecer están empeñadas en sacar el máximo provecho del atractivo de la TV verdad con el mínimo costo posible. Y no fueron pocos los que recordaron el infausto antecedente de Koh-Lanta, equivalente francés de Survivor, el más longevo de los reality shows de su tipo. El 22 de marzo de 2013, Gérald Babín, uno de los participantes, murió de un infarto en Camboya. Poco después se suicidó el médico oficial del programa.

Detrás del gran show de la realidad televisada, concebido para que nada se oculte a nuestros ojos, siempre aparece algo que no queremos mirar..



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