viernes, 4 de marzo de 2011

NI UNO MENOS (YI GE DOU BU NENG SHOU)



De la LEY N° 26.206
LEY DE EDUCACIÓN NACIONAL
(Por supuesto la ley argentina)


ARTÍCULO 8°.- La educación brindará las oportunidades necesarias para
desarrollar y fortalecer la formación integral de las personas a lo largo de toda la
vida y promover en cada educando/a la capacidad de definir su proyecto de vida,
basado en los valores de libertad, paz, solidaridad, igualdad, respeto a la
diversidad, justicia, responsabilidad y bien común.

CAPÍTULO II
FINES Y OBJETIVOS DE LA POLÍTICA EDUCATIVA NACIONAL
o) Comprometer a los medios masivos de comunicación a asumir mayores grados
de responsabilidad ética y social por los contenidos y valores que transmiten.


CAPÍTULO IV
EDUCACIÓN SECUNDARIA
h) La atención psicológica, psicopedagógica y médica de aquellos adolescentes y
jóvenes que la necesiten, a través de la conformación de gabinetes
interdisciplinarios en las escuelas y la articulación intersectorial con las distintas
áreas gubernamentales de políticas sociales y otras que se consideren
pertinentes.



Título en inglés: Not one less.
Dirección: Zhang Yimou.
País: China .
Año: 1999.
Duración: 106 min.
Interpretación: Minzhi Wei, Huike Zhang, Zhenda Tian, Enman Gao, Zhimei Sun, Yuying Fen, Fanfan Li, Zhang Yichang, Xu Zhanqing, Liu Hanzhi, Ma Guolin, Wu Wanlu, Liu Ru, Wang Shulan, Fu Xinmin, Bai Mei. Actores no profesionales interpretando unos personajes basados en ellos mismos.
Guión: Xiangsheng Shi.
Producción: Yu Zhao.
Música: Bao San.
Fotografía: Yong Hou.
Montaje: Ru Zhai.
Diseño de producción: Juiping Cao.
Vestuario: Huamiao Tong.
Premios: León de Oro en el Festival Internacional de Cine de Venecia

Filmografía de Zhang Yimou:

1987 - Sorgo rojo
1989 - Daihao meizhoubao (sin traducción)
1990 - La semilla de crisantemo. (Ju Dou)
1991 - La linterna roja. (Da hong deng long gao gao gua)
1992 - Qiu Ju, una mujer china. (Qiu Ju da guan si)
1994 - ¡Vivir! (Huozhe)
1995 - La joya de Shanghái. (Yao a yao yao dao waipo qiao).
1997 - Keep cool. (You hua hao shuo)
1999 - Ni uno menos (Yi ge dou bu neng shao)
1999 - Turandot - At the Forbidden City of Beijing
1999 - El camino a casa. (Wo de fu qin mu qin)
2000 - Happy Time (Xingfu shiguang)
2002 - Heroe (Ying xiong)
2004 - La casa de las dagas voladoras (Shi mian mai fu)
2005 - La búsqueda (Qian li zou dan ji)
2006 - La maldición de la flor dorada (Man cheng jin dai huang jin jia)
2008 - Ceremonia inaugural del Mundial de Fútbol 2008 realizado en China

En la Italia del neorrealismo, movimiento cinematográfico de extraordinaria influencia dentro y fuera de las fronteras italianas, y que aún sigue teniéndola, Paolo y Vittorio Taviani (de 79 y 81 años respectivamente), en 1977, filman una de las obras más duras y conmovedoras sobre el tema de la educación, en especial de la educación en regiones rurales, sobre la novela autobiográfica de  Gavino Ledda, un lingüista de relevancia luego en su país: “Padre Padrone”. Dos aspectos se destacan en este film de los hermanos Taviani, los silencios y las pocas palabras pero vitalmente relacionadas con el comportamiento de los hombres, y la tenacidad del protagonista, por su educación, en un medio adverso, cruzado por los aún vigentes esquemas culturales y antropológicos medioevales de ciertas regiones, y por qué no, sociedades de la Italia contemporánea. La película sigue teniendo suma vigencia y vale la pena verla para conocer cómo la exclusión de las pequeñas poblaciones rurales, sus habitantes, y los paradigmas educativos retrógrados condicionan la vida, los horizontes y los destinos de pueblos enteros. El film fue reconocido internacionalmente, por lo que recibió varios premios.



