sábado, 19 de noviembre de 2011

ANOTHER YEAR. (Otro año más)


ANOTHER YEAR
(Otro año más)

Película: Another year. Dirección y guion: Mike Leigh. País: Reino Unido. Año: 2010. Duración: 129 min. Interpretación: Jim Broadbent (Tom), Lesley Manville (Mary), Ruth Sheen (Gerri), David Bradley (Ronnie), Imelda Staunton (Janet), Karina Fernandez (Katie), Oliver Maltman (Joe), Peter Wight (Ken), Martin Savage (Carl), Michele Austin (Tanya), Phil Davis (Jack). Producción: Georgina Lowe. Música: Gary Yershon. Fotografía: Dick Pope. Montaje: Jon Gregory. Diseño de producción: Simon Beresford. Vestuario: Jacqueline Durran. Distribuidora: Vértigo Films.
Filmografía:
Bleak Moments (1971)
Hard Labour (1973)
Nuts in May (BBC Play for Today, 1976)
Abigail's Party (BBC Play for Today, 1977)
Grown-Ups (1980)
Meantime (1983)
The Short and Curlies (1987)
Grandes ambiciones (High Hopes) (1988)
La vida es dulce (Life Is Sweet) (1990)
Naked (Indefenso) (Naked) (1993)
Secretos y mentiras (Secrets & Lies) (1996)
Dos chicas de hoy (Career Girls) (1997)
Topsy-Turvy (1999)
Todo o nada (All or Nothing) (2002)
El secreto de Vera Drake (Vera Drake) (2004)
Happy-Go-Lucky (Happy-Go-Lucky) (2008)
Another Year (Another Year) (2010)
Oscar:
2010 Candidato Mejor guión original Another Year
2008 Candidato Mejor guión original Happy-Go-Lucky
2004 Candidato Mejor director El secreto de Vera Drake
2004 Candidato Mejor guion original El secreto de Vera Drake
1999 Candidato Mejor guion original Topsy-Turvy
1996 Candidato Mejor director Secretos y mentiras
1996 Candidato Mejor guion original Secretos y mentiras




Pero el documental realista, con sus calles y ciudades y suburbios pobres, y mercados y comercios y fábricas, ha asumido para sí mismo la tarea de hacer poesía donde ningún poeta entró antes y donde las finalidades suficientes para los propósitos del arte no son fácilmente observadas. Eso requiere no sólo gusto, sino también inspiración, lo que supone decir, por cierto, un esfuerzo creativo laborioso, profundo en su visión y en su simpatía.
                      POSTULADOS DEL  DOCUMENTAL
John Grierson

“Hemos tenido nuestra revolución social; tenemos un buen sistema de seguridad social y nuestros logros tecnológicos son algo de lo que tenemos que estar orgullosos. Entonces, ¿cómo explicar el predominio del cinismo, del idealismo confuso y la fatiga emocional? ¿Por qué hay tantas voces jóvenes resentidas y derrotistas en lugar de estar en pugna y afirmándose? (…)
Los jóvenes que responden tan innegablemente a “Recordando con ira” (Look Back in Anger) lo están haciendo a sus airados ataques contra ciertas venerables vacas sagradas, y también con una impaciencia amarga contra el vacío moral en el cual, según sienten, la vida pública y cultural está siendo conducida hoy.
ANDERSON, L. “Stand Up! Stand Up!” en Sight and Sound, Londres, 1956.

