viernes, 28 de diciembre de 2012

LA VIOLENCIA ESTA EN NOSOTROS Y EN EL VECINO

Opinión
 
La violencia está en nosotros -23.12.2012 -lanacion.com
 
Domingo 23 de diciembre de 2012|Publicado en edición impresa
 
 
 
La violencia está en nosotros
Por Marcelo Stiletano|LA NACION
Cuenta la prensa de Hollywood que el lunes pasado, 72 horas después de los horrorosos hechos ocurridos en la escuela primariaSandy Hook de Newtown, Connecticut, la máxima autoridad de la Motion Pictures Association of America (MPAA) llamó en persona, uno por uno, a sus propios empleadores, los jefes de los seis grandes estudios de Hollywood.

Se trata de uno de esos casos en que el contenido de esas llamadas resulta tan importante como la identidad de quien las realiza. Las majors de Hollywood dejaron el manejo de sus asuntos institucionales en manos de un político de carrera llamado Christopher Dodd, que había alcanzado la cima de su carrera pasadarepresentando al Partido Demócrata como senador por Connecticut. Dodd nació hace 68 años en Willimantic, una localidad separada por apenas 123 kilómetros de Newtown, cuya existencia se transformó para siempre desde que el viernes 14 un enajenado mató allí a 20 niños y seis adultos.

Es muy probable que, por su origen, el pensamiento de Dodd haya ido mucho más allá de la moderada y cautelosa declaración queinmediatamente después la MPAA dio a conocer. Allí se dice que la entidad acompaña al presidente Barack Obama en su propósito de establecer algún tipo de iniciativa especial y concretapara establecer algún tipo de control en el uso de armas de fuego y puedan evitarse en el futuro hechos tan espantosos e irremediables. "Todos los que participamos en la industria del cine y la televisión queremos brindar nuestra ayuda al remedio que el país necesita y estamos listos para ser parte de un debate nacional sobre el tema", señala el comunicado.

Las cosas se complican un poco porque la MPAA parece plantear la necesidad de poner en marcha una discusión que hace muchísimo tiempo está en marcha y suele quedar por largos períodos inmóvil, en estado latente, hasta que es sacudida y encendida de nuevo por tragedias como la que enlutó desde Newtown a todo Estados Unidos.

Quentin Tarantino, quién menos, se encargó de hacer un poco de memoria. El director de Tiempos violentos y Perros de la calle , reconocido entre otras cosas por su enorme talento para reinventar el concepto mismo de violencia cinematográfica dentro de la cultura pop, enfrentó por un lado la postergación en Los Ángeles del estreno mundial con alfombra roja de su última película, Django sin cadenas (que llega a la Argentina el 31 de enero), pero al mismo tiempo defendió el empleo de la violencia en el relato cinematográfico.

La primera reacción de Hollywood frente a este tipo de hechos es modificar sobre la marcha, para no herir susceptibilidades, lanzamientos, estrenos y estrategias de marketing ligadas a aquellos productos cinematográficos o televisivos de la hora que pudiesen ser asociados de alguna manera con los hechos de violencia. Así ocurrió este mismo año con otro hecho cuyas consecuencias no hicieron más que potenciar la sensibilidad del mundo del entretenimiento y elevar como nunca la intensidad del debate sobre los vínculos entre violencia y showbiz.

¿Quién no recordó frente a los hechos de Newtown lo ocurrido en la noche del 20 de julio, cuando otro desquiciado abrió fuegoindiscriminado sobre el público en medio de la proyección de la última película de Batman en un cine de Aurora, Colorado, matando a 12 personas? Lo primero que hizo Hollywood fue postergar el estreno de Fuerza Antigán ster, uno de los estrenos más fuertes del comienzo de 2013 (llega a la Argentina el 17 de enero con un elenco poderoso: Sean Penn, Ryan Gosling, Josh Brolin, Nick Nolte, Emma Stone), una de cuyas escenas mostraba precisamente la imagen de una masacre realizada a punta de ametralladora dentro de un cine.

¿La postergación alteró la idea de fondo? No parece. Hollywood puede reaccionar en un momento y frenar sus impulsos, pero al fin y al cabo lo que se imponen son algunas reglas del entretenimiento y la libertad de sus creadores. "Nunca una crítica social que me hayan lanzado me ha hecho cambiar una sola palabra de mis ideas o de mis guiones", arremetió Tarantino ante una consulta precisa de The Hollywood Reporter.

En la misma línea, algunos medios estadounidenses reprodujeron declaraciones de Martin Kaplan, director del centro de estudios sobre entretenimiento y sociedad de la Universidad del Sur de California. "Lo que escuchamos de la industria es que la violencia siempre fue parte de la historia del espectáculo desde lostiempos de Sófocles, Shakespeare y Edgar Allan Poe. ¿Por qué debería esa industria moderna privarse a sí misma de un elemento que en todos los tiempos resulta esencial para la narración?La violencia produce dinero, pero al mismo tiempo es una herramienta artística. Puede estar en manos inspiradas y también exponerse de un modo gratuito. Pero ¿quién decide cuál es lalínea correcta o la incorrecta? ¿La propia industria? ¿El gobierno? ¿O el público, que es el lugar que según la opinión de Hollywood debería tomar el control?

El debate se extiende. En Italia, el Corriere della Sera reflejó el jueves último un fortísimo debate alrededor de la calificación que recibió la más reciente película del reconocido director francés Patrice Leconte, una curiosa experiencia de animación para jóvenes y adultos titulada en inglés The Suicide Shop . El escenario principal del relato es un local que propone un éxito final para las personas de vida fracasada. Allí tienen a disposición elementos de todo tipo para quitarse la vida. El organismo calificador italiano prohibió la película para menores de 18 años, reservada allí sólo para los títulos de violencia o erotismo extremos, señalando la "ligereza con la que se trata un tema tan delicado como el suicidio, con el riesgo de crear el peligro concreto de que haya actos de imitación por parte del público más joven".

Leconte reaccionó y dijo que sus integrantes "vieron otra película" y no entendieron el mensaje "irónico y grotesco de una película que apunta sobre todo a los chicos y a la idea de que la vida es hermosa". Después fue aún más lejos y sugirió que la sombra de la censura sobrevolaba en Italia sobre su obra.

Como se ve, el debate no reconoce fronteras. Tampoco en la Argentina de nuestras últimas agitadas horas, en las que se discute sobre lo que se muestra o se deja de mostrar en torno de algunos hechos de violencia, aunque en este caso también en el medio entran a jugar en el escamoteo ciertas veladas necesidades políticas. Pero hasta los que en estos días fueron más lejos en Estados Unidos y plantearon revisiones de fondo separan la paja del trigo y se esfuerzan por distinguir lo que es explotación gratuita y lo que surge de analizar el contexto en el cual se dicen ciertas cosas. Allí tal vez encontremos una primera (y esencial) diferencia para tratar de entender un hecho doloroso e irreparable como la tragedia de Newtown, que escapa a cualquier comprensión racional.

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