“Padre Padrone”, se escribió y luego se filmó, en la Italia (Europa) de la segunda mitad del siglo pasado. En otro continente, Asia, de la China milenaria, pero en las postrimerías del siglo XX, en 1999, Zhang Yimou, uno de sus mejores directores, filma una extraña pero también impactante historia sobre una pequeña maestra (Wei Minzhi) de 13 años llamada a cumplir una suplencia de un mes en una escuela rural de una provincia China.

En “La trilogía de Apu”, obras fílmicas creadas por el director bengalí  Satyajit Ray entre 1955 y 1960, (Pather Panchali -Canción del Pequeño Camino-, Aparajito -El Invencible- y Apur Sansar -El Mundo de Apu-), se relata la vida y la educación de un niño en Bengala, sobre las obras del escritor Bibhutibhushan Bandopadhyay, también bengalí. De nuevo la obstinación y la perseverancia dominan estas vidas y estas imágenes llenas de valores hoy olvidados sobre las esenciales relaciones entre estado y educación.

Mencionamos estos tres realizadores para tener referencias concretas y palpables acerca de la preocupación que semejante tema produce y porque, no en vano, el cuadro cinematográfico traduce y refleja las iniquidades y perversidades que los grandes países del occidente superdesarrollado han cometido en su camino por el poder y la felicidad de sus sociedades. O sea a costa de continentes enteros: Asia, África y América.

Pero la idea era detenernos en “Ni uno menos” de Zhang Yimou. Una sola idea domina con exclusividad la historia. Se trata de preservar, conservar y evitar que el número de alumnos disminuya en esa pequeña y pobre escuela, o, en otras palabras, que durante el mes de la suplencia nadie deserte. Ese objetivo es el que tratará, por cualquier medio, de no perder de vista la pequeña maestra china. El extraño camino que emprende para recuperar al único desertor es un complejo y profundo periplo donde la perseverancia, por un lado, y la homérica ruta, por el otro, se combinan para mostrarnos todos los grandes temas por los que ha transitado la China de Mao, en los aspectos sociales, económicos, culturales políticos y educacionales. Una sencilla historia se transforma en una compleja pintura de la China moderna.


El antiquísimo conflicto ciudad-campo, eje y motivo de innumerables actos de violencia entre los hombres, es el marco en el cual se desarrolla “Ni uno menos”. Las contradicciones de las sociedades donde el despojo fue una constante, la explotación una forma de vida, y el analfabetismo una condición difícil de salvar, dejan al descubierto no sólo las luchas de los pueblos por no sucumbir, sino también los actos individuales de seres pequeños a veces, ignotos e ignorados, que con sólo su voluntad se yerguen en una dimensión colosal, épica y heroica, como ejemplos, modelos, del inconmensurable empeño por enfrentar los inalcanzables sistemas de ignominia y inhumanidad.

Las sucesivas etapas por las que transita Wei Minzhi, el momento tenso y desconcertante de su primer encuentro con el maestro que debe alejarse, su temeroso enfrentamiento con el alcalde, y la suprema prueba que debe sortear desde el punto de vista pedagógico, donde logra un alcance didáctico increíble, son aspectos que desde el punto de vista fílmico y humano demuestran la maestría de Yimou. Y donde logra su mayor envergadura estética y conceptual es cuando en su último y final recorrido la ciudad se yergue como un tremendo conglomerado de asfalto, grandes edificios, seres burocratizados y corruptos, y muy poca solidaridad y comprensión. El regreso es el elemento catártico que descomprime tanta iniquidad y perversidad, como un final feliz. Todos se montan, todos aprenden y todos deben reconocer, sobre el sacrificio y la persistencia de una niña devenida en maestra, que sólo, por mantener su palabra o su promesa, a cambio de su salario, obtiene lo que, de otra manera, sería imposible. “Ni uno menos” es una obra pequeña, sencilla, simple, como los niños que la interpretan y la maestra que la hace, esa es la magnitud de la sabiduría, no se necesita mucho más.

Héctor Correa
Punta, marzo de 2011

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