Jimmy: cualquiera que no haya visto morir a alguien es un cuadro grave de virginidad.(…) Durante doce meses, yo vi como mi padre se iba muriendo- yo tenía diez años. El había vuelto de la guerra de España, entiende? Cierto piadoso caballero lo había dejado hecho un desastre y no le quedaba mucho tiempo de vida. Todos lo sabían, inclusive yo. Pero, comprende? A mí era el único al que le importaba. Su familia estaba molesta por todo el asunto. Molesta e irritada. En cuanto a mi madre, sólo le preocupaba el hecho de que se había unido a un hombre que parecía estar siempre del lado de los perdedores. Mi madre opinaba que era necesario estar con las minorías, con tal de que fueran las de buen tono, las elegantes. Todos esperábamos su muerte. Su familia le mandaba un cheque todos los meses, y esperaban que terminara con eso rápidamente, sin demasiado alboroto. Mi madre lo cuidaba sin quejarse, y de ahí no pasaba. Tal vez le tuviera lástima. Supongo que por lo menos era capaz de eso. Pero yo era el único al que realmente le importaba. Cada vez que me sentaba al borde de la cama, para escuchar lo que hablaba, o lo que me leía, tenía que tragarme las lágrimas. Después de doce meses, ya era todo un veterano. Ese hombre afiebrado, fracasado, no tenía mas que un chico lleno de miedo para escucharlo. Me pasaba horas y horas en su piecita. Me hablaba durante horas, derramando todo lo que le quedaba de vida sobre un chico desamparado, azorado, que solo le entendía a medias. Todo lo que ese chico podía sentir era desesperación y amargura, y el olor dulzón y enfermizo de un hombre moribundo. Entiende?… yo aprendí muy temprano lo que era sentir ira… la ira y la impotencia. Y no lo voy a poder olvidar nunca. Yo sabia mas de amor… de traición,,,, y de muerte cuando tenía diez años que lo que usted pueda llegar a saber en tres vidas.
Fragmento de “Recordado con ira”
Escrita por John Osborne
 puesta el 8 de mayo de 1956


Dos vertientes han caracterizado la obra de Mike Leigh, de las cuales se ha alimentado su interesante creatividad fílmica, desde el punto de vista temático, y desde las características de un cine independiente, con una atrayente historia, a la que le ha aportado con esta obra una dosis de rico y estimulante calor.

El documentalismo inglés, nacido en la postguerra, sigue siendo la referencia obligada para explicar un poco la trayectoria de todo el cine contemporáneo hecho en Londres. O, lo que es lo mismo, la escuela documental inglesa. Y la otra referencia es el cine italiano de postguerra: el neorrealismo. Ambos han alimentado conceptualmente, de la 2da. Guerra Mundial en adelante, la trayectoria de los grandes cineastas ingleses. Excepto, por supuesto, y por sobradas razones, a Hitchcock, que es otra historia aparte, no sólo para El Reino Unido, Hollywood y el mundo entero.

De los grandes movimientos cinematográficos preocupados por el hombre y su condición social, sus luchas, y su desesperación por difundir, reflejar y mostrar las iniquidades del poder, la corrupción y las miserias de los grandes sociedades, es el free cinema inglés uno de los principales. El otro, de distinta trascendencia política-ideológica, fue el neorrealismo italiano, tuvo una visión más clara de las consecuencias desastrosas de las  Guerras Mundiales en las clases sociales más bajas y más castigadas. Deberíamos hablar mucho más del neorrealismo, pero hoy nos mueve más el movimiento inglés.

El realismo social inglés tiene sus raíces en la escuela documentalista de Grierson (1898-1972) quien sostuvo la necesidad de hacer un cine donde no sólo se refleje la lucha del hombre frente a la naturaleza sino también los grandes problemas sociales producto de las injusticias económicas y morales. Fundó esta escuela pensando, como todos los artistas comprometidos con la realidad, que el cine podía ser un medio transformador del hombre en el mundo.

La iracundia de un cine, en el Reino Unido, surgido a la sombra del teatro de John Osborne, Harold Pinter, Arnold Wesker, y autores como Alan Sillitoe durante las décadas del 50 y 60, del siglo pasado por supuesto, tuvo como antecedente el movimiento de los angry young man (jóvenes iracundos), cuya rebeldía gestó una mirada ultra crítica sobre una sociedad asentada en el puritanismo y la mediocridad. La hipocresía de las clases altas británicas fue el objetivo más notorio de esta movida cultural en comparación con las miserias y los sufrimientos sociales y morales de las clases medias y bajas, reflejadas en la sobrellevada crudeza de la vida cotidiana y una cultura signada por la rutina y la estrechez de sus vidas. “Recordando con ira” de Osborne; “Todo comienza el sábado” (Saturday Night and Sunday Morning) de Karel Reisz, 1960; “Sabor a miel” (A Taste of Honey) de Tony Richardson, 1961; “El llanto del ídolo” (This Sporting Life) de Lindsay Anderson, 1963; etc., son algunos de los films que indagaron sobre esta rebeldía, que si bien podemos explicar como producto de las guerras, no está bien en claro hasta qué punto fue efectiva junto con sus productos culturales (incluidos Los Beatles y los Rolling Stones), ya que por la década del 70 fue diluyéndose hasta fundirse, por así decirlo, con el sistema. Luego esa rebeldía, que en su momento alcanzó a producir películas formalmente innovadoras, historias preocupantes y conceptualmente trascendentes por sus profundos análisis de la realidad social de un país decadente y depredador, y personajes que eran generosos en su inmenso despliegue de verosimilitud y vitalidad socio-cultural, se fue convirtiendo en una contestataria actitud crítica sobre la educación británica y sus modelos institucionales. Tal el caso de “If”, conmovedora visión de Richardson sobre los últimos intentos de sostener los afanes revolucionarios de la juventud británica.




