miércoles, 24 de septiembre de 2008

SOBRE LITERATURA PARA NIÑOS




Así como Hitchcock con el lenguaje del cine creaba en la mente del público un mundo de suspenso e intriga, en el cuento para chicos el autor crea un mundo de magia e irrealidad a través de la palabra (escrita u oral). Y tiene que ser así, lo fantástico atrapa al chico, como el suspenso de una historia se apodera del espectador, y la magia de lo irreal como lo entendieron los grandes autores de cuentos y relatos para niños, o la tradición universal con su extraordinario acervo de historias maravillosas, cautivó al pequeño y seguirá haciéndolo sin duda por lo siglos de los siglos, al menos eso esperamos aquellos incrédulos creadores o cultores de la fantasía irremediable. El cine y la literatura para niños coinciden en todo pero sobre todo en esto.
Análisis profundos y muy sistemáticos se han hecho alrededor del fenómeno de la literatura para chicos. Autores como el ruso Vladimir Propp, quien analiza el cuento de hadas desde su morfología, o Bruno Bettelheim (1903-1990) que lo analiza desde el psiconanálsis, y el uruguayo Jesualdo como expresión creadora del niño, han tratado de entender de alguna manera el por qué existe y existió una literatura para niños que nos cautivó generación tras generación. En el cine, las marionetas del checo Jiri Trnka -Viejas leyendas checas-, o el norteamericano Walt Disney, o el francés Albert Lamorisse, se inscribieron en los maestros de la narración para niños (y adultos con ternura en sus corazones).
Sobre el cuento en general habría mucho que decir, Poe lo escribió, lo contó y lo estableció formalmente, pero la tradición oral universal se detuvo con mucha atención e interés en el chico como vehículo y oyente primero y lector después. Así lo entendieron Fedro, Esopo, La Fontaine, Samaniego, Iriarte, con sus extraordinarias fábulas, los hermanos Jacob and Wilhelm Grimm, Hans Christian Andersen, Charles Perrault, Carlo Collodi, J.M. Barrie, Charles Dickens, Mark Twain (Huckleberry Finn y Tom Sawyer), A. De Saint – Exupéry, Cervantes, etc. Todos escribieron literatura para niños, perduraron en el tiempo y se convirtieron en universales en la medida en que trascendieron en el espacio, lenguas y culturas. He aquí algunos párrafos de estos extraordinarios autores donde podemos sentir y aprehender toda la energía narrativa dirigida a los niños:


DIÁLOGO ENTRE BABIECA Y ROCINANTE (Don Quijote de la Mancha, escrito por Miguel de Cervantes Saavedra)

Soneto

B. ¿Cómo estáis, Rocinante, tan delgado?
R. Porque nunca se come, y se trabaja.
B. Pues, ¿qué es de la cebada y de la paja?
R. No me deja mi amo ni un bocado.
B. Andá, señor, que estáis muy mal criado,
pues vuestra lengua de asno al amo ultraja.
R. Asno se es de la cuna a la mortaja.
¿Queréislo ver? Miradlo enamorado.
B. ¿Es necedad amar?
R. No es gran prudencia.
B. Metafísico estáis.
R. Es que no como.
B. Quejaos del escudero.
R. No es bastante.
¿Cómo me he de quejar en mi dolencia,
si el amo y escudero o mayordomo
son tan rocines como Rocinante?


J.M. Barrie
Peter Pan

1º capítulo: Aparece Peter

Todos los niños crecen, excepto uno. No tardan en saber que van a crecer y Wendy lo supo de la siguiente manera. Un día, cuando tenía dos años, estaba jugando en un jardín, arrancó una flor más y corrió hasta su madre con ella. Supongo que debía estar encantadora, ya que la señora Darling se llevó la mano al corazón y exclamó:
-¡Oh, por qué no podrás quedarte así para siempre!

EL PRINCIPITO
A. De Saint - Exupéry

A Leon Werth:

Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor. Tengo una seria excusa: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. Tengo otra excusa: esta persona mayor es capaz de entenderlo todo, hasta los libros para niños. Tengo una tercera excusa: esta persona mayor vive en Francia, donde pasa hambre y frío. Verdaderamente necesita consuelo. Si todas esas excusas no bastasen, bien puedo dedicar este libro al niño que una vez fue esta persona mayor. Todos los mayores han sido primero niños. (Pero pocos lo recuerdan). Corrijo, pues, mi dedicatoria:
A LEON WERTH
CUANDO ERA NIÑO


Charles Dickens
GRANDES ESPERANZAS

CAPITULO I

Como mi apellido es Pirrip y mi nombre de pila Felipe, mi lengua infantil, al querer pronunciar ambos nombres, no fui capaz de decir nada más largo ni más explícito que Pip. Por consiguiente, yo mismo me llamaba Pip, y por Pip fui conocido en adelante.



Por supuesto nos gustaría transcribir una fábula de los grandes autores universales, pero preferimos que lean al Sapo Zoilo, mejor dicho les presentamos a Zoilo, sus relatos, sus aventuras y desventuras, sus travesuras, sus fantasías, el rico vuelo de su imaginación, sus amigos, por ahí sus desdichas y tristezas, pero sobre todo la ternura que irradia este personaje, es de aquí, de Punta Alta, y nos transportará a un mundo de suaves sonidos nuestros y espacios geográficos entrañables, no nos cabe duda.

Héctor Correa, setiembre de 2008

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