Podríamos seguir describiendo este cine, pero, si bien continua siendo atractivo por sus productos post-iracundos -recordemos “La naranja mecánica” de Kubrick y “The Wall” de Alan Parker-, ha dejado un director como Mike Leigh de 68 años y de origen judío, autor de otros films donde aborda el tema social con personajes de ciertas capas donde la cotidianeidad es el trabajo y los problemas familiares.

En este caso, “Otro año más”, va más allá. Si bien sus más crudas realizaciones, “Secrets & Lies” (1996) y (2004) ”Vera Drake”, se introducen de lleno en la descripción de personajes en situaciones extremas con una carga dramática impactante, en “Another Year”, juega con una llamativa y alienada pareja, un geólogo y una “trabajadora social” o consejera, que viven una vida construida detrás de un infranqueable muro como si obrara como una única y formidable defensa para la felicidad y el bienestar matrimonial, en medio del vértigo emocional enfermizo por la soledad y la crisis socio-económica de la sociedad actual, no sólo en el Reino Unido, sino en el mundo entero. 




Los conflictos, ya sea de sus hijos, de los amigos o del vecino son contenidos, frenados o digeridos en la más absoluta indiferencia emocional, más, acompañados con preguntas y consejos que ayudan aparentemente a soportar los embates de los que los acompañan con sinceridad y desesperación. Toda una irónica paradoja plena de un contenido que hay que sobrellevar por su atroz realidad, donde el feliz vive en una sublime burbuja muy distante del contexto, y los infelices giran y giran a su alrededor mirando con admiración y perplejidad semejante fenómeno en un mundo tan cruel. El punto de vista de Leigh en realidad no se aparta de sus otras obras en las que deja ver el submundo de un país que navega sobre la alienación y la indiferencia, no sólo en Europa, sino en sus ex colonias, partes desmembradas del Reino Unido que aún no pueden alcanzar ni el más mínimo y estrecho camino hacia la reivindicación humana. Ya en otras páginas de este blog hemos hablado al respecto con relación a algunas obras de Woody Allen, o Stanley Kubrick, que se asentaron en Londres para hacer films muy importantes y descarnados sobre las clases altas británicas. “Match Point” se constituye en quizá la película más profunda de la filmografía de Allen donde utiliza todos los recursos estéticos-literarios para describir esa sociedad. (He aquí el link: http://cinenpunta.blogspot.com/2008/06/match-point-el-azar-y-la-conciencia.html).




Por supuesto y siguiendo con el film de Mike Leigh, podríamos, ver más que al documental o una actitud documentalista, lo que significa retratar obsesivamente la vida cotidiana y la mentalidad enajenada de las clases medias bajas y los trabajadores de los grandes centros urbanos de las principales ciudades industriales del Reino Unido, utiliza la apagada conducta que la alienación urbana y tecnológica provoca en los medios sociales como un afán defensivo, una forma evasiva de enfrentar paradójicamente las enfermizas conductas de los integrantes sociales. Podríamos preguntarnos, duda que el realizador traslada al espectador, si es esto efectivo, si esta conducta proteccionista que roza la indiferencia y la evasión son recursos legítimos o alimentan o son parte de la patógena y decadente sociedad londinense. El vacío moral del que hablaban los jóvenes iracundos en las décadas del 50 y 60 del siglo XX entraña, lleva consigo, una serie de alienadas conductas, y hoy lo estamos viendo en varios países europeos llamados por los medios “indignados”, que cultivan los quebrantos económicos y sociales de ciertas sociedades que fueron consideradas hasta no hace mucho como hiperdesarrolladas. El film muestra sólo un matrimonio en apariencia moral y socialmente impecables, pero que esconde en sus entrañas uno de los mayores peligros del mundo actual, la alienación, la enajenación, y por lo tanto la desesperación por defender el terruño, en este caso, la huerta, puro escapismo.

Héctor Correa
Punta Alta, noviembre de 2